Una congregación religiosa trabaja contrarreloj para elaborar las hostias que se utilizarán durante la multitudinaria celebración del 10 de noviembre. Una santafesina integrará además el equipo que asistirá al Pontífice.
Mientras avanzan los preparativos para la visita de Papa León XIV a la Argentina, una tarea silenciosa y fundamental se desarrolla en Córdoba: la elaboración de 400 mil hostias que serán utilizadas durante la misa que el Pontífice encabezará el próximo 10 de noviembre.
La producción está a cargo de la congregación Hijas de San José, donde trabaja la hermana Mónica Itatí Romero, una religiosa oriunda de Rosario que además tendrá una participación especial durante la visita papal, ya que integrará el equipo encargado de asistir al Santo Padre en la sacristía antes de la celebración.
Cómo fabrican las 400 mil hostias para la misa papal
La elaboración comienza con ingredientes simples: harina de trigo y agua. Cada jornada, las religiosas utilizan bolsas de 25 kilos de harina que se mezclan en máquinas especiales hasta obtener una preparación cremosa.
Luego, la masa se distribuye en planchas que son prensadas y cocidas. Cada una contiene imágenes vinculadas a la Eucaristía, como representaciones de Jesús y símbolos religiosos.
Tras la cocción, las láminas no se utilizan de inmediato. Deben permanecer alrededor de dos semanas en reposo para perder parte de la rigidez que adquieren al salir de las máquinas. Posteriormente se humedecen levemente y pasan por equipos que cortan las hostias en distintos tamaños.
El proceso continúa con una selección mecánica y manual para descartar piezas rotas o defectuosas antes del empaquetado final.
Un pedido especial para la celebración de León XIV
La organización de la misa solicitó una modalidad de entrega diferente a la habitual. En lugar de grandes paquetes de 500 o 1.000 unidades, las hostias deberán distribuirse en envases de 200 unidades para facilitar el trabajo de los ministros durante la celebración.
La producción representa un desafío importante, aunque la congregación cordobesa está acostumbrada a elaborar grandes cantidades. Habitualmente fabrica alrededor de 200 mil hostias por semana, mientras abastece a parroquias y comunidades religiosas de distintos puntos del país.
Por esa razón, los trabajos comenzaron con varios meses de anticipación y deberán estar finalizados antes del 31 de octubre, para permitir el almacenamiento y la logística previa al evento.
Jornadas extendidas para llegar a tiempo
Actualmente, cuatro personas participan directamente en la producción destinada a la misa papal. Además de las religiosas de la comunidad, familiares y colaboradores voluntarios se sumaron para reforzar las tareas de corte, selección y embalaje.
Las jornadas comienzan alrededor de las seis de la mañana y se extienden hasta el mediodía. Por las tardes se realizan los procesos de selección y empaquetado, mientras que durante estas semanas también se incorporaron horas extras de trabajo nocturno.
“Servir a Jesús en la Eucaristía”
Para las Hijas de San José, la fabricación de hostias es mucho más que una actividad productiva. Cada jornada comienza con la oración comunitaria y la consagración del trabajo diario.
La hermana Mónica explicó que mientras realiza las tareas de elaboración continúa rezando y ofreciendo el trabajo por quienes recibirán la comunión una vez que las hostias sean consagradas durante las celebraciones religiosas.
La congregación no persigue fines de lucro y busca mantener precios accesibles para parroquias y capillas. Actualmente, un paquete de mil hostias tiene un valor aproximado de 14.000 pesos.
La religiosa que estará junto al Papa
Además de coordinar la producción de las hostias, Mónica Romero fue convocada para integrar el equipo que asistirá a Papa León XIV en la sacristía papal antes de la misa en Córdoba.
Su función consistirá en preparar los ornamentos litúrgicos, organizar el espacio y colaborar con las necesidades del Pontífice y su secretario antes de la celebración.
Para la religiosa, el momento tendrá un significado especial. En 1987, durante la visita de Juan Pablo II a la Argentina, una grave enfermedad le impidió participar de las actividades. En aquella oportunidad le escribió una carta al Papa y tiempo después recibió una respuesta desde el Vaticano informándole que el Pontífice rezaba por su recuperación.
Casi cuatro décadas después, la santafesina vivirá una experiencia única: acompañará de cerca a León XIV en una misa para la que ella misma, junto a su comunidad, prepara las 400 mil hostias que serán distribuidas entre los fieles.