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Crisis de la indumentaria: empresa de reconocidas marcas entró en concurso con deudas por más de $7.000 millones

IGT33 S.A., con más de 40 años de actividad y más de 100 trabajadores, ingresó en concurso preventivo con deudas superiores a $7.000 millones. La compañía planteó una reconversión que combinará producción nacional e importaciones.

19 de Agosto de 2026
La firma mantiene 13 establecimientos alquilados.
La firma mantiene 13 establecimientos alquilados.

IGT33 S.A., con más de 40 años de actividad y más de 100 trabajadores, ingresó en concurso preventivo con deudas superiores a $7.000 millones. La compañía planteó una reconversión que combinará producción nacional e importaciones.

La crisis de la indumentaria sumó un nuevo capítulo con el concurso preventivo de IGT33 S.A., la sociedad que opera las marcas Rever Pass y Be Rebel y que reconoció ante la Justicia dificultades para afrontar regularmente sus obligaciones. La firma acumuló un pasivo superior a los $7.000 millones y planteó una profunda reconversión de su modelo productivo.

 

Según reveló iProfesional a partir de la documentación incorporada al expediente judicial, la empresa cuenta con más de 40 años de actividad, posee una planta industrial, emplea a más de 100 trabajadores y mantiene una red de 13 locales alquilados.

El Juzgado Nacional en lo Comercial Nº18 abrió formalmente el concurso preventivo el 14 de julio, después de que la sociedad solicitara la apertura del procedimiento el 24 de junio. El objetivo será reestructurar sus obligaciones con los acreedores mientras intenta mantener la actividad y preservar sus fuentes laborales.

 

Una deuda superior a los $7.000 millones

 

La documentación judicial relevada por iProfesional mostró que las obligaciones de IGT33 superaron los $7.000 millones entre compromisos bancarios, fiscales, previsionales, laborales, sindicales y comerciales.

 

Dentro de ese monto, la deuda bancaria superaba los $3.276 millones, mientras que las obligaciones previsionales alcanzaban los $1.725 millones al 31 de mayo.

 

La situación financiera fue consecuencia, según argumentó la propia compañía, de un deterioro que se extendió durante varios años. La firma aseguró que intentó sostener su actividad mediante reducción de costos, una administración austera, créditos bancarios y aportes extraordinarios realizados por accionistas y socios fundadores.

 

El modelo industrial que quedó bajo presión

 

Durante buena parte de su trayectoria, IGT33 desarrolló un esquema de producción integrado. Desde 2007 concentró los procesos de corte, confección, estampería y bordado, además de las áreas administrativas, comerciales y logísticas.

La empresa reinvirtió utilidades para ampliar esa estructura, pero el modelo comenzó a enfrentar dificultades ante la retracción del mercado interno. De acuerdo con la presentación judicial, la menor demanda redujo las ventas y afectó los niveles históricos de producción.

A ese escenario se sumaron incrementos en los costos de insumos, energía, logística y mano de obra. La compañía sostuvo que los precios de venta de las prendas quedaron rezagados frente a esos aumentos, lo que deterioró la ecuación económica necesaria para mantener su estructura industrial.

Menos ventas y mayores costos

 

La explicación presentada ante la Justicia puso el foco no solamente en la caída del consumo, sino también en la relación entre costos, precios y volumen de producción. La estructura industrial necesitaba una determinada escala para funcionar eficientemente, pero la demanda comenzó a resultar insuficiente para sostenerla.

 

Además, la firma señaló dificultades para acceder a determinadas telas y materiales desarrollados en el exterior. Argumentó que algunos insumos resultaban difíciles de conseguir en el mercado argentino debido a la falta de producción nacional, los costos de importación o la ausencia de proveedores homologados.

Según reconstruyó iProfesional, la compañía consideró que esa situación generó una desventaja respecto de competidores internacionales con acceso a una mayor variedad de materiales, grandes escalas de producción y condiciones financieras más favorables.

