La empresa textil Texilo ingresó en concurso preventivo tras reconocer un pasivo superior a los $2.500 millones. La firma atribuyó la crisis a la caída de la actividad, el aumento de los costos, el sobreendeudamiento financiero y las deudas acumuladas con bancos, organismos públicos y proveedores.
La histórica empresa textil Texilo entró en concurso preventivo luego de reconocer un pasivo de $2.572 millones y solicitar la intervención de la Justicia para intentar alcanzar un acuerdo con sus acreedores. La compañía informó que procuró mantener operativa su planta ubicada en Desvío Arijón, Santa Fe, además de conservar su representación comercial en la Ciudad de Buenos Aires.
La declaración del concurso preventivo fue dispuesta por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 27, que fijó como fecha límite el próximo 10 de septiembre para que los acreedores presentaran la verificación de sus créditos, publicó Iprofesional.
Con más de ocho décadas de trayectoria, Texilo fue otra de las compañías afectadas por la crisis que atravesó la industria textil argentina, un sector que en los últimos años registró una caída del consumo interno, una disminución de la producción y una reducción del empleo.
Los motivos que llevaron a la empresa al concurso
En la presentación judicial, la empresa sostuvo que llegó a esa instancia debido a un escenario financiero caracterizado por la disminución del nivel de actividad, el incremento de los costos operativos y logísticos, la presión tributaria y un creciente sobreendeudamiento financiero.
Según detalló, durante los últimos ejercicios la planta industrial operó muy por debajo de su capacidad instalada. Esa reducción en la producción no estuvo acompañada por una baja de los costos fijos, lo que impactó directamente sobre la rentabilidad.
La compañía informó que, durante el último ejercicio contable presentado, obtuvo ventas netas por $637,9 millones, mientras que los costos alcanzaron aproximadamente los $940 millones, generando un resultado operativo negativo.
También explicó que la desaceleración de la inflación coincidió con incrementos sostenidos en el precio de los insumos textiles, la energía eléctrica y la mano de obra. A ello se sumó una extensión de los plazos de cobro por parte de sus clientes, situación que redujo el capital de trabajo disponible.
Deudas con bancos, ARCA y obligaciones laborales
La empresa informó que mantenía planes de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones al 28 de febrero de 2026, como consecuencia de las dificultades para afrontar impuestos y cargas sociales dentro de los plazos establecidos.
Además, reconoció obligaciones por $534,7 millones correspondientes a remuneraciones y aportes laborales, junto con distintos reclamos y procesos judiciales vinculados al ámbito laboral.
El expediente también reflejó un importante nivel de endeudamiento financiero con entidades bancarias. Entre ellas figuraron BBVA, Banco Macro, Banco Supervielle, Banco Provincia y Banco Nación, cuyos préstamos y descubiertos dejaron de ser sostenibles frente a la generación de ingresos de la empresa.
De acuerdo con información de la Central de Deudores del Banco Central, Texilo acumuló compromisos financieros superiores a los $620 millones con distintas entidades y registró cerca de $51 millones en cheques rechazados por falta de fondos.
La cesación de pagos y el conflicto por el suministro eléctrico
La firma ubicó el inicio de la cesación de pagos entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026. No obstante, identificó un punto de quiebre ocurrido en enero de este año.
Según indicó en la presentación judicial, el 16 de enero dejó impagas cuotas correspondientes a 15 planes de facilidades de pago con AFIP/ARCA por $51,5 millones. Un mes después volvió a incumplir obligaciones por otros $47,3 millones, acumulando cerca de $99 millones de cuotas vencidas que ya no pudo refinanciar.
Para la empresa, ese escenario marcó el momento en que dejó de ser posible sostener el funcionamiento normal de la actividad y quedó configurada la cesación de pagos.
La situación se agravó cuando la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) intimó a Texilo por una deuda cercana a los $12 millones y notificó la suspensión del suministro eléctrico, junto con el retiro del medidor y el desmantelamiento de las instalaciones.
Frente a esa situación, la empresa solicitó una medida urgente dentro del proceso concursal. Posteriormente, la sindicatura se expidió a favor de mantener el servicio eléctrico al recordar que la Ley de Concursos y Quiebras impidió la interrupción de los servicios públicos por obligaciones generadas antes de la apertura del concurso preventivo.
Un contexto complejo para la industria textil
La situación de Texilo se sumó a la de otras empresas del sector que durante los últimos meses atravesaron procesos de reestructuración, cierre de plantas o reducción de operaciones.
La industria textil y del calzado continuó afectada por la retracción del consumo, el aumento de los costos de producción y las dificultades financieras, un escenario que impactó sobre la actividad y el empleo en distintas regiones del país.