La empresa Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa, ingresó en concurso preventivo tras una fuerte caída del consumo. La firma pasó de producir 1,2 millones de alfajores por mes a unas 750.000 unidades y ahora buscará renegociar sus deudas.
La empresa Alfajores Baltazar S.A., fabricante de la marca Alfa Pampa, ingresó en concurso preventivo de acreedores luego de atravesar una profunda crisis financiera provocada por la caída del consumo masivo. La medida fue dispuesta el 25 de junio por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 27 y busca permitir que la firma continúe operando mientras negocia sus deudas con los acreedores.
La compañía había logrado consolidarse en uno de los mercados más competitivos del país, alcanzando una producción de 1,2 millones de alfajores mensuales, aunque en los últimos meses ese volumen descendió hasta unas 750.000 unidades, obligándola además a reducir su estructura de personal, publicó Iprofesional.
Un crecimiento que terminó frenado por la caída del consumo
La historia de la empresa comenzó en 2011, cuando los empresarios Mariano Bonaventura y Sebastián Espina adquirieron una máquina usada para fabricar alfajores.
Con una producción inicial cercana a las 80.000 unidades mensuales, la firma fue ampliando su capacidad industrial, incorporó maquinaria, llegó a cadenas de kioscos, supermercados y desarrolló productos para terceros.
Durante la pandemia logró expandirse en el canal supermercadista, ingresó al mercado aerocomercial e incluso concretó exportaciones, consolidándose como una pyme de fuerte crecimiento dentro del sector.
La baja en las ventas complicó la estructura financiera
Sin embargo, el escenario cambió con la retracción del consumo.
La empresa quedó con una estructura preparada para producir mucho más de lo que efectivamente lograba vender, situación que elevó significativamente sus costos fijos y redujo los márgenes de rentabilidad.
Además de reorganizar su estrategia comercial y lanzar nuevas líneas de productos para distintos segmentos de precios, la firma avanzó con una reducción de personal, aunque esas medidas no alcanzaron para evitar la presentación judicial.
Cómo seguirá el proceso
La apertura del concurso preventivo no implica el cierre de la empresa ni su quiebra. El proceso permitirá ordenar el pasivo y negociar un acuerdo con los acreedores mientras la fábrica continúa desarrollando su actividad.
Según el cronograma judicial, los acreedores tendrán plazo hasta el 9 de octubre para verificar sus créditos. Posteriormente se elaborarán los informes correspondientes y la audiencia informativa quedó prevista para el 6 de agosto de 2027, mientras que el período de exclusividad para alcanzar un acuerdo vencerá el 13 de agosto de ese año.
Un mercado cada vez más competitivo
El caso refleja las dificultades que atraviesan numerosas pymes del sector alimenticio frente a la caída del consumo.
El mercado argentino de alfajores combina grandes compañías nacionales, fabricantes históricos, marcas regionales y cientos de emprendimientos de menor escala que compiten por espacios en kioscos y supermercados.
En ese contexto, la reducción del volumen de ventas puede generar fuertes desequilibrios financieros cuando las plantas industriales trabajan por debajo de su capacidad instalada.
Ahora, Alfajores Baltazar buscará utilizar el concurso preventivo como una herramienta para reordenar sus deudas, preservar la continuidad de la producción y sostener su presencia en un mercado donde la competencia y los costos operativos continúan representando un desafío para las pequeñas y medianas empresas.