Cornelia de Jesús García de Villalba, conocida como la "abuela Cuñi", nació en Santiago del Estero y llegó sola a Buenos Aires a los 22 años. Tiene tres hijos, 11 nietos y 10 bisnietos y fue reconocida como la persona más longeva de Hurlingham.
La abuela Cuñi, como conocen a Cornelia de Jesús García de Villalba, tiene 106 años y fue reconocida como la persona más longeva del partido bonaerense de Hurlingham. Nació en un pequeño pueblo rural de Santiago del Estero y llegó sola a Buenos Aires cuando tenía apenas 22 años. Más de ocho décadas después, conserva las ganas de conversar, bailar y compartir historias.
Cuñi nació en Llajta Mauca, una localidad rural y antigua estación ferroviaria santiagueña, según narró TN. Su infancia transcurrió en un contexto muy diferente al actual y muchos de sus recuerdos más nítidos están vinculados con aquella época, sus padres y el ferrocarril.
Al llegar a Buenos Aires comenzó a trabajar como cocinera y empleada doméstica. También se desempeñó como modista y desarrolló habilidades con la confección, el tejido y el bordado, actividades que hicieron que su nombre comenzara a ser conocido entre los vecinos.
Una vida construida entre familia, trabajo y celebraciones
Al consultarle cuál fue el momento más feliz de su vida, Cuñi no logra quedarse con uno solo. "Todos, me pasó cada cosa linda", responde, como síntesis de una historia que atraviesa más de un siglo.
Uno de sus mayores orgullos es la familia que construyó. Tiene tres hijos, 11 nietos y 10 bisnietos. "Soy rica con todos los nietos", suele decir. Dos de sus nietos incluso decidieron llevarla para siempre en la piel al tatuarse la palabra "abuela".
La música también ocupa un lugar importante en su historia. A los 99 años protagonizó una escena que la familia todavía recuerda: durante un recital de Los Palmeras en el Luna Park, bailó por los pasillos y avanzó desde la fila 15 hasta llegar cerca del escenario.
El baile, una constante incluso con el paso de los años
El tango es uno de sus géneros preferidos y las reuniones familiares siempre estuvieron acompañadas por música. Durante años, su casa fue escenario de cumpleaños, fiestas y encuentros en los que ella preparaba sus famosas empanadas y elegía canciones para que todos terminaran bailando.
Sus 100 años coincidieron con la pandemia, por lo que el festejo tuvo que realizarse de una manera muy particular. La familia se reunió detrás de las rejas de su casa y Cuñi reconoció que tenía miedo de que nadie fuera a visitarla.
Sin embargo, familiares, amigos, vecinos y conocidos llegaron con música, comida y un pasacalles para acompañarla. La celebración terminó convirtiéndose en otra de las tantas historias que quedaron en la memoria familiar.
La longevidad de Cuñi genera curiosidad entre quienes la conocen. Cuando le preguntan cuál es el secreto para haber llegado a los 106 años, responde con humor: "Una cervecita". Más allá de esa respuesta, su familia recuerda una vida activa y, en general, marcada por un buen estado de salud.
Una vecina querida y una memoria llena de historias
Incluso protagonizó un accidente que sorprendió a quienes estaban alrededor: fue atropellada mientras iba a cobrar su jubilación. Después de la caída, se levantó y continuó su camino.
Cuñi también construyó vínculos con su comunidad. Durante años acompañó a una vecina que no tenía familiares, se ocupó de comprarle medicamentos y estuvo pendiente de sus turnos médicos.
En el barrio todavía la reconocen y la saludan cuando sale. Recibe regalos y escucha a quienes se acercan fascinados por una historia que comenzó en un pequeño pueblo santiagueño y continuó durante décadas en Buenos Aires.
Una vida entre noticias, fútbol y recuerdos
A sus 106 años, también mantiene intereses cotidianos: lee, mira las noticias, compra revistas de espectáculos y sigue programas de televisión. Es fanática de Boca Juniors y del boxeo, una actividad que todavía observa y comenta con entusiasmo.
Su memoria parece conservar especialmente vivos los acontecimientos más lejanos. Puede hablar durante horas sobre su infancia, sus padres, el ferrocarril y los productos que llegaban a Llajta Mauca en aquellos años.
Cuñi estuvo casada dos veces y quedó viuda en 1994. Después decidió no volver a formar pareja y concentró su vida en sus hijos, nietos y bisnietos.
El legado de una mujer de 106 años
Hoy, su familia intenta acompañarla y devolverle parte del cariño que recibió durante tantos años. Entre mates, conversaciones, visitas y cumpleaños, la abuela Cuñi continúa sumando capítulos a una historia que ya lleva 106 años.
Para ella, el secreto no parece estar en una fórmula compleja. Cuando habla de lo que deja como enseñanza, insiste en el sacrificio y la importancia de mantenerse unidos. Y mientras pueda, quiere seguir haciendo aquello que siempre disfrutó: reunirse, conversar, escuchar música y bailar.
A los 106 años, Cuñi es oficialmente la persona más longeva de Hurlingham. Para su familia y sus vecinos, sin embargo, es mucho más que un número.