Gregorio Santolaya desarrolló Granja Control, una herramienta que nació como proyecto académico y permite digitalizar información para mejorar la producción avícola. “Primero hay que empezar y después hay que mejorar”, afirmó a Elonce.
Una experiencia laboral dentro de granjas avícolas, combinada con sus conocimientos de programación y su formación académica, llevó al joven entrerriano Gregorio Santolaya a desarrollar Granja Control, una aplicación destinada a digitalizar información y facilitar la toma de decisiones en establecimientos productivos. La herramienta ya era utilizada en 11 granjas y gestionaba datos correspondientes a casi 400.000 aves.
En diálogo con Moviendo el Avispero, por FM 98.7, Santolaya contó a Elonce que el proyecto surgió a partir de problemas concretos que había encontrado mientras trabajaba en el sector avícola. Antes de dedicarse al desarrollo tecnológico había pasado por diferentes eslabones de la actividad: trabajó en granjas, un peladero de pollos, un frigorífico y posteriormente se desempeñó como supervisor de producción.
“Arranqué en el recorrido de la avicultura hace unos cuatro años y medio, como granjero, realizando labores de campo y trabajo rural”, relató. Antes había comenzado Medicina, pero decidió abandonar esa carrera y explorar un ámbito completamente diferente.
De las planillas en papel a una aplicación
El punto de partida de Granja Control estuvo directamente relacionado con una dificultad que Santolaya experimentaba diariamente cuando era supervisor.
“Tenía que esperar a las cuatro de la tarde que cerrara la planilla del día a día para recibir las 18 fotos de todas las planillas, de todos los galpones”, recordó. Luego debía trasladar manualmente esa información a una computadora y procesarla mediante hojas de cálculo y gráficos.
Ese procedimiento demoraba el análisis de variables que podían resultar decisivas para la producción. “La información, o mejor dicho la toma de decisiones, no giraba en torno al animal, sino a otras variables externas”, explicó.
La magnitud de las explotaciones también aumentaba la importancia de disponer rápidamente de información. “Hoy se producen volúmenes muy grandes y un error tiene un costo muy alto o impacta de manera negativa en la rentabilidad”, señaló.
Fue entonces cuando surgió la idea de desarrollar una solución que permitiera registrar la información directamente desde los establecimientos. “Dije: hay que tener una herramienta que te permita cargar los datos in situ y estar en pleno conocimiento de cómo se está comportando ese galpón”, explicó.
Un proyecto académico que llegó a las granjas
La idea comenzó a tomar forma durante sus estudios en el Instituto Tecnológico Universitario de Crespo. En una materia vinculada a computación, los estudiantes debían detectar una necesidad del sector y proponer una solución tecnológica.
“Nos dijeron: ‘Presenten un proyecto tecnológico relacionado al sector, detectando alguna necesidad y cómo podrían suplirla’”, recordó Santolaya.
En aquella primera instancia diseñó solamente la interfaz de una página web. Todavía no existían una base de datos ni usuarios reales detrás del proyecto. Sin embargo, aquella maqueta terminaría convirtiéndose en el punto de partida de Granja Control.
Santolaya había comenzado paralelamente a formarse en programación. “Cuando dejé Medicina y empecé a trabajar en una granja, al mediodía hacía trabajo de granja y a la noche estudiaba una carrera o un bootcamp de computación y programación”, contó.
Cuando dejó su empleo decidió concentrarse completamente en el desarrollo. “Sabía que necesitaba las 24 horas del día para ponerlo en práctica. No lo hice trabajando: decidí dejar de trabajar para empezar a darle un enfoque más importante”, explicó. Después de aproximadamente cuatro o cinco meses de desarrollo, lanzó la herramienta en abril.
Qué información permite controlar
Granja Control fue pensada para centralizar información sobre diferentes variables productivas y detectar con mayor rapidez eventuales problemas dentro de los establecimientos.
Santolaya ejemplificó el funcionamiento con una explotación dedicada a la producción de huevos. Ante una caída de la postura, el sistema permite revisar los registros y analizar qué ocurrió durante los días anteriores.
“Somos productores de huevo y vimos un bajón de la postura. ¿Por qué bajó la postura? ¿Quién cargó el dato? El dato hoy lleva nombre y apellido”, explicó.
Según detalló, la herramienta también permite observar indicadores como mortandad, alimentación, medicamentos utilizados, producción, huevos rotos o sucios y descartes, entre otros registros.
“Si se afecta la producción o se dispara la mortandad, podemos empezar a hacer un estudio en los días previos de cómo venía alimentándose ese lote, si hubo uso de algún medicamento o por qué se está muriendo”, sostuvo.
Además, existen diferentes niveles de acceso. El propietario puede determinar qué información observa cada integrante del establecimiento. Un veterinario, por ejemplo, puede registrar el perfil sanitario y las vacunas aplicadas, mientras que un trabajador puede limitarse a cargar los datos correspondientes a las tareas cotidianas.
El próximo paso: monitorear las granjas las 24 horas
El proyecto ya apuntaba a superar el registro manual de información. Santolaya explicó que trabajaba en la incorporación de sensores y microcontroladores para avanzar hacia un monitoreo permanente.
“Estoy creando un equipo de desarrollo en sensores y distintos tipos de microcontroladores para poder no solo contar con una planilla de registro, sino estar las 24 horas, los siete días, pendientes de cómo está el establecimiento o las aves”, adelantó.
Uno de los desafíos identificados es la conectividad, debido a que numerosos establecimientos rurales tienen dificultades para acceder a internet. Por ese motivo, el proyecto contempla primero mejorar esa conexión y luego incorporar otras tecnologías.
El joven también remarcó la importancia de la confidencialidad de la información productiva. “Las bases de esto se basan en la honestidad y en la confidencialidad”, aseguró al referirse al vínculo con los productores.
De Medicina a encontrar su lugar en la producción
Durante la entrevista, Santolaya también repasó su recorrido personal. Proveniente de una familia mayoritariamente vinculada con las ciencias de la salud, inicialmente había elegido Medicina, pero posteriormente encontró su vocación en la producción y la tecnología.
“Pude encontrar lo que era la producción, que me gusta hoy en día”, expresó.
A partir de esa experiencia, destacó que existen oportunidades laborales y profesionales que exceden las carreras universitarias tradicionales. “Hay un mundo de posibilidades que hoy se están dejando de tener en cuenta y que van a hacer cada vez más falta en el mercado laboral”, consideró.
Su experiencia terminó reuniendo conocimientos adquiridos en ámbitos diferentes: el trabajo cotidiano en establecimientos avícolas, la formación tecnológica y la programación. Esa combinación le permitió identificar una necesidad concreta del sector y convertirla en una herramienta que comenzó a ser utilizada por productores.
“Primero hay que empezar y después hay que mejorar”
Finalmente, Santolaya dejó un mensaje para otros jóvenes que atraviesan dudas sobre sus estudios o tienen proyectos que todavía no se animaron a desarrollar.
“Si tienen alguna idea, que la lleven a cabo, que la implementen. Primero hay que empezar y después hay que mejorar”, sostuvo.
El desarrollador remarcó que esperar el momento ideal puede convertirse en un obstáculo para concretar una iniciativa. “Uno por ahí, a mi edad, está buscando todo el tiempo que se alineen los planetas, que el mundo conspire a favor de uno, y eso no va a pasar”, reflexionó.
“Uno tiene que tomar cartas en el asunto, darle para adelante y creer ciegamente en uno”, concluyó Santolaya en diálogo con Elonce.