REDACCIÓN ELONCE
El especialista Norberto Muzzachiodi explicó a Elonce que el ciervo axis se expandió por toda la provincia en menos de 20 años. Advirtió sobre los efectos de estas especies en la producción agropecuaria, la fauna nativa y los riesgos de encontrarlas en zonas urbanas.
La expansión del ciervo axis y el jabalí en Entre Ríos generó preocupación por sus consecuencias sobre los ecosistemas, la producción agropecuaria y la presencia cada vez más frecuente de animales silvestres en sectores cercanos a las ciudades. El docente e investigador Norberto Muzzachiodi advirtió que el ciervo axis pasó de encontrarse en cuatro departamentos a estar presente en los 17 que integran la provincia en menos de dos décadas.
En diálogo con Elonce, el especialista, que se desempeña como docente en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) y la Universidad Nacional del Litoral (UNL), explicó que ambas especies exóticas encontraron condiciones favorables para reproducirse y extender su distribución.
El investigador señaló que la problemática requiere medidas de manejo y control basadas en estudios científicos. Además, sostuvo que los métodos utilizados hasta el momento no siempre consiguieron reducir las poblaciones y que resulta necesario evaluar nuevas estrategias.
El ciervo axis se expandió por toda Entre Ríos en menos de 20 años
Muzzachiodi explicó que el ciervo axis fue introducido en Argentina con fines cinegéticos, principalmente para su utilización en establecimientos dedicados a la caza. Con el paso del tiempo, algunos ejemplares escaparon y comenzaron a reproducirse fuera de esos espacios.
El especialista mencionó que parte de la expansión se produjo desde cotos de caza de Corrientes, mientras que también se registró el ingreso de animales desde Uruguay.
“En menos de 20 años, este animal que estaba en cuatro departamentos está en los 17 departamentos”, afirmó, al referirse a los resultados de una investigación publicada recientemente.
La expansión también quedó reflejada en episodios registrados en Paraná, donde se observaron ejemplares en sectores urbanizados. Entre ellos, mencionó la aparición de un ciervo axis en inmediaciones del Hospital de la Baxada.
“Estamos hablando de áreas que hasta hace muy poco eran periurbanas y que hoy ya están totalmente pobladas. “Este proceso de invasión, que se aceleró en los últimos 20 años, se perpetuará si no se toman medidas más serias”, explicó.
Según indicó, los espacios naturales que todavía permanecen en los alrededores de las ciudades permiten que estos animales encuentren refugio y alimento, lo que favorece su presencia cerca de zonas habitadas.
Por qué se reproducen tan rápidamente
Una de las principales razones que explican el crecimiento de estas poblaciones es la capacidad de adaptación de los animales a distintos ambientes.
Muzzachiodi señaló que el ciervo axis es originario de Asia y que encontró en Entre Ríos condiciones adecuadas para establecerse.
“Cuando nosotros en ecología hablamos de hábitat, estamos hablando de que tienen alimento, agua, refugio y territorio. O sea, todas las condiciones ideales para reproducirse”, detalló.
También destacó la capacidad reproductiva de la especie, que contribuye a sostener el crecimiento de sus poblaciones.
“Una hembra de axis, a los 60 días de haber parido, ya está en celo nuevamente, y esa cría al año y medio o dos años ya está en condiciones de reproducirse”, explicó.
El investigador sostuvo que la combinación de estas características con la disponibilidad de ambientes naturales y productivos favoreció la expansión de los animales.
El impacto sobre el guazuncho y la fauna nativa
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la interacción del ciervo axis con las especies autóctonas, especialmente con el guazuncho, un pequeño ciervo nativo protegido en Entre Ríos.
Muzzachiodi explicó que participó en un estudio científico que comparó el comportamiento de ambas especies mediante cámaras trampa instaladas durante dos años en ambientes de monte y sectores costeros.
“Cuando hay vacas, el guazuncho desaparece, se va, no está más. En cambio, el axis comparte el hábitat con las vacas”, señaló, al describir una de las diferencias observadas.
El investigador aclaró que el ciervo axis mostró una mayor capacidad de adaptación a espacios compartidos con el ganado vacuno, mientras que el guazuncho presentó comportamientos más restringidos.
También observaron diferencias en los horarios de actividad. Mientras el axis fue registrado durante distintos momentos del día, el guazuncho mostró una actividad principalmente crepuscular. “Este animal tiene todo el día para aprovechar, comer y descansar”, explicó.
