Organizaciones y sectores opositores cuestionan la concesión por 30 años y advierten riesgos ambientales y falta de transparencia
Mientras el Gobierno nacional avanza con la concesión por 30 años del dragado y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, conocida como Hidrovía Paraná-Paraguay, crece un movimiento de oposición que denuncia irregularidades en el proceso licitatorio y advierte sobre posibles impactos ambientales.
En los últimos días, organizaciones socioambientales, referentes culturales y sectores políticos comenzaron a coordinar acciones para frenar la iniciativa, a la que califican como “plagada de irregularidades” y potencialmente perjudicial para el principal sistema fluvial de Sudamérica.
El reclamo tomó mayor impulso tras un dictamen de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, que solicitó la impugnación formal del proceso llevado adelante por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación. En ese documento se señala que uno de los informes presentados como respaldo por el Gobierno sería apócrifo, además de advertir sobre la falta de estudios de impacto ambiental, incumplimientos en el acceso a la información pública y ausencia de mecanismos de participación ciudadana y federal.
Piden suspender la licitación
A partir de estas observaciones, organizaciones como Naturaleza de Derechos y el Observatorio del Derecho a la Ciudad, junto a otros espacios, presentaron una medida cautelar ante la Justicia Federal con el objetivo de suspender la licitación.
En paralelo, el diputado nacional Jorge Taiana asumió un rol central en la articulación de estos sectores. El ex canciller impulsó proyectos para frenar el proceso y encabezó reuniones en la Cámara de Diputados con legisladores, especialistas y representantes de distintos ámbitos, con el fin de construir una agenda común en defensa de la soberanía sobre el río Paraná.
Durante estos encuentros se reiteraron cuestionamientos a la falta de transparencia del proceso y a la escasa participación de las provincias involucradas.
Los humedales en la mira
Más allá de lo administrativo, los cuestionamientos también apuntan al impacto ambiental. La Hidrovía atraviesa un corredor de más de 3.400 kilómetros que conecta Argentina con Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, y constituye una vía clave para las exportaciones agroindustriales.
Según advierten organizaciones ambientalistas, una eventual profundización del dragado —que podría llevar el calado a 44 pies— alteraría la dinámica natural del río, afectando humedales, lagunas y ecosistemas asociados. Esto podría tener consecuencias directas sobre actividades como la pesca, el turismo y la producción ganadera en la región.
En este contexto, el debate por la Hidrovía suma tensión política y social, mientras se define el futuro de una de las principales arterias económicas y ambientales del país.