La inflación de julio fue del 2,1% y mostró una aceleración respecto de junio. Economistas de Libertad y Progreso atribuyeron el incremento principalmente a factores estacionales y proyectaron que el IPC de agosto podría ubicarse en torno al 1,8%.
La inflación de julio subió al 2,1% principalmente por factores estacionales, según el análisis realizado por economistas de la Fundación Libertad y Progreso, quienes señalaron que las vacaciones de invierno impulsaron los precios vinculados con turismo, recreación, transporte, hoteles y restaurantes. Para agosto, la entidad proyectó una desaceleración hasta aproximadamente el 1,8%.
El informe sostuvo que los primeros relevamientos de agosto ya mostraron una moderación en el ritmo de aumento de los precios. A partir de esa tendencia, la Fundación estimó que durante los meses restantes de 2026 la inflación mensual podría mantenerse por debajo del 2%.
“De cara al futuro, esperamos volver a transitar el sendero desinflacionario en el que nos habíamos embarcado”, indicaron desde la entidad. La proyección se apoyó, según el análisis, en el escenario fiscal, la evolución de la base monetaria y una menor incidencia esperada de algunos componentes que presionaron sobre el IPC durante julio.
Las vacaciones de invierno impactaron en el IPC
El economista Julián Neufeld consideró que para explicar la aceleración de julio era necesario diferenciar factores estacionales de aquellos relacionados con la dinámica estructural de los precios. Según sostuvo, el primer componente tuvo una incidencia considerable durante el séptimo mes del año.
“Los bienes y servicios relacionados con el turismo y actividades recreativas subieron de precio sustancialmente por el aumento de la demanda impulsado por las vacaciones de invierno”, explicó. De acuerdo con los datos citados por el especialista, los bienes estacionales aumentaron 4,5% y aportaron 0,41 puntos porcentuales al índice general.
La mayor demanda propia del receso escolar repercutió especialmente sobre actividades recreativas y servicios turísticos. La Fundación espera que ese efecto pierda fuerza durante agosto, lo que contribuiría a reducir nuevamente el índice mensual.
El impacto de alimentos y del dólar
El segundo elemento destacado por los economistas fue la evolución de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas, una división particularmente relevante debido al peso que tiene dentro de la canasta utilizada para medir el Índice de Precios al Consumidor.
Neufeld indicó que la depreciación del tipo de cambio mayorista acumulada entre mayo y julio rondó el 6%. Según su interpretación, ese movimiento tuvo cierto traslado hacia los precios de los bienes transables, fenómeno conocido como pass through.
“Vemos un rebote motivado por factores transitorios, más no relacionados con la dinámica de precios interna de la economía”, afirmó el economista. Como elemento para sostener ese diagnóstico mencionó la inflación núcleo, que fue del 1,8% en julio, frente al 1,6% registrado previamente.
Tarifas y servicios también presionaron
El director ejecutivo de Libertad y Progreso, Aldo Abram, señaló que los relevamientos semanales realizados por la institución también habían detectado hacia fines de julio una inflación del 2,1%, coincidente con el registro mensual.
Según Abram, posteriormente comenzó a observarse una desaceleración. “La buena noticia es que se confirma que este aumento fue principalmente estacional. Ya en la última semana de julio nuestros relevamientos mostraron una desaceleración de la inflación, una tendencia que continuó hasta ahora”, sostuvo.
El economista explicó que durante las vacaciones aumentaron los gastos de los hogares en entretenimiento, transporte, hoteles y restaurantes, rubros que suelen registrar movimientos estacionales en julio. A ese comportamiento sumó el incremento de las tarifas de servicios públicos como otro factor que contribuyó a que el IPC superara el 2%.
Cuánto aportaron hoteles y recreación
El economista jefe de la Fundación, Diego Piccardo, también consideró que los primeros registros de agosto mostraron señales de desaceleración y que el resultado de julio no necesariamente implicó una modificación de la tendencia inflacionaria.
Para fundamentar esa lectura, comparó la incidencia de dos divisiones especialmente relacionadas con las vacaciones. Restaurantes y hoteles, junto con Recreación y cultura, aportaron 0,44 puntos porcentuales a la inflación de junio y 0,64 puntos en julio, según detalló.
“La diferencia fue de aproximadamente 0,2 puntos, prácticamente la misma magnitud en que se aceleró la inflación entre ambos meses”, señaló Piccardo. A partir de esos números, sostuvo que el dato de julio “no parecería marcar un cambio de tendencia”.
Qué inflación proyectan para agosto
El nowcast elaborado por Libertad y Progreso proyectó una inflación del 1,8% para agosto. La estimación supone una reducción respecto del 2,1% registrado durante julio y un regreso a niveles inferiores al 2% mensual.
Entre los principales factores que podrían favorecer ese resultado aparece una menor incidencia de Alimentos y Bebidas no Alcohólicas y la desaparición progresiva del efecto estacional generado durante las vacaciones de invierno sobre Recreación y Cultura, hoteles, restaurantes y transporte.
La Fundación proyectó, además, que el proceso de desaceleración podría continuar durante el resto del semestre. Se trata de una estimación de la entidad y su cumplimiento dependerá de la evolución de variables como el tipo de cambio, los precios regulados, los alimentos y el comportamiento de la demanda.
Las expectativas para el cierre del año
Los especialistas de Libertad y Progreso plantearon que, bajo las condiciones contempladas en sus proyecciones, los registros mensuales podrían permanecer por debajo del 2% durante lo que resta de 2026.
“Con los fundamentals fiscales en línea y la contención de la base monetaria, la inflación debería tender a la baja en el mediano y largo plazo”, señaló el informe al explicar las razones detrás de esa expectativa, publicó NA.
Así, para la Fundación, el 2,1% de julio representó principalmente un rebote asociado con factores transitorios y estacionales y no necesariamente el comienzo de una nueva aceleración sostenida. Los datos oficiales de agosto permitirán determinar si la inflación efectivamente retoma la desaceleración proyectada por los economistas.