La Justicia hizo lugar al reclamo de una jubilada por los ruidos molestos de un vecino que ensayaba y organizaba reuniones en su departamento en Mendoza. La mujer había recurrido a mediaciones, denuncias y cartas documento desde 2019.
Un músico fue condenado a indemnizar con casi $3 millones a una jubilada por ruidos molestos provocados por ensayos y reuniones en un complejo de departamentos de Godoy Cruz, Mendoza. El Segundo Tribunal de Gestión Asociada hizo lugar a la demanda tras analizar testimonios y antecedentes de un conflicto que, según la denunciante, comenzó en 2019.
El demandado, Alejandro Sayegh, tocaba piano, guitarra y batería en su vivienda. Según la presentación judicial, utilizaba el departamento como espacio de ensayo y grabación sin habilitación municipal y organizaba encuentros con otros músicos que podían extenderse desde las 22 hasta las 6:30.
El tribunal reconoció $2.462.500 por daño moral y psicológico, $280.000 por daño patrimonial y $150.000 por gastos médicos. Los conceptos detallados sumaron $2.892.500, con los intereses correspondientes según lo dispuesto en la sentencia, informó Los Andes.
Mediaciones y una multa que no resolvieron el conflicto
Antes de acudir a la Justicia civil, la mujer había buscado una solución mediante intervenciones municipales, llamados al 911 y cartas documento. El 16 de agosto de 2022 presentó una denuncia ante la Municipalidad de Godoy Cruz y, en noviembre, participó de una audiencia con su vecino.
En ese encuentro acordaron horarios para los ensayos y las reuniones, además de abordar la posibilidad de insonorizar el departamento. Según los antecedentes de la demanda, el músico incumplió lo pactado y no asistió a una segunda audiencia convocada por el centro de mediación municipal.
En agosto de 2023, la jubilada le envió una carta documento para exigir “el cese inmediato de los ruidos y perturbaciones”. También recurrió al Juzgado Contravencional N° 2, que dispuso el archivo de las actuaciones y remitió la compulsa al municipio.
Las consecuencias sobre el descanso y la vida cotidiana
Una nueva denuncia municipal, acompañada por testimonios de dos vecinos, derivó en una inspección. El funcionario interviniente “constató ruidos de altos decibeles perceptibles desde la vía pública”. El municipio impuso una multa de $15.000 más un 5% por gastos administrativos, que el demandado pagó, aunque las molestias continuaron, según el reclamo.
La mujer sostuvo que la situación afectó su descanso y el de su hija en edad escolar. En la demanda describió dificultades para conversar, mirar televisión a un volumen habitual, recibir visitas y utilizar la terraza. También señaló que debía mantener las ventanas cerradas, incluso durante el verano.
Respecto de la niña, la presentación explicó: “La hija se encuentra escolarizada y debe asistir a clases desde las 7:30 horas, por lo que se despierta cerca de las 6:15 y, como los ruidos suelen cesar pasada la medianoche, le resulta imposible reunir horas suficientes de descanso reparador”.
Qué evaluó la Justicia para establecer la responsabilidad
La defensa del músico rechazó el planteo. A través de su abogado, sostuvo que “los ruidos producidos están dentro de la normal tolerancia y que lo que pretende la mujer es un abuso del derecho a la propiedad”.
Para resolver, el tribunal aplicó el artículo 1973 del Código Civil y Comercial, referido a las inmisiones provenientes de inmuebles vecinos. La disposición establece que las molestias, incluidos los ruidos y las vibraciones, no deben superar la tolerancia normal, considerando las características del lugar.
Tras evaluar los testimonios y el historial de denuncias, el tribunal atribuyó al demandado la responsabilidad por los perjuicios. Así, admitió la reparación por daño moral y psicológico, reconoció parcialmente el monto solicitado por daño patrimonial e incluyó los gastos médicos.