El índice de la FAO llegó a 136 puntos en septiembre, impulsado por el aumento de cereales, azúcar y aceites vegetales. Las interrupciones logísticas y las condiciones meteorológicas presionaron sobre los mercados internacionales.
Los precios mundiales de los alimentos aumentaron en septiembre y alcanzaron su nivel más alto desde noviembre de 2022, según el Índice de Precios de los Alimentos difundido este viernes por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El indicador promedió 136 puntos, lo que representó un incremento del 1,5% respecto de agosto y del 5,8% interanual. Sin embargo, todavía se ubicó un 15,1% por debajo del máximo histórico registrado en marzo de 2022.
El aumento estuvo relacionado principalmente con las interrupciones en el transporte y el comercio internacional, junto con las preocupaciones por las condiciones meteorológicas y las perspectivas de producción de distintos cultivos.
Subieron los cereales, el azúcar y los aceites
Los índices de precios de cereales, aceites vegetales y azúcar aumentaron durante septiembre, mientras que el indicador correspondiente a la carne descendió y el de los productos lácteos prácticamente no registró cambios.
El índice de precios de los cereales avanzó un 5,1% mensual. Dentro de este grupo, el trigo aumentó 6,3%, mientras que el maíz subió 5,6%.
La FAO vinculó parte de estos movimientos con las limitaciones logísticas en la región del mar Negro, que redujeron la disponibilidad para la exportación y llevaron a algunos compradores a buscar otros proveedores. También incidieron las condiciones secas en algunas zonas de América del Norte.
Los aceites vegetales, por su parte, aumentaron 0,9%, principalmente por la suba del aceite de palma ante una fuerte demanda internacional y las preocupaciones por el impacto del clima seco sobre la producción en el sudeste asiático.
El impacto del clima y El Niño
El índice de precios del azúcar aumentó 6,1% en septiembre, en un contexto de expectativas de una menor disponibilidad mundial durante la campaña 2026/27.
Entre los factores señalados por la FAO aparecen las menores perspectivas de producción en Tailandia, las preocupaciones sobre los cultivos en India por lluvias inferiores a lo normal y el fortalecimiento del fenómeno El Niño. También incidieron las lluvias intensas que afectaron la cosecha en la región Centro-Sur de Brasil.
La FAO advirtió además que las condiciones climáticas vinculadas con El Niño agregan incertidumbre a las perspectivas de producción, especialmente para el arroz en el sur y sudeste de Asia.
La advertencia por transporte y energía
El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, señaló que las interrupciones en el estrecho de Ormuz y el mar Negro, combinadas con los impactos climáticos, están generando presión sobre los costos de energía, transporte y productos alimenticios básicos.
Según advirtió, si estas condiciones se mantienen, podrían trasladarse a los precios que pagan los consumidores, especialmente en los países que dependen de las importaciones de alimentos y energía.
Qué espera la FAO para la producción de cereales
La FAO proyectó que la producción mundial de cereales en 2026 llegará a 2.979 millones de toneladas, un 2,1% menos que en 2025.
A pesar de la caída, se trataría de la segunda mayor cosecha registrada, detrás de la del año pasado. La estimación contempla una producción de trigo de 813,9 millones de toneladas, mientras que las perspectivas para los cereales secundarios fueron revisadas a la baja por menores rendimientos previstos en Estados Unidos y la Unión Europea.
La organización también prevé una reducción del comercio mundial de cereales respecto del récord alcanzado en la campaña 2025/26. Las exportaciones de trigo y maíz podrían verse particularmente afectadas por las restricciones en las rutas marítimas del mar Negro y la falta de alternativas suficientes para transportar la producción.