Los empleados de Pauny, una reconocida fábrica argentina de tractores, iniciaron una retención de tareas y permanecen dentro de la planta en Córdoba. Reclaman dos meses de salarios impagos y denuncian irregularidades en los aportes. La empresa acumula cheques rechazados por unos $1.000 millones.
La crisis en la fábrica de tractores Pauny, ubicada en Las Varillas, provincia de Córdoba, se profundizó luego de que sus 450 trabajadores decidieran iniciar una retención de tareas y permanecer dentro del establecimiento hasta obtener respuestas por los salarios adeudados. La empresa les debe dos meses de sueldos y, según denunciaron desde el gremio, también existen irregularidades en el depósito de aportes laborales.
La medida fue resuelta durante una asamblea de trabajadores, después de dos audiencias sin resultados entre los representantes de la compañía y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), delegación San Francisco. Los empleados aseguraron que los problemas con el pago de haberes comenzaron hace aproximadamente un año y medio, aunque la situación se agravó durante los últimos meses.
En el ingreso a la planta apareció un cartel con la inscripción “Fábrica tomada”. Sin embargo, desde la organización sindical aclararon que la medida consistió en una retención de servicios con permanencia en el establecimiento y evitaron definirla como una toma de las instalaciones.
La UOM advirtió que la situación de los trabajadores es crítica
El secretario general de la UOM San Francisco, Lucas Sarmiento, explicó que los empleados resolvieron sostener la medida hasta obtener una propuesta concreta que permita regularizar los salarios.
“Los trabajadores están adentro de la planta, haciendo retención de tareas, hasta que encontremos una solución”, afirmó el dirigente sindical en declaraciones a La Nación.
Sarmiento señaló que la empresa debía presentar un plan de pagos durante una audiencia ante las autoridades laborales, pero no cumplió con ese compromiso. La falta de respuestas incrementó la preocupación entre los empleados y sus familias.
“Hace un año y medio que vienen pagando mal, pero ya la situación es crítica. Hay trabajadores que fueron desalojados, que afrontan problemas en sus casas. Incertidumbre para las familias. Hemos llegado a un punto muy complicado”, describió.
Deudas millonarias y cheques rechazados
La situación financiera de Pauny también quedó reflejada en sus compromisos bancarios y comerciales. Según la información difundida, la fabricante de tractores acumulaba alrededor de $1.000 millones en cheques rechazados, en un escenario de dificultades para afrontar sus obligaciones.
Los registros de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) mostraban compromisos con distintas entidades financieras. Entre los principales acreedores figuraban el Banco Nación, el Banco de Córdoba, BBVA y el Banco Provincia.
Además de los salarios pendientes, los trabajadores denunciaron que existían aportes retenidos que no habrían sido transferidos a los organismos correspondientes. Este reclamo se sumó a las exigencias presentadas durante las negociaciones laborales.
La crisis también comenzó a generar preocupación entre los proveedores metalúrgicos de la región, que mantienen vínculos comerciales con la fábrica y dependen, en parte, de su actividad productiva.
La empresa habló de un posible inversor, pero no hubo avances
Desde la representación sindical señalaron que durante los últimos meses circularon versiones sobre la posible llegada de capitales que permitirían mejorar la situación financiera de la compañía.
Sin embargo, hasta el momento no se había presentado una propuesta concreta que ofreciera garantías sobre la continuidad de las operaciones y el cumplimiento de las obligaciones salariales.
“Vienen hablando de un supuesto inversor, pero hace tiempo que lo hacen y no aparece”, cuestionó Sarmiento.
Los trabajadores también se habían movilizado hasta la sede de la delegación de Trabajo, donde aguardaron los resultados de las negociaciones. La jornada concluyó sin compromisos concretos por parte de la empresa.
La competencia de tractores importados y las dificultades de la industria
El dirigente de la UOM vinculó parte de las dificultades que atravesaba Pauny con el incremento de la competencia de maquinaria agrícola importada, especialmente de origen asiático.
Según sostuvo, los problemas económicos se profundizaron “por la importación desde Asia a costos y calidad tecnológica a los que le resulta imposible competir”.
La situación de la fabricante cordobesa se produjo en un contexto de dificultades para distintas empresas vinculadas con la producción de maquinaria agrícola y componentes metalúrgicos.
En ese escenario, la caída de la actividad y la competencia internacional representaron desafíos para las compañías que fabrican equipos en el país, aunque el impacto específico de cada factor depende de la situación particular de las empresas.
La historia de Pauny y su origen tras la quiebra de Zanello
Pauny nació en 2002, luego de la quiebra de Zanello, una de las principales fabricantes de tractores que tuvo la Argentina.
En sus comienzos, la nueva compañía alquiló las instalaciones y la maquinaria de la antigua fábrica, que finalmente adquirió en 2003. Ese proceso permitió recuperar parte de la actividad industrial vinculada con la producción de tractores en Las Varillas.
Tres años después, en 2006, la firma inauguró una nueva planta en Santiago del Estero, como parte de su expansión productiva.
Más de dos décadas después de su creación, la empresa enfrenta una nueva etapa de incertidumbre, con trabajadores que reclaman el pago de sus haberes y esperan una propuesta que permita superar las dificultades financieras.