La empresa Plantium cerró sus instalaciones en Villa Constitución, Santa Fe, y despidió a más de 100 empleados. Los trabajadores encontraron las puertas cerradas con candado. Desde el gremio atribuyeron la crisis a las importaciones chinas, las deudas y la caída de las ventas.
El cierre de la empresa Plantium, dedicada al desarrollo de tecnología para maquinaria agrícola, dejó a más de 100 trabajadores sin empleo este viernes en Villa Constitución, provincia de Santa Fe. La decisión afectó a 84 empleados de la planta industrial y a más de 30 trabajadores distribuidos en otras ciudades, entre ellas Rosario. La mayoría se enteró de los despidos cuando llegó a trabajar y encontró las instalaciones cerradas con candado.
La compañía, especializada en sistemas de agricultura de precisión, atravesaba una profunda crisis financiera que se había agravado durante los últimos meses.
Según representantes sindicales, la competencia de productos importados desde China, las dificultades de sus principales clientes y la caída de las ventas terminaron por comprometer su continuidad.
Los telegramas de despido habían sido enviados durante la noche del jueves. Sin embargo, numerosos empleados desconocían la decisión empresarial hasta que se presentaron en sus puestos habituales. La situación provocó un conflicto laboral y motivó la intervención del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución.
Los trabajadores encontraron la fábrica cerrada con candado
Fulvio Monti, trabajador de Plantium e integrante del sindicato mercantil, explicó a Bichos de Campo que la empresa atravesaba dificultades desde hacía aproximadamente dos años, aunque la situación se había profundizado a partir de julio.
El dirigente aseguró que las importaciones de equipos agrícolas provenientes de China habían afectado especialmente a la producción nacional. Según indicó, algunos sistemas de piloto automático para maquinaria agrícola ingresaban al país con precios hasta cinco veces inferiores a los fabricados por Plantium.
“El campo la está pasando mal, la maquinaria está pasando mal, con un dólar que no sirve. La cosecha levanta lo mismo, pero hay un 30% de inflación en dólares. A eso se suma la apertura indiscriminada de los productos chinos”, describió Monti.
Empleados ofrecieron resignar la mitad de sus indemnizaciones
Antes de que se concretaran los despidos, los trabajadores y el sindicato habían participado de negociaciones para intentar preservar la actividad. Entre las alternativas analizadas figuraba reducir la estructura de aproximadamente 200 empleados a unos 70.
“El dolor es que había empleados de tantos años que entendían la situación y estaban dispuestos a tomar el retiro y dejar el 50% de su indemnización sin cobrar. Aceptaban esa quita porque entendían que, si seguíamos todos juntos, el barco se hundía”, relató Monti.
El dirigente explicó que el sindicato había solicitado garantías para asegurar el cumplimiento de los pagos, especialmente en los casos de trabajadores con mayor antigüedad.
Sin embargo, las conversaciones quedaron interrumpidas cuando se conoció el envío de los 84 telegramas de despido correspondientes a la planta de Villa Constitución.
Una empresa tecnológica con deudas millonarias
Plantium había comenzado sus actividades en 1996, inicialmente dedicada a la ingeniería mecatrónica. Desde 2002 se especializó en agricultura de precisión, con el desarrollo de monitores de siembra, pilotos automáticos y sistemas de gestión de datos.
En 2022 había inaugurado un centro de Investigación y Desarrollo en Rosario, donde se desempeñaban más de 50 profesionales vinculados con proyectos de inteligencia artificial y robótica.
La situación financiera de la compañía reflejaba la magnitud de sus dificultades. Según los datos difundidos, Plantium S.A. acumulaba una deuda bancaria de 9.700 millones de pesos, a la que se sumaban otros 350 millones correspondientes a 63 cheques rechazados.
Por su parte, Gentec SRL, otra firma alcanzada por la crisis, registraba un pasivo bancario de 4.000 millones de pesos y otros 315 millones vinculados con 224 cheques rechazados.
La crisis de Pauny y Metalfor agravó la situación
El empresario Jorge Gentili, titular de Gentec, explicó a Diario La Ciudad de Villa Constitución que los problemas financieros de sus principales clientes habían contribuido al deterioro de la actividad.
“Metalfor nos quedó debiendo, entre cheques devueltos y cuenta corriente, 500 millones de pesos. Pauny ahora está con un problema y no está devolviendo todos los cheques. Plantium está en una situación seria y AGCO no nos compró más”, detalló.
El empresario sostuvo que había mantenido expectativas de recuperación a partir de las principales exposiciones agropecuarias del país, aunque las ventas no alcanzaron los niveles necesarios para sostener la estructura.
“Pensaba que íbamos a poder sortear la situación. Entonces llegó Expoagro y no pasó nada. Bueno, iba a venir AgroActiva, porque con toda la cosecha que había el productor iba a poder comprar. Seguí esperando y endeudándome para pagar los sueldos”, relató.
Gentili agregó que tampoco se produjo la recuperación esperada durante los meses posteriores. Según explicó, había recurrido a créditos para afrontar salarios y gastos operativos, mientras las ventas continuaban por debajo de las necesidades de la empresa.
Fracasaron las negociaciones para salvar la fábrica
Durante los últimos meses se habían evaluado distintas alternativas para evitar el cierre. Entre ellas, un eventual interés de New Holland, una propuesta relacionada con Agricultores Federados Argentinos (AFA) y negociaciones con inversores chinos.
Según Monti, la última posibilidad contemplaba la compra de la compañía o una asociación con capitales provenientes de China. Sin embargo, esa negociación se había frustrado aproximadamente dos semanas antes de los despidos.
Mientras se buscaban soluciones, la empresa había ofrecido entregar 200.000 pesos semanales a los trabajadores. Paralelamente, el sindicato había dispuesto una asistencia de 500.000 pesos mensuales por familia, a través de su proveeduría, para facilitar la compra de alimentos.
“La empresa venía en una situación muy compleja. Estábamos entre el gremio, la gente, que había aguantado tanto, y la empresa, buscando alternativas que fueran laboral, social y moralmente aceptables”, explicó el representante sindical.
El sindicato reclamó reincorporaciones e indemnizaciones
Tras conocerse los despidos, el gremio trasladó el conflicto al Ministerio de Trabajo y solicitó la intervención de las autoridades para intentar reabrir las negociaciones.
Entre los principales reclamos figuraron la reincorporación de los trabajadores despedidos, la posibilidad de retomar los acuerdos de retiros voluntarios y el pago de las indemnizaciones correspondientes.
“Uno entiende que la situación está mal y que los problemas están justificados, pero no podés desconocer la responsabilidad empresaria. No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar”, cuestionó Monti.
El sindicalista advirtió que la continuidad de la empresa resultaría difícil mientras permaneciera abierto el conflicto con los empleados desvinculados.
“Un triste final va a tener. No va a poder trabajar la empresa con 70 empleados, habiendo echado a más de la mitad sin indemnizarlos”, sostuvo.
Finalmente, el dirigente recordó que Villa Constitución ya había sufrido más de 2.000 despidos industriales y señaló que el cierre de Plantium profundizaba las dificultades económicas de la región.
“Hasta hace dos años era una empresa que funcionaba perfectamente con su cantidad de empleados. Desarrollaba y presentaba modelos innovadores de robots, de tecnología. Era un faro que tenía la ciudad”, expresó.
“Podés tener todos los problemas y pueden estar justificados, pero no podés dejar a la gente en la calle sin indemnizarla”, concluyó.