Las lluvias, los días nublados y las bajas temperaturas afectaron la producción de arándanos en la región de Concordia. Productores calcularon que se perdió alrededor de un millón de kilos y advirtieron por dificultades logísticas para exportar durante el pico de la cosecha.
La temporada de cosecha de arándanos comenzó con demoras en la región de Concordia y los productores estimaron una merma general de entre el 30% y el 35% de la producción, como consecuencia de las condiciones climáticas registradas durante el invierno y el comienzo de la primavera. Además, calcularon que alrededor de un millón de kilos de fruta no llegarán a cosecharse.
Juan Scordia, productor y presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (APAMA), explicó en declaraciones a Diario Río Uruguay que la combinación de lluvias, jornadas nubladas y bajas temperaturas perjudicó la floración, dificultó la polinización y demoró la maduración de la fruta.
“Es un año complejo por el tema climático, como todos lo estamos sufriendo, porque nadie está ajeno a esto. Hemos tenido un invierno-primavera con mucha lluvia y muchos días nublados”, describió Scordia.
Estiman una pérdida de entre 30% y 35%
El dirigente de APAMA explicó que el impacto ya se reflejó en el volumen esperado para la campaña. “La producción ha mermado, lamentablemente, para la expectativa de la zona. Puntualmente creemos que se ha perdido un 30-35% en regla general”, afirmó.
Uno de los momentos más sensibles fue el período de floración, cuando las condiciones meteorológicas dificultaron la actividad de las abejas y favorecieron el desarrollo de enfermedades.
“El INTA nos marcó aproximadamente 37 días nublados, de los cuales 25 fueron con lluvias o lloviznas. Entonces, eso hace que la polinización de la flor, que las abejas no trabajen y las enfermedades avancen”, explicó Scordia.
A esas dificultades se sumaron las consecuencias de la fuerte tormenta ocurrida a mediados de julio. “Desde esa famosa tormenta que tuvimos 17-18 de julio en adelante, fue un tema complejo”, señaló.
El fenómeno también provocó daños en establecimientos productivos. De acuerdo con Scordia, hubo “productores que han perdido la malla de antigranizo”, una infraestructura fundamental para proteger la fruta frente a eventos meteorológicos severos.
Bajas temperaturas demoraron la maduración
La cosecha, además, comenzó más tarde de lo habitual debido a la falta de temperaturas elevadas que aceleraran la maduración.
“Viene un poquito atrasado por la falta de calor y lo estamos esperando”, sostuvo el productor. Como ejemplo, mencionó que el 23 de septiembre “la temperatura llegó a un grado o dos en la zona campo”.
Según explicó, ese escenario “marca un poco que todo se va poniendo un poquito más lento de lo que todos necesitamos”.
La demora modificó el calendario de una actividad que, para esta altura del año, ya debería haber alcanzado un ritmo superior. “Ahora se atrasó el inicio, ya deberíamos haber estado hace 15 días”, afirmó.
Calculan que no se cosechará alrededor de un millón de kilos
Scordia dimensionó el impacto productivo y estimó que una importante cantidad de fruta directamente no estará disponible durante esta campaña.
“Se ha perdido más, creemos, alrededor de un millón de kilos de arándanos, que no van a estar, que no se van a cosechar”, manifestó.
El problema no se limitará al volumen total. Parte de la fruta que inicialmente podría haber sido destinada a mercados internacionales podría terminar en la industria, donde los valores son considerablemente inferiores.
“Mucha mercadería que podría exportarse tenga que quedar para la industria a precios muy bajos, diría que a costos de cosecha directamente”, señaló.
Ante ese escenario, aseguró que “el productor está tratando de buscar la mejor manera para salvar el año”.
Una dificultad adicional para exportar
A los inconvenientes meteorológicos se sumará durante octubre un problema logístico que preocupa especialmente al sector. La producción regional depende en gran medida del transporte aéreo para llegar rápidamente a los mercados internacionales.
“A esto le tenemos que sumar como actividad que el arándano sale en un 95% por avión y el aeropuerto de Ezeiza se clausura desde el día 20 de octubre hasta el 10 de noviembre por reparación de las pistas”, indicó Scordia.
