REDACCIÓN ELONCE
El comedor comunitario Los Conejitos, que cumple 31 años de trabajo solidario en Paraná, comenzó este año recorridas nocturnas para entregar comida caliente, abrigo y contención a personas en situación de calle. Su referente, Nelson Alarcón, describió a Elonce una realidad cada vez más preocupante.
El comedor comunitario Los Conejitos amplió este año su tarea solidaria y comenzó a recorrer las calles de Paraná para asistir a personas en situación de calle. La iniciativa nació el pasado 13 de abril y, con la llegada de las bajas temperaturas, se transformó en una actividad permanente que cada miércoles reúne a un grupo de voluntarios para entregar viandas, ropa de abrigo y acompañamiento.
Nelson Alarcón, integrante de la familia fundadora del comedor del barrio Paraná XX, explicó a Elonce que la decisión surgió luego de encontrarse cara a cara con una realidad que, según afirmó, se profundiza cada semana. "Y cada salida es una historia distinta. Ya hemos festejado cuatro cumpleaños con gente que está viviendo en la calle", contó en diálogo con Nunca Es Tarde.
"Cada abrazo te da más fuerza para poder volver a salir", reafirmó el hijo de Roberto "Pelusa" Alarcón.
Recorridas que muestran una realidad cada vez más dura
Los voluntarios parten desde Plaza 1º de Mayo y recorren distintos sectores de la ciudad hasta la madrugada. "Arrancamos a las 20 y terminamos a la 1 de la mañana. Salimos a recorrer la ciudad y encontramos gente de todos lados, hasta personas que hace más de 15 años viven en Paraná y están en situación de calle", relató.
Durante cada recorrido entregan unas 150 viandas con comida caliente, pan y, cuando cuentan con donaciones, también frutas. "La gente ya nos está esperando. Nos avisan que van a estar en la plaza porque arrancamos desde ahí", explicó.
Más de mil personas asisten al comedor
Además de las recorridas nocturnas, el comedor comunitario continúa con su actividad diaria. Actualmente, 1.150 personas están registradas para recibir asistencia alimentaria. "Toda la semana aparece una familia nueva y hay lista de espera de gente para comer", señaló en diálogo con Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce.
Alarcón recordó que la modalidad de entrega de viandas comenzó antes de la pandemia y se consolidó por distintos problemas de convivencia entre barrios. "Hay gente que consigue trabajo y deja de venir, pero también hay familias que están esperando un plato de comida", indicó.
"Hay jubilados que vienen porque no les alcanza"
Durante las recorridas, los voluntarios encuentran perfiles muy diversos. "Hay una jubilada que va a comer a la plaza porque su ingreso no le alcanza. Me dijo que le daba vergüenza pedir un plato de comida, pero no llegaba a fin de mes", relató.
También advirtió sobre personas que años atrás tenían una situación económica estable. "Nos ha pasado encontrar gente que conocíamos, que en su momento estaba muy bien y hoy viene a buscar comida", lamentó.
Además, aseguró que muchos presentan problemas de salud mental o consumos problemáticos, mientras otros llegan desde distintas localidades y hasta son reconocidos por familiares gracias a las publicaciones en redes sociales.
"Nos han llamado desde Diamante y Ramírez porque vieron a personas en nuestros videos en Tik Tok y hacía años que no sabían dónde estaban. Empezamos a hacer un registro para ayudar a reencontrarlos con sus familias", explicó.
"Ayudar me hace bien"
Lejos de desanimarse, Alarcón afirmó a Elonce que cada salida fortalece el compromiso del grupo de voluntarios. "Al principio nos hacía mal, pero ahora ya estamos esperando el miércoles siguiente. A mí me hace bien ayudar", aseguró en diálogo con Nunca Es Tarde.
El referente destacó además el acompañamiento de su familia y de quienes colaboran con donaciones de ropa, calzado y alimentos. "La gente quiere ayudar. Nosotros durante toda la semana salimos a buscar ropa, calzado y abrigo, lo clasificamos y después lo repartimos durante las recorridas", sostuvo.
Finalmente, remarcó que el objetivo es complementar el trabajo que realizan otras organizaciones. "Hoy ya conocemos a muchos por su nombre. Nos esperan, nos abrazan y eso nos da fuerzas para seguir", concluyó.