La licenciada en Kinesiología y Fisioterapia Ayelén Ramírez explicó a Elonce cuáles son las principales disfunciones del suelo pélvico, cómo reconocer las señales de alerta y por qué cada tratamiento debe partir de una evaluación profesional.
La licenciada en Kinesiología y Fisioterapia Ayelén Ramírez, especializada en rehabilitación del piso de la pelvis, explicó cuáles son las principales disfunciones que pueden presentarse, advirtió que las pérdidas de orina no deben naturalizarse y destacó la importancia de realizar una evaluación profesional antes de comenzar ejercicios. En diálogo con Elonce, brindó recomendaciones para prevenir y tratar estos problemas.
“El piso de la pelvis tenemos todas las personas. Por ahí no está tan difundido; de hecho, mucha gente no lo conoce. Me pasa hasta el día de hoy, después de 15 años de dedicarme a esto, que llegan y me dicen: ‘Yo no sabía que esto existía’”, explicó Ramírez.
La profesional detalló que no se trata solamente de músculos. “El piso de la pelvis no es solo muscular, sino que es un complejo óseo, muscular, de ligamentos y fascias”, señaló. Esta estructura aloja y sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto.
Las funciones del suelo pélvico
Entre sus principales funciones, Ramírez mencionó el sostén de los órganos, la continencia urinaria y fecal y su participación en la sexualidad. “Tiene la enorme función de garantizar la continencia, tanto de materia fecal como de pis”, indicó.
Si bien hombres y mujeres tienen suelo pélvico, determinadas circunstancias incrementan el riesgo de disfunciones en las mujeres. “Los hombres tienen menos disfunciones que las mujeres porque la mujer tiene el factor de riesgo del embarazo y el parto”, explicó.
Las alteraciones no se reducen a las pérdidas de orina. “Existe el prolapso de órganos pélvicos, disfunciones sexuales, dispareunia, vaginismo, constipación crónica y dolor pélvico crónico”, enumeró la kinesióloga.
“No es normal que se te escape el pis”
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la naturalización de la incontinencia urinaria, especialmente entre las mujeres. Ramírez fue contundente: “No es normal que se te escape el pis. De hecho, si está todo bien, no debería escaparse”.
Según explicó, se trata de una situación frecuente, pero eso no significa que deba considerarse normal. “Está recontra naturalizado. La estadística mundial dice que una de cada cuatro mujeres lo padece”, sostuvo.
Además, remarcó que incluso una pérdida ocasional constituye una señal para prestar atención. “Si se te escapa un chorro o una gota, se considera incontinencia de orina y no tiene que pasar. Mucha gente dice: ‘A mí me pasó dos o tres veces’, como si fuera normal. No, no es normal”, enfatizó.
Por qué muchas personas no consultan
Ramírez consideró que el carácter íntimo de estos problemas suele demorar las consultas. “No se habla porque es algo íntimo. No andás contándole a todo el mundo: ‘Estornudé, tosí, me reí y se me escapó el pis’. No es una charla de café”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que poner el problema en palabras resulta fundamental para buscar una solución. “Lo que uno no nombra, no menciona, no lo consulta”, afirmó.
La especialista mencionó que también “existe la incontinencia de materia fecal, que es muchísimo más grave que la incontinencia de orina, y la gente no lo consulta”, señaló.
Embarazo, parto y otros factores de riesgo
El embarazo y el parto constituyen factores de riesgo importantes, aunque no son los únicos. Durante la gestación, explicó, el crecimiento del útero incrementa el peso que debe soportar el suelo pélvico.
“En el embarazo el útero crece porque aloja al bebé y todo el piso de la pelvis sostiene ese peso”, indicó. A esto se sumaron otros factores como la obesidad, la tos crónica y determinadas condiciones de hiperlaxitud.
La profesional aclaró que una cesárea tampoco elimina todos los riesgos relacionados con la gestación. “Uno puede no haber tenido parto y no tener daño perineal por ese evento, pero durante el embarazo el piso de la pelvis estuvo soportando durante nueve meses muchísimo peso extra”, explicó.
Asimismo, las disfunciones pueden aparecer en personas que nunca atravesaron un embarazo. “Puede aparecer en cualquier momento. No es lo más frecuente en alguien que no tuvo hijos, pero sí existe”, afirmó.
No todos necesitan ejercicios de fortalecimiento
Ramírez advirtió especialmente sobre la práctica de ejercicios encontrados en internet sin una evaluación previa. El diagnóstico individual, sostuvo, resulta indispensable para determinar qué necesita cada paciente.
“La gente cree que siempre hay que fortalecer, y no. Por eso hay que ir a una consulta”, manifestó. Y agregó: “Mucha gente dice: ‘Yo hago los ejercicios por YouTube’. Bueno, pero ¿quién te hizo un tacto vaginal?, ¿quién te evaluó los músculos?”.
Según explicó, una persona puede presentar hipertonía, es decir, un aumento del tono muscular, y en esos casos realizar directamente ejercicios de fuerza podría no ser lo indicado. “Si yo no sé cómo están los músculos, no te puedo dar una rutina de ejercicios”, remarcó.
La evaluación comenzaba con una anamnesis o interrogatorio clínico y continuaba con una exploración física. “Cada tratamiento es personalizado; no todos los pacientes hacen lo mismo”, destacó.
Por qué no se debe cortar el chorro de orina como ejercicio
Otro de los hábitos sobre los que alertó fue interrumpir voluntariamente la micción para ejercitar los músculos. “Cortar el chorro de pis está muy mal. Puede servir como prueba, como para hacer un test, pero no como ejercicio”, aclaró.
La kinesióloga insistió en que el entrenamiento debe adecuarse a las características musculares de cada persona y comparó el abordaje con una rutina de gimnasio: dos pacientes no necesariamente necesitan los mismos ejercicios.
“Lo primero que hay que hacer es contarlo. Hay que empezar por esa parte y desmitificar esto de que a las mujeres, a determinada edad, les va a pasar. No”, remarcó.
Ejercicio físico y prevención
La actividad física, aclaró Ramírez, no estaba contraindicada. Por el contrario, recomendó mantenerse activo, aunque aconsejó adaptar determinados ejercicios cuando ya existen síntomas.
“Si uno cuida el piso de la pelvis, el ejercicio no está contraindicado. De hecho, la actividad física está indicada”, sostuvo. Sin embargo, ante pérdidas durante el entrenamiento, recomendó realizar primero la rehabilitación y evitar temporalmente ejercicios de alto impacto o cargas excesivas.
Sobre el trabajo abdominal, señaló: “No haría entrenamiento fuerte de impacto ni abdominales crunch; haría más planchas, que son isométricos”. También recomendó prudencia con las cargas: “Está bien hacer fuerza, pero la gente se fanatiza con el peso”.
Finalmente, destacó que conocer y entrenar correctamente esta musculatura también puede cumplir una función preventiva. “El entrenamiento muscular del piso de la pelvis lo deberíamos hacer todos y no tiene contraindicación”, aseguró.
Para Ramírez, la clave estuvo en reconocer las señales y consultar antes de naturalizarlas: “Primero hay que aprender dónde está el piso de la pelvis, qué hace y cuál es su función. Una vez que uno lo reconoce, empieza a hacerlo parte”.
Contacto de la profesional: Instagram: @ayelenfisioterapeuta | Teléfono: 343 5044834