REDACCIÓN ELONCE
Néstor Lombardi, presidente de la Cámara Argentina de la Actividad Frutihortícola, explicó a Elonce que hubo menor producción y problemas climáticos. Anticipó que la llegada de cebolla desde nuevas zonas productoras permitirá normalizar los valores.
El precio de la cebolla registró un fuerte aumento en las últimas semanas y llegó a alcanzar los $4.000 por kilo en algunos comercios. Néstor Lombardi, presidente de la Cámara Argentina de la Actividad Frutihortícola (CAAF), explicó en diálogo con Moviendo el Avispero las razones de la suba y anticipó que los valores comenzaron a ceder con el ingreso de producción desde Santiago del Estero.
“Le voy a dar una buena noticia: ya empezó a bajar el tema de la cebolla, ya arrancó la zona de producción de Santiago del Estero”, adelantó Lombardi.
El especialista explicó que la situación tuvo su origen, entre otros factores, en lo ocurrido durante la campaña anterior. “El año pasado tuvimos un precio muy bajo durante casi toda la cosecha. Hubo mucha producción y este año se plantó menos”, señaló.
Menos cebolla y problemas climáticos
A la reducción de la siembra se sumaron inconvenientes climáticos en el sur de la provincia de Buenos Aires, una de las principales zonas productoras de cebolla del país.
Lombardi explicó que se produjo el denominado “pico de agua”, un problema asociado con lluvias en determinados momentos del ciclo productivo que terminó reduciendo todavía más la cantidad disponible. “Hubo menos siembra y, de la sembrada, todavía hubo menos cantidad. Entonces hubo una enorme falta de producto, una cosa impensada”, sostuvo.
También incidió la demanda de Brasil, uno de los compradores habituales de la producción argentina. La combinación de estos factores provocó una reducción de la oferta disponible y terminó trasladándose a los precios.
La cebolla llegó hasta los $4.000 por kilo
Según Lombardi, un precio habitual para el consumidor se ubicó aproximadamente entre $1.500 y $2.000 por kilo, aunque durante el período de mayor escasez hubo comercios donde alcanzó los $4.000.
“La semana pasada realmente hizo llorar el precio. Fue bastante grande el salto, pero ya se va a empezar a normalizar”, afirmó.
El fuerte incremento también repercutió en el consumo. El dirigente explicó que las ventas en los mercados mayoristas se frenaron cuando los valores alcanzaron niveles elevados. “Cuando sube demasiado, la gente no compra; entonces se empieza a reacomodar el precio”, indicó.
Cuándo podría bajar el precio
La expectativa del sector está puesta ahora en el ingreso de mercadería proveniente de diferentes regiones productoras.
Lombardi señaló que ya comenzó la producción de Santiago del Estero, mientras que posteriormente se incorporará San Juan y también empezó a aparecer mercadería de Mendoza.
“A la brevedad se va a empezar a notar que ya va a estar abastecido el mercado”, anticipó, aunque aclaró que la evolución también dependerá de la demanda brasileña.
Advirtió por posibles aumentos en la banana
Durante la entrevista con Moviendo el Avispero, Lombardi también anticipó que podría producirse un faltante de banana proveniente de Brasil, luego de que una fuerte caída de granizo afectara una importante zona productora de ese país.
“Seguramente esto va a traer aparejado que va a faltar la banana de Brasil en las góndolas, tanto en supermercados como en verdulerías, y eso va a hacer que aumente también el precio”, explicó.
Brasil es uno de los principales proveedores de banana para Argentina, junto con Ecuador y Bolivia. Por eso, Lombardi consideró que será necesario observar el ingreso desde otros mercados para determinar si podrán compensar la eventual menor disponibilidad brasileña.
El impacto del clima sobre frutas y verduras
El presidente de la CAAF también advirtió que los fenómenos meteorológicos podrían afectar otros productos. Mencionó episodios de granizo, fuertes vientos y daños en coberturas e invernáculos en diferentes corredores productivos.
Según explicó, esas situaciones podrían repercutir especialmente sobre algunas verduras de hoja y el tomate, generando menor disponibilidad y posibles aumentos de precios.
“Si no logramos tener una política de contingencia, vamos a empezar a ver más seguido esto. No solo la cebolla nos va a hacer llorar, sino que con otros productos nos va a pasar exactamente lo mismo”, advirtió Lombardi.
Qué pasará con el precio de la papa
Lombardi también se refirió a la papa, otro producto de consumo masivo que atravesó variaciones de precios durante los últimos meses. Al respecto, anticipó que la situación tenderá a normalizarse con el ingreso de mayor producción del sudeste bonaerense.
“Ahora se va a normalizar. Pronto empieza a aparecer más papa del sudeste bonaerense”, señaló el presidente de la CAAF.
Sin embargo, vinculó las oscilaciones que atraviesan distintos productos con las dificultades que enfrentan los productores para sostener la actividad. Según planteó, la falta de financiamiento y las condiciones económicas pueden derivar en una menor superficie sembrada y, posteriormente, en faltantes y aumentos.
“Al no tener una política para el sector, al productor no tener crédito para poder sembrar normalmente, se va sembrando menos”, explicó.
La brecha entre lo que recibe el productor y paga el consumidor
Finalmente, Lombardi se refirió a la diferencia entre el precio que recibe el productor y el que finalmente afronta el consumidor, una situación que también se observa en Entre Ríos con la producción citrícola.
El dirigente atribuyó parte de esa brecha a la carga impositiva, las tasas provinciales y municipales y los diferentes costos que se incorporan durante la comercialización.
“Las dos puntas son perjudicadas: tanto el que compra, porque termina pagando caro, como aquel que produce”, resumió.
Lombardi sostuvo que resulta necesario fortalecer y sostener la producción para evitar faltantes y fuertes oscilaciones de precios. “La gente termina pagando mucho y aquel que produce no recibe nada”, afirmó.
El Niño y el impacto sobre otras verduras
Consultado sobre si El Niño podía afectar otras producciones y provocar faltantes o aumentos, Lombardi respondió afirmativamente y mencionó daños recientes ocasionados por granizo y fuertes vientos en distintas zonas productivas.
“En estos días cayó granicillo y piedra en distintos lugares, algunos corredores productivos del norte principalmente”, explicó. Además, señaló que los fuertes vientos provocaron roturas de coberturas e invernáculos, situación que podría afectar la disponibilidad de verduras de hoja.
El dirigente mencionó particularmente situaciones registradas en Mendoza y Córdoba y explicó que una reducción de la oferta podría trasladarse a los precios. También señaló al tomate como uno de los productos en los que podría sentirse con mayor intensidad el impacto.
Además, hizo una referencia directa a Entre Ríos: “Ustedes ahí en Entre Ríos también, aunque tienen Corrientes cerca, lo van a sentir porque va a haber una demanda sostenida”, sostuvo.
Después amplió el planteo y habló de un escenario de lluvias intensas, tormentas violentas, períodos de frío y heladas tardías, fenómenos que, según explicó, pueden ocasionar pérdidas de cosechas y fuertes variaciones en los precios.