 

El impacto de Shein, Temu y las importaciones

 

Otro de los puntos incluidos en la presentación fue el avance de las plataformas internacionales de comercio electrónico. IGT33 mencionó específicamente la competencia de Shein y Temu y sostuvo que esos actores operan con una estructura de costos diferente a la que enfrenta una empresa que produce y comercializa indumentaria en Argentina.

La firma también señaló el ingreso de prendas terminadas desde el exterior. Según su planteo, las grandes cadenas internacionales pueden aprovechar mayores escalas productivas, menores costos y mejores condiciones de financiamiento.

Frente a ese escenario, IGT33 debe afrontar simultáneamente los costos asociados con su planta industrial, salarios, alquileres, impuestos, logística y materias primas, mientras disputa consumidores con prendas importadas.

 

La "metamorfosis" que propone la empresa

 

La estrategia para intentar superar la crisis incluye una paradoja: la compañía proyecta incorporar importaciones a su propio modelo de negocios.

En la documentación judicial, IGT33 definió el proceso como una "metamorfosis" productiva. La intención es abandonar una matriz exclusivamente industrial para avanzar hacia un esquema que combine fabricación nacional con importación de productos terminados.

La empresa consideró que esa transformación podría otorgarle mayor competitividad y capacidad de respuesta frente a las nuevas condiciones del mercado. Sin embargo, reconoció que el proceso requerirá inversión, acuerdos internacionales, tiempo y una nueva estructura logística.

Cierre de locales y apuesta por el comercio electrónico

 

La reconversión también alcanzó a la red comercial. La firma mantiene 13 establecimientos alquilados y cuenta con presencia en centros comerciales como Unicenter, Alto Palermo, Abasto, DOT, Palmas del Pilar, Soleil y Tortugas Open Mall, entre otros.

Esos puntos de venta representan costos de alquiler, expensas, fondos de publicidad, servicios, impuestos y salarios. Frente a la caída de la rentabilidad, la empresa cerró algunos establecimientos y comenzó a concentrar mayores esfuerzos en el comercio electrónico y otros canales de venta.

 

La sociedad también aclaró ante la Justicia que los establecimientos que mantiene funcionan en inmuebles alquilados y que su estructura comercial no utiliza un sistema de franquicias.

 

El financiamiento dejó de ser una solución

 

Durante los últimos tres años, IGT33 recurrió al crédito bancario para sostener su capital de trabajo. Los fondos fueron destinados, entre otros objetivos, al pago de salarios e indemnizaciones, obras, renovación de locales, incorporación de productos y reformas internas.

También hubo préstamos extraordinarios efectuados por accionistas y socios fundadores. Sin embargo, según expuso la empresa, el endeudamiento terminó agravando las dificultades financieras.

La compañía sostuvo que durante 2025 las tasas llegaron a ubicarse cerca del 100% anual, mientras los precios de la indumentaria no acompañaron en igual proporción la evolución de sus costos.

 

Salarios en dos etapas y embargos

 

El deterioro de la liquidez terminó trasladándose al funcionamiento cotidiano. De acuerdo con la documentación judicial citada por iProfesional, durante los meses previos a la presentación concursal los salarios tuvieron que pagarse en dos etapas debido a la falta de fondos suficientes para abonarlos en un único desembolso.

También quedaron sin efecto planes de financiación relacionados con obligaciones impositivas y de seguridad social debido a incumplimientos en los pagos.

En paralelo, algunos acreedores iniciaron ejecuciones y se dispusieron embargos sobre cuentas bancarias. La compañía argumentó que la continuidad de esas medidas podía terminar paralizando sus operaciones.

 

El desafío después del concurso preventivo

 

La presentación concursal apareció entonces como la instancia elegida después de los distintos intentos por mantener funcionando la empresa. El procedimiento permitirá iniciar una negociación para reorganizar las deudas bajo supervisión judicial.

 

Los acreedores deberán verificar sus créditos dentro del proceso abierto por el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº18. Mientras tanto, IGT33 buscará continuar operando y completar la transformación de su modelo de negocios.

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