Según el especialista, la combinación de montes, cultivos, cursos de agua y zonas habitadas ofrece condiciones favorables para la permanencia y reproducción del ciervo exótico.
Los daños del jabalí en la producción y los ambientes naturales
El avance del jabalí también representa una preocupación para los productores agropecuarios y los responsables de áreas naturales protegidas.
Muzzachiodi explicó que esta especie puede provocar daños en cultivos y silobolsas, además de afectar la regeneración de determinadas especies vegetales.
Uno de los ejemplos que mencionó fue el Parque Nacional El Palmar, donde los jabalíes consumen brotes de palmeras y perjudican el desarrollo de nuevos ejemplares.
“El jabalí básicamente hoza y se come los brotes de la palmera, lo cual va contra el destino del parque”, advirtió.
El investigador también cuestionó la eficacia de algunos procedimientos de control aplicados en ese espacio natural.
Según indicó, trabajos científicos realizados por investigadores de la Universidad de Buenos Aires señalaron que determinadas modalidades de caza no lograron reducir significativamente las poblaciones.
En ese sentido, sostuvo que la problemática requiere estrategias de manejo que contemplen las características de reproducción y desplazamiento de cada especie.
Por qué la caza no alcanza para controlar las poblaciones
El especialista explicó que uno de los problemas de los sistemas de control mediante caza es que suelen concentrarse en determinados ejemplares, especialmente los machos adultos.
“El cazador básicamente prefiere el animal que va a dejar un trofeo, o sea, estamos hablando de un macho de más de cuatro años que tiene una gran cornamenta”, señaló.
Sin embargo, advirtió que la reproducción de las hembras continúa sosteniendo el crecimiento poblacional.
Por ese motivo, consideró necesario revisar las estrategias utilizadas y avanzar hacia métodos de control que permitan obtener resultados sostenidos.
También mencionó una reunión reciente realizada en El Pingo, donde autoridades provinciales y productores analizaron la problemática.
Además, adelantó que el tema será abordado durante las próximas Jornadas de Mastozoología, previstas en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná, con la participación de investigadores de diferentes provincias.
Entre los especialistas convocados mencionó a Sebastián Ballari, investigador que trabaja sobre el jabalí y los métodos utilizados para controlar sus poblaciones.
Qué hacer si aparece un ciervo axis en una zona urbana
Durante la entrevista, Muzzachiodi también brindó recomendaciones ante la aparición de animales silvestres en sectores habitados.
El especialista explicó que el ciervo axis generalmente intenta escapar cuando se encuentra frente a personas, pero advirtió que perseguirlo puede provocar situaciones peligrosas.
“Es probable que se espante fácilmente. Los perros, como vimos el otro día, lo que hacen es que el animal se estrese”, señaló.
Según explicó, cuando estos animales son perseguidos pueden correr durante períodos prolongados, sufrir un elevado nivel de estrés y, en situaciones extremas, morir por agotamiento.
Por ese motivo, recomendó evitar acercarse, perseguirlos o permitir que los perros los acosen. Ante la presencia de un ejemplar en una zona urbana, lo adecuado es mantener distancia y dar aviso a las autoridades competentes.
No obstante, aclaró que los ciervos también pueden representar riesgos en determinadas circunstancias, especialmente cuando se encuentran acorralados o habituados al contacto humano.
Advierten que los jabalíes pueden atacar a las personas
El investigador estableció una diferencia importante entre el comportamiento habitual del ciervo axis y el del jabalí frente a las personas.
Mientras que el primero generalmente intenta escapar, el jabalí puede reaccionar de manera agresiva si se siente amenazado.
“Los jabalíes son mucho más peligrosos, porque no tienen ningún problema en darse vuelta y atacarlo”, advirtió.
El especialista explicó que estos animales poseen colmillos desarrollados y pueden alcanzar un peso considerable, características que aumentan el riesgo de lesiones en caso de un ataque.
También señaló que resulta menos frecuente encontrar jabalíes dentro de las ciudades, aunque recomendó extremar las precauciones en ambientes rurales.
Finalmente, Muzzachiodi insistió en la importancia de desarrollar políticas de control basadas en evidencia científica para evitar que la expansión de estas especies continúe afectando los ambientes naturales y productivos de Entre Ríos.