Una gigantesca estructura de piedras fue detectada mediante imágenes satelitales en la cordillera del Tigre, en Mendoza. Podría tratarse de un geoglifo prehispánico y una expedición científica argentino-española buscará determinar su antigüedad, origen y función.
Un posible geoglifo en la cordillera de los Andes despierta el interés de arqueólogos argentinos y españoles. Se trata de una enorme formación de piedras ubicada a más de 3.000 metros de altura en la cordillera del Tigre, en Mendoza, que por sus dimensiones puede observarse mediante imágenes satelitales y cuya procedencia todavía representa un misterio.
El sitio fue localizado en mayo de 2025 por el andinista Carlos Gobbi mientras examinaba imágenes de Google Earth. La disposición de las piedras, con figuras circulares y extensas líneas rectas, llamó inmediatamente su atención por su semejanza con un geoglifo, denominación que reciben las grandes figuras realizadas directamente sobre el terreno.
El hallazgo generó comparaciones con las famosas Líneas de Nazca, en Perú, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO. Sin embargo, los investigadores mantienen cautela: todavía no está comprobado que la formación mendocina tenga origen prehispánico ni que haya cumplido una función similar a las estructuras peruanas.
Cuatro días de travesía para llegar hasta la formación
Después de descubrir el sitio mediante imágenes satelitales, Gobbi intentó alcanzar la zona en septiembre de 2025, pero las condiciones meteorológicas y las dificultades del terreno frustraron la expedición. Regresó en noviembre y nuevamente debió abandonar el ascenso.
Finalmente, en febrero de 2026 consiguió llegar después de una travesía de cuatro días por un área prácticamente sin agua y sin conexión telefónica. En el lugar encontró pircas, estructuras circulares, sectores rectangulares, montículos y corredores construidos mediante piedras apiladas.
Algunas de las estructuras lineales superan los 30 metros de longitud. Gobbi fotografió el conjunto y posteriormente compartió las imágenes con los arqueólogos Cristina Prieto-Olavarría y Horacio Chiavazza, quienes advirtieron las características singulares del sitio y la necesidad de realizar estudios científicos sobre el terreno.
¿Una construcción vinculada con los incas?
Una de las hipótesis que deberán analizar los especialistas es que la formación corresponda al período incaico, entre los siglos XV y XVI. Otra posibilidad es que sea anterior o posterior, por lo que actualmente no existe una datación que permita establecer quiénes construyeron las estructuras.
También se contempla que el lugar haya tenido una utilización ceremonial, ritual o estacional. La escasez de agua y las enormes dificultades de acceso hacen menos probable que haya funcionado como un asentamiento permanente. Además, Gobbi no observó en superficie cerámicas, restos de alimentos u otros materiales que permitan acreditar una ocupación prolongada.
Los especialistas advierten que las fotografías y observaciones iniciales no alcanzan para determinar la antigüedad ni la finalidad de las construcciones. Por eso será fundamental la expedición prevista para diciembre, cuando un equipo interdisciplinario volverá al sitio con equipamiento específico.
Una expedición argentino-española buscará respuestas
La investigación forma parte de ArqueoAndes, un proyecto dedicado a estudiar cómo las sociedades del pasado transformaron los paisajes de alta montaña. Participarán especialistas de la Universidad Nacional de Cuyo, IANIGLA-CONICET y la Universidad de Jaén, de España.
Durante la campaña se realizarán relevamientos de alta precisión, prospecciones a pie, análisis geoarqueológicos y geoquímicos, vuelos con drones y tareas de teledetección. Los investigadores también intentarán reconstruir las condiciones ambientales existentes cuando el lugar habría sido utilizado, especialmente en relación con el clima y la disponibilidad de agua.
Los resultados podrían permitir establecer si las enormes estructuras fueron realizadas por seres humanos, determinar aproximadamente cuándo fueron construidas y avanzar sobre su posible función. Solo después de esas investigaciones podrá evaluarse científicamente si corresponde definir al conjunto como un verdadero geoglifo.
Por ahora, el denominado posible "Nazca argentino" continúa siendo una incógnita en uno de los sectores más inaccesibles de la cordillera mendocina. La expedición de diciembre buscará responder las principales preguntas: quién construyó las estructuras, cuándo lo hizo y qué significado tuvieron esas enormes figuras de piedra emplazadas a más de 3.000 metros de altura.