El 24% de las PyME industriales registró atrasos en sus vencimientos y el 62% cobró a clientes en plazos mayores a los habituales. La producción cayó 11% interanual y alcanzó su menor nivel en siete años, según un informe privado.
La cadena de pagos de las PyME industriales mostró nuevas señales de tensión durante el segundo trimestre de 2026: el 24% de las empresas registró atrasos en al menos uno de sus vencimientos, el doble que nueve meses atrás, mientras que el 62% advirtió que se extendieron los plazos para cobrar a sus clientes.
Los datos surgieron del Informe de Coyuntura PyME Industrial elaborado por la Fundación Observatorio PyME (FOP), que además mostró un deterioro de la actividad. La producción del sector retrocedió 3,6% desestacionalizado respecto del trimestre anterior y 11% en la comparación interanual, publicó Infobae.
De acuerdo con el relevamiento, las dificultades para cobrar se transformaron en el segundo problema más mencionado por los empresarios industriales, solamente detrás de la caída de las ventas.
Crecieron los atrasos en impuestos, proveedores y bancos
El informe mostró que las demoras aumentaron en las diferentes obligaciones de las empresas. El 17,3% registró atrasos en el pago de impuestos, mientras que el 15,3% tuvo demoras con proveedores y el 8,6% con entidades bancarias.
La comparación con el tercer trimestre de 2025 reflejó el deterioro: entonces, los atrasos alcanzaban al 8,6% de las firmas en impuestos, al 5,7% en proveedores y al 3,4% en bancos. En aquel período, apenas el 12% de las empresas tenía al menos un vencimiento demorado.
La situación también se complicó del lado de los cobros. Un 40,9% de las industrias indicó que los plazos de sus clientes fueron levemente más largos de lo habitual y otro 21,7% los consideró significativamente mayores.
Seis de cada diez PyME tardaron más en cobrar
En total, el 62% de las PyME industriales cobró en plazos más extensos de lo habitual. En contrapartida, para el 33,5% los tiempos permanecieron sin cambios, mientras que solamente el 4% observó alguna reducción.
La caída de las ventas encabezó las preocupaciones empresariales y fue mencionada por el 81% de las pequeñas y medianas industrias. Los retrasos en los pagos de clientes aparecieron en segundo lugar, con el 62%.
Luego se ubicaron el aumento de los costos de las materias primas, señalado por el 60%; la competencia de las importaciones, con el 47%; el incremento de los costos salariales, con el 45%; y las dificultades para acceder al financiamiento, con el 38%.
La producción cayó al nivel más bajo en siete años
El deterioro financiero ocurrió en medio de una contracción de la actividad industrial. Durante el segundo trimestre, la producción PyME disminuyó 3,6% frente al trimestre anterior y 11% interanual.
Según el Observatorio PyME, el volumen de producción descendió así hasta su nivel más bajo de los últimos siete años. Además, las pequeñas industrias tuvieron un desempeño inferior al registrado entre las empresas medianas.
El empleo acompañó la tendencia. La cantidad de trabajadores ocupados cayó 0,8% desestacionalizado durante el trimestre y 4,5% respecto del mismo período del año pasado. Con ese resultado, el sector acumuló 14 trimestres consecutivos de retracción del empleo.
Los costos presionaron sobre la rentabilidad
Otro factor que afectó a las empresas fue la relación entre sus costos y los precios de venta. El 73% aseguró que los costos aumentaron por encima del precio de venta de su principal producto, mientras que para el 25% evolucionaron de manera similar y solamente el 1% indicó que crecieron por debajo.
El informe destacó especialmente la incidencia de los costos vinculados con la energía y el transporte. Esa dinámica terminó repercutiendo directamente sobre los márgenes empresarios.
El 69% de las firmas indicó que su rentabilidad disminuyó respecto de un año atrás. El resultado prolongó una secuencia de cinco trimestres en los que la mayoría de las empresas informó márgenes inferiores a los registrados doce meses antes.
Expectativas todavía en terreno contractivo
Los indicadores que anticiparon el comportamiento de la actividad mostraron cierta mejora respecto del primer trimestre, aunque continuaron sin señalar una recuperación. El PMI PyME se ubicó en 44 puntos, diez más que en el trimestre anterior, pero permaneció debajo de los 50 puntos que separan las expectativas de expansión y contracción.
El Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE), en tanto, alcanzó los 43 puntos. La evaluación de las condiciones actuales quedó en 32 puntos, mientras que las expectativas para los próximos doce meses llegaron a 52, dentro de un terreno levemente optimista.
Al analizar los componentes, la percepción sobre la situación del país alcanzó los 42 puntos; la correspondiente al sector industrial llegó a 39; y la evaluación de la propia empresa se ubicó en 47.
La presión impositiva entre las principales dificultades
Las empresas también identificaron a Ingresos Brutos, las tasas municipales, el impuesto al cheque y las contribuciones patronales entre los tributos con mayor incidencia sobre sus costos, capital de trabajo y capacidad operativa.
En particular, el 40% consideró que Ingresos Brutos afectó significativamente su operatoria y otro 23% señaló un impacto moderado. Al consultar sobre posibles medidas, el 32,8% eligió como prioridad una reducción de las alícuotas de ese impuesto.
En segundo lugar quedó la reducción de las contribuciones patronales, con el 29,7%. Más atrás aparecieron la eliminación o el cómputo pleno como pago a cuenta del impuesto a los débitos y créditos bancarios, con 11,9%, y distintas modificaciones en retenciones, percepciones y tasas municipales.
Una de cada cuatro firmas recurrió a importaciones
La competencia de productos provenientes del exterior representó una preocupación para el 47% de las industrias consultadas. En paralelo, una parte de las compañías modificó sus procesos para incorporar bienes importados.
Durante el último año, el 21% sustituyó insumos nacionales por importados, el 15,1% incorporó nuevos productos provenientes del exterior y el 9,4% reemplazó una parte de su producción propia por bienes importados.
En conjunto, el relevamiento determinó que una de cada cuatro empresas reemplazó parte de su proceso productivo por importaciones, ya fuera mediante la sustitución de insumos o directamente de producción propia.
Baja participación de las PyME en proyectos del RIGI
El informe también analizó la participación de las pequeñas y medianas industrias en proyectos comprendidos dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El alcance fue reducido: solamente el 4,7% de las firmas participó como proveedor directo o indirecto. Del total, un 1,5% lo hizo directamente y otro 3,2% participó mediante compañías proveedoras de esos emprendimientos.
Además, un 3,2% manifestó intención de incorporarse pero no cumplió con los requisitos, mientras que el 11,6% no participó aunque expresó interés en hacerlo en el futuro. El restante 80,5% de las PyME industriales relevadas no registró participación en proyectos vinculados al régimen.