El brote de gastroenteritis estuvo vinculado a la contaminación del agua en un contexto de altas temperaturas y fuerte incremento de turistas. Un especialista explicó que las fallas en la infraestructura sanitaria favorecieron la propagación de los contagios y recomendó extremar cuidados básicos.
En las últimas semanas se registró un aumento significativo de consultas médicas por cuadros de gastroenteritis entre turistas que eligieron Florianópolis como destino de verano. La situación generó preocupación, aunque especialistas señalaron que la mayoría de los casos fueron leves y evolucionaron favorablemente con cuidados básicos.
El gastroenterólogo Hugo Bilder explicó que se trató de “un brote infeccioso” cuyo principal origen estuvo relacionado con el consumo y el contacto con agua contaminada. Según indicó, tanto el agua de red como el agua del mar presentaron niveles de contaminación que favorecieron la propagación de la enfermedad.
“El causal parece ser el agua. Tanto el agua de la canilla como el agua del mar presentan contaminación”, detalló el especialista, quien llevó tranquilidad al remarcar que la mayoría de los cuadros no se agravó y respondió bien al tratamiento habitual.
Por qué se produjo el brote
De acuerdo a Bilder, los análisis realizados detectaron cepas bacterianas que confirmaron la contaminación del agua. El fenómeno estuvo asociado a una combinación de factores propios de la temporada alta, como las altas temperaturas, las lluvias intensas y las limitaciones en la infraestructura sanitaria frente al fuerte incremento de turistas.
“Son ciudades costeras pensadas para una cantidad limitada de habitantes que, en verano, se llenan de turistas. A eso se suman las lluvias tropicales y el sistema de desagües que libera cerca de las playas”, explicó el médico.
En ese contexto, recomendó utilizar agua embotellada no solo para beber, sino también para actividades cotidianas como el cepillado de dientes.
Síntomas más frecuentes
Los cuadros de gastroenteritis se manifestaron principalmente con diarrea, dolor abdominal, fiebre, náuseas y vómitos. Frente a estos síntomas, el especialista aconsejó mantener una hidratación constante para prevenir la deshidratación, realizar reposo y utilizar medicación indicada para controlar la fiebre.
En cuanto a la alimentación, recomendó consumir alimentos bien cocidos, evitar comidas en la playa o en puestos informales y reincorporar la dieta de manera progresiva, evaluando la tolerancia del organismo. También sugirió incluir verduras cocidas durante el proceso de recuperación.
Medidas de prevención
Bilder remarcó que existen medidas simples y efectivas para reducir el riesgo de contagio. Entre las principales recomendaciones, destacó lavarse las manos con agua y jabón con frecuencia, usar agua envasada para beber y lavarse los dientes, y evitar el consumo de hielo o alimentos preparados con agua no segura.
Finalmente, señaló que este tipo de cuadros suele extenderse entre tres y siete días y que no es habitual que se prolongue más allá de ese período. Ante síntomas persistentes o signos de deshidratación, recomendó consultar de inmediato con un profesional de la salud.