REDACCIÓN ELONCE
Tras el asesinato de un interno en la Unidad Penal Nº 1 de Paraná, la policía trasladó a dos internos identificados como agresores a la Alcaldía de Tribunales, mientras avanza la investigación de la fiscalía.
En la tarde noche de este viernes, tras el asesinato de un interno en la Unidad Penal Número 1, se realizó el traslado de dos internos identificados como presuntos agresores a la Alcaldía de Tribunales, donde quedaron a disposición de la fiscalía que investiga el caso.
El prefecto Carlos Palacios detalló los hechos: “Personal de homicidios se llevó a dos internos alojados en el pabellón del los hechos. Serían los agresores de la víctima. No puedo adelantar los nombres por el secreto de la información. Son oriundos de Paraná”.
Según trascendió, los principales sospechosos serían los hermanos Luis y Raúl Miño, de 22 y 25 años. Ambos fueron condenados por otros crímenes en un juicio abreviado en 2024.
Investigación y medidas judiciales
Palacios explicó que el traslado de los internos se hizo de manera inmediata para que las autoridades judiciales puedan continuar con las declaraciones y la investigación correspondiente: “Por el momento fueron derivadas a la Alcaldía de Tribunales donde quedaron a disposición de la fiscal Patricia Yedro”.
Sobre las medidas de seguridad, el prefecto aclaró que la unidad penal mantiene un régimen de requisas diarias para evitar hechos similares: “Se van a implementar algunas medidas también para controlar el tema de los pabellones. Las requisas son todos los días para evitar este tipo de problemas pero las fabrican muy rápido”.
Respecto a las cámaras de seguridad, Palacios indicó que estas se encuentran fuera de los pabellones y que su finalidad es únicamente supervisar los pasillos: “Sí hay cámaras, pero fuera del perímetro del pabellón. Adentro no hay cámaras, no se permite por el cuidado de las personas dentro de la unidad penal”.
Contexto del hecho
El interno asesinado estaba cumpliendo condena por contravenciones a la ley de estupefacientes y delitos menores, y le restaban pocos meses para recuperar la libertad. Palacios aclaró que su hermano no estuvo involucrado en el hecho y que se encontraba con visitas en el momento del incidente: “El hermano se encontraba gozando con su visita. No participó de este hecho”.
Actualmente, la Unidad Penal alberga 1025 internos divididos en 28 pabellones. “Hay de 100, 20, 30, 50. Están distribuidos por afinidad. Los delitos contra la integridad sexual si estan separados”, contextualizó Palacios.
Por ultimo, mencionó que “no sabemos el motivo de la reyerta”.
Quiénes son los sospechosos
El 10 de septiembre de 2024, los hermanos Raúl Miguel Ángel Miño y Luis Rafael Miño se declararon culpables de homicidio durante una audiencia de juicio abreviado realizada ante el juez Rafael Cotorruelo. Raúl admitió su responsabilidad en dos asesinatos: el de Miguel Ángel Segovia, ocurrido el 30 de agosto de 2022 en el Volcadero municipal, y el de Oscar Darío Romero, cometido el 16 de junio de 2019 en el barrio Humito. Por su parte, Luis Rafael reconoció únicamente su participación en el homicidio de Segovia.
Como resultado del acuerdo judicial, Raúl Miño aceptó una condena de 20 años de prisión efectiva por ambos crímenes, mientras que Luis Rafael recibirá 8 años y medio de cárcel por su participación en el asesinato de Segovia.
El homicidio de Miguel Ángel Segovia (67) ocurrió durante la madrugada del 30 de agosto de 2022. La víctima, trabajador del Volcadero municipal, había ido al lugar a recolectar cartones cuando se produjo una discusión con los hermanos Miño. Según la investigación, ambos lo atacaron violentamente, provocándole fracturas en el cráneo y heridas cortopunzantes en distintas partes del cuerpo.
En cuanto al crimen de Oscar Darío Romero (50), ocurrido en su vivienda del barrio Humito, la investigación fue más compleja debido a la falta de testigos directos. Sin embargo, en la escena se hallaron evidencias como una cerradura rota, un cuchillo con sangre y prendas con rastros biológicos. La autopsia reveló que la víctima murió por una hemorragia masiva tras recibir múltiples puñaladas, y posteriormente se encontraron huellas dactilares y muestras de Raúl Miño, lo que permitió confirmar su participación en el asesinato.