El consumo de pollo superaría los 50 kilos por habitante durante 2026 y se ubicaría por encima de los aproximadamente 47 kilos correspondientes a la carne vacuna, según una proyección del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El sector había cerrado 2025 con un consumo cercano a los 49 kilos anuales por persona. La estimación privada se ubicó por encima de las últimas mediciones de la Secretaría de Agricultura, que situaron la ingesta de carne aviar cerca de los 48 kilos.
Carlos Sinesi, gerente de CEPA, destacó la magnitud del crecimiento al compararlo con el nivel registrado hace más de dos décadas. “En el año 2000 teníamos un consumo de 22 o 23 kilos por habitante por año y este año seguramente estaremos por encima de los 50 kilos”, señaló a Ámbito.
El precio y la variedad de cortes
El valor de la carne aviar fue uno de los factores que impulsaron su consumo, aunque desde la cámara indicaron que el cambio también estuvo relacionado con la ampliación de la oferta y las nuevas características de los hogares.
“Antes lo único que se consumía era el pollo entero. Hoy podés comprar exclusivamente pechuga, milanesa, pata muslo o ala y no tenés que comprar un pollo entero para trozarlo”, explicó Sinesi.
El directivo agregó que las familias más pequeñas y el crecimiento de los hogares unipersonales modificaron las decisiones de compra. A eso se sumó la percepción del pollo como una fuente de proteínas vinculada con una alimentación saludable y la práctica deportiva.
“Venimos manteniendo entre 48 y 49 kilos durante los últimos seis o siete años. Hoy la gente elige la carne de pollo y prácticamente la está consumiendo todos los días”, afirmó.
La industria busca crecer mediante las exportaciones
El elevado nivel de consumo interno dejó un margen limitado para ampliar las ventas exclusivamente dentro del país. La producción argentina permaneció en torno a los 2,5 millones de toneladas anuales durante los últimos siete años.
“El crecimiento de la avicultura está fundamentado en la exportación. Para crecer, tenemos que exportar más. Es muy difícil hoy ganar muchos más kilos dentro del mercado interno”, sostuvo el gerente de CEPA.
Los datos oficiales acumulados hasta marzo mostraron que las exportaciones de productos avícolas comestibles cayeron un 21,7% interanual en volumen, mientras que la producción retrocedió un 5,9%. El consumo por habitante, en cambio, se mantuvo prácticamente estable.
El sector atribuyó parte del descenso del comercio exterior al brote de influenza aviar registrado en febrero, que provocó suspensiones temporales en algunos mercados. Según Sinesi, la recuperación del estatus sanitario demandó alrededor de 60 días.
Reapertura de mercados y expectativa por China
Tras el restablecimiento de las condiciones sanitarias, Chile y Perú volvieron a permitir el ingreso de carne aviar argentina. La Unión Europea también reabrió su mercado para productos frescos desde el 17 de agosto.
“Empezamos a exportar nuevamente a la Unión Europea. Estamos tratando de aprovechar la cuota Mercosur-Unión Europea, que tiene ventajas desde el punto de vista arancelario, y ya están saliendo los primeros contenedores”, indicó Sinesi.
Durante 2025, las exportaciones argentinas de carne aviar hacia Europa superaron los 14 millones de dólares, un 32% más que en el período anterior. Países Bajos, España y Alemania figuraron entre los principales compradores.
El mercado que todavía permanecía cerrado era China. Desde CEPA aseguraron que las cuestiones técnicas con el Senasa habían sido resueltas, aunque la reanudación de los embarques dependía de una decisión de las autoridades del país asiático.
Por qué China es un destino relevante
China representa un mercado importante no solo por el volumen de sus compras, sino también por el tipo de productos que demanda. Entre ellos se encuentran las garras, los pies y las alas de pollo.
“Para nosotros es un mercado muy importante por el volumen, por los precios que paga y también por el producto que consume. Eso nos permite tener un recupero importante de costos”, explicó el representante sectorial.
Ante el cierre chino, Vietnam pasó a ocupar el primer lugar entre los compradores del pollo argentino, con una participación de entre el 20% y el 21% de las exportaciones. También se destacaron Sudáfrica, la Unión Europea, Chile, Perú y diferentes destinos africanos.
Argentina exportó unas 206.000 toneladas durante 2025. Para 2026, la cámara calculó un volumen de entre 170.000 y 180.000 toneladas si China continuaba sin habilitar el ingreso de productos nacionales.
Costos, financiamiento y crisis empresariales
La industria también afrontó incrementos en la energía, los salarios y otros insumos. Según Sinesi, las empresas encontraron dificultades para trasladar completamente esos aumentos a los precios finales.
“Hay un incremento de costos a lo largo de los meses y a veces hay dificultades para trasladarlo a precios. A la industria le aumenta el gas, la luz y los salarios. Entonces hay que ser cada vez más eficiente”, sostuvo.
CEPA reclamó mejores condiciones de financiamiento para construir y modernizar galpones de crianza. La entidad consideró que la incorporación de tecnología permitiría reducir costos y mejorar la productividad.
En relación con la crisis de Granja Tres Arroyos, Sinesi evitó vincularla con la situación general del sector. No obstante, recordó que la compañía tenía una fuerte orientación exportadora y quedó afectada por la caída de los mercados después del brote de influenza aviar de 2023.