Según explicó, esas fechas coincidirán “justo en el pico de la producción”, por lo que las empresas trabajan en alternativas para sostener las exportaciones. Las opciones evaluadas, sin embargo, supondrían mayores costos.
“Son aviones que tal vez saldrían desde Buenos Aires, aviones chicos hasta Brasil y de ahí remontar las cargas para llegar a destino, sobre todo a Estados Unidos y algo de Europa”, detalló.
Frente a la combinación de factores, resumió: “Es un año realmente complejo donde todos estamos poniéndole lo mejor que podemos y muchas horas de trabajo para tratar de sacarlo adelante”.
Qué pasará con los trabajadores de la cosecha
La reducción productiva también generó interrogantes sobre el empleo temporario que moviliza la actividad durante los meses de cosecha.
Scordia explicó que algunas empresas dejaron la producción de arándanos, mientras otras intentaron modificar progresivamente el esquema tradicional para extender la temporada y evitar una concentración excesiva de tareas.
“Muchos estamos tratando de evitar” que el arándano “tenga una temporada muy fuerte en octubre y noviembre, como fue desde el inicio, sino que la idea es tratar de trabajar esos cinco meses y empezar desde julio hasta noviembre”, explicó.
El objetivo de esa estrategia fue distribuir las tareas durante un período más amplio. Según señaló, esto “permite mejor organización, poder abastecer mejor el mercado interno, poder no estar tan concentrados en la cosecha”.
Sin embargo, el atraso en la maduración hará que durante esta campaña la actividad vuelva a concentrarse parcialmente cuando las temperaturas permitan que la fruta alcance las condiciones necesarias.
Pese a la caída productiva, Scordia consideró que habrá demanda para quienes habitualmente participan de la recolección. “Yo creo que la gente que está para la cosecha, todos van a tener trabajo”, afirmó.
El desafío podría estar en la concentración de jornadas: si se registran varios días de lluvia, los productores tendrán que aprovechar rápidamente las ventanas de buen tiempo para recolectar la fruta que haya alcanzado la maduración.
Exportación, mercado interno e industria
En cuanto al destino de los arándanos cosechados, Scordia señaló que el consumo argentino y la utilización industrial de la fruta aumentaron durante los últimos años.
“Hace muchos años viene creciendo el nivel de consumo en el mercado interno, también viene creciendo el de la industria”, explicó.
Para esta campaña, estimó que “la exportación va a ser del 60% de lo que se cosecha y después va a haber un 25-30% de mercado interno y el resto de industrias. Es más o menos eso lo que se viene dando”.
De acuerdo con esas estimaciones, la exportación continuaría concentrando la mayor proporción de la fruta cosechada, mientras que entre un cuarto y un 30% tendría como destino el mercado interno. El porcentaje restante iría a la industria.
No obstante, esa distribución podría variar en función de las condiciones meteorológicas de los próximos meses.
“Si se marca realmente El Niño, ahí va a cambiar un poco la regla de juego”, advirtió Scordia. Ante mayores precipitaciones o problemas de calidad, explicó que la proporción destinada al mercado externo podría disminuir.
“No se puede mandar mercadería dudosa afuera por el costo que tiene y, bueno, va a quedar más arándanos para el mercado interno y particularmente para la industria”, sostuvo.
Abren la inscripción al programa Intercosecha
En paralelo al comienzo de la campaña, la Municipalidad de Concordia informó que el 28 de septiembre se abrirá la inscripción al programa Intercosecha 2026-2027, destinado a trabajadores y trabajadoras temporarios vinculados con actividades productivas estacionales.
El trámite será canalizado a través de la Dirección de Empleo municipal y comenzará en un escenario marcado por el retraso de la cosecha y la reducción estimada de la producción.
La temporada avanzará así condicionada por la evolución de las temperaturas y las precipitaciones. Los productores buscarán aprovechar los períodos de buen tiempo para recuperar ritmo de cosecha, mientras afrontarán una campaña con menor volumen de fruta y dificultades adicionales para colocar la producción en los mercados internacionales.