REDACCIÓN ELONCE
La paranaense Iara Navarro llegó a Obras Basket tras su paso por Unión de Crespo. En Elonce Deportivo contó por qué eligió el club junto a Magalí Vilches, repasó su experiencia universitaria en Estados Unidos y habló de sus objetivos.
Iara Navarro, la pivote paranaense de 24 años y 1,90 metros de altura, se incorporó a Obras Basket junto a Magalí Vilches para disputar la próxima Liga Femenina de Básquet, después de compartir equipo en Unión de Crespo. Desde Buenos Aires, la jugadora dialogó con Elonce Deportivo sobre esta nueva etapa y explicó que ambas priorizaron la propuesta deportiva para continuar su crecimiento profesional.
La llegada al club se concretó después de recibir distintas ofertas de equipos de la competencia nacional. Navarro contó que el contacto con Obras fue reciente y que las conversaciones avanzaron rápidamente. “Fue bastante inesperado”, expresó.
Aunque varias instituciones les habían ofrecido incorporarse juntas, aseguró que ese no fue el único motivo de la elección. “La decisión final fue en base a lo deportivo”, sostuvo, y definió la oportunidad como “un gran desafío deportivo para nosotras dos”.
La bienvenida y el cierre de su etapa en Crespo
Navarro destacó la recepción que encontraron en el plantel y la comodidad con la que comenzaron a trabajar. Ambas venían de integrar un grupo conocido en Unión de Crespo y debieron adaptarse a un nuevo entorno, pero valoraron el acompañamiento de sus nuevas compañeras.
Sobre su salida del equipo entrerriano, explicó que la dirigencia ya conocía sus planes. Desde el comienzo habían aclarado que su prioridad era regresar a la Liga Femenina o buscar una experiencia en el exterior, alternativas cuyos calendarios coincidían con esta parte del año.
Pese a esa posibilidad, Unión decidió contar con ellas para el Provincial durante el tiempo disponible. La jugadora agradeció la oportunidad y, al finalizar la entrevista, envió un saludo a quienes compartieron esa etapa y les deseó éxitos para lo que restaba del torneo.
Una elección propia y el objetivo de pelear arriba
La paranaense señaló que habían recibido propuestas conjuntas e individuales de equipos de las tres zonas de la Liga. Consideró esas posibilidades como un reconocimiento al trabajo realizado y sostuvo que la opción elegida era la que mejor respondía a sus objetivos deportivos.
Respecto de las aspiraciones colectivas, recordó que Obras había alcanzado la final en la temporada anterior y expresó el deseo de sostener ese nivel. “Por suerte tenemos equipo largo y eso está bueno, hay buena química”, afirmó. También valoró la sintonía con el cuerpo técnico y agregó: “Todos nos queremos llevar la copa”.
De Talleres a las universidades de Estados Unidos
Navarro comenzó a jugar al básquet alrededor de los 14 años, en Talleres de Paraná. Su primera experiencia en la Liga Nacional fue en Corrientes, durante la competencia posterior a la pandemia, una etapa que recordó por la presencia de jugadoras de trayectoria y las posibilidades de aprendizaje.
Después continuó su carrera en Estados Unidos, donde combinó el deporte con los estudios. “Estudié administración de empresa y marketing y me recibí en mayo de 2025”, contó. Durante su permanencia pasó por dos universidades: cursó los primeros dos años en una institución y los últimos dos en otra.
La experiencia le dejó aprendizajes dentro y fuera de la cancha. “Aprendí y crecí un montón”, resumió. Tras regresar a la Argentina, encontró en Berazategui una oportunidad para volver a participar de la Liga y recuperar presencia en la competencia local.
La organización para estudiar y competir
Para sostener las exigencias académicas y deportivas, Navarro destacó la importancia de organizarse y tener predisposición. Explicó que las universidades estadounidenses contemplaban la actividad de sus deportistas y que los profesores mostraban comprensión ante viajes o inconvenientes, siempre que los estudiantes avisaran con anticipación.
Sin embargo, aclaró que esas facilidades no reemplazaban la responsabilidad individual. “A medida que van pasando los años, las materias se van poniendo más difíciles”, señaló, y remarcó que, aun con el acompañamiento docente, era necesario dedicar tiempo al estudio.
La distancia de su familia también formó parte de ese proceso. Aunque construyó amistades y compartió objetivos con otros estudiantes, contó que siempre extrañó Paraná. Además de sus afectos, mencionó el verde de la ciudad y un ritmo diferente al de Buenos Aires, donde transitó sus últimas dos temporadas.
Mejorar su juego y animarse al triple
En esta etapa, la pivote buscará ampliar sus recursos técnicos y ganar confianza con la pelota. Destacó el valor de los entrenamientos individuales y de los ejercicios propios de jugadoras perimetrales, que le permiten mejorar el manejo del balón más allá de su trabajo cerca del aro.
El lanzamiento de tres puntos también apareció entre los desafíos, en un intercambio distendido con los conductores. “Yo estoy entrenando y ya de a poco voy teniendo más la confianza”, explicó. Recordó que en Berazategui la alentaban a tomar un triple por partido, aunque reconoció que prefería pasar la pelota y colocar una cortina.
Para la temporada que, según indicó, comenzaría a principios de octubre, Navarro planteó como prioridades dar su máximo esfuerzo, ser buena compañera y ayudar al equipo. También destacó la importancia de disfrutar: “Estas son oportunidades que no siempre llegan”, expresó.