Ambas delegaciones retomarán las conversaciones en Pakistán sin avances concretos. Persisten diferencias sobre seguridad, economía y conflictos regionales. Es la primera vez desde 1979 que altos funcionarios de ambos países mantienen conversaciones directas.
Las negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán continuarán este domingo en Islamabad, capital de Pakistán, luego de una maratónica jornada de más de 15 horas que concluyó sin acuerdos definitivos y dejó en evidencia profundas discrepancias entre ambas partes.
El encuentro marca un hecho inédito: por primera vez desde la Revolución iraní de 1979, representantes de alto nivel de ambos países mantienen conversaciones directas. La delegación estadounidense está encabezada por el vicepresidente JD Vance, mientras que por Irán participan Mohammad Bagher Ghalibaf y el canciller Abbas Araghchi, publicó Infobae.
Principales puntos de conflicto
Uno de los ejes centrales de la disputa es el control y la seguridad en el estrecho de Ormuz, una vía clave por donde circula cerca de un quinto del comercio mundial de petróleo. Mientras Washington insiste en garantizar la libre navegación y reforzó su presencia militar con buques de desminado, Teherán advierte que responderá ante cualquier incursión militar extranjera.
En el plano económico, Irán exige el levantamiento de sanciones y el desbloqueo de activos financieros, condiciones que considera indispensables para avanzar en un acuerdo. Sin embargo, Estados Unidos mantiene la presión económica y reclama gestos concretos por parte del régimen iraní antes de flexibilizar su postura.
Otro punto de fuerte desacuerdo es la inclusión de conflictos regionales en la agenda. Irán busca que se discuta la ofensiva de Israel contra Hezbollah en Líbano, mientras que Estados Unidos rechaza incorporar ese tema a las conversaciones.
Un contexto de alta tensión
El diálogo se desarrolla en medio de un escenario regional complejo, con suba en los precios del petróleo y amenazas militares latentes. La situación en el estrecho de Ormuz ya generó impacto en economías de Europa y Estados Unidos, aumentando la presión política y económica.
El presidente Donald Trump, por su parte, aseguró que su país mantendrá abierto el canal marítimo y relativizó el resultado de las negociaciones, afirmando que Washington “ganó de cualquier manera”.
En paralelo, el conflicto en Líbano sigue escalando bajo el liderazgo del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, lo que agrega tensión a un proceso diplomático ya frágil.
Expectativas limitadas
Pese a algunos reportes de avances graduales, la desconfianza entre ambas partes sigue siendo el principal obstáculo. Décadas de enfrentamientos, sanciones y promesas incumplidas condicionan cualquier posibilidad de acuerdo.
Con la comunidad internacional en alerta, las conversaciones en Islamabad son vistas como una oportunidad clave para evitar una escalada mayor en Medio Oriente, aunque por ahora los resultados concretos siguen siendo inciertos.