Los despidos en Granja Tres Arroyos alcanzaron a 1.000 trabajadores de tres plantas bonaerenses en apenas dos días. La empresa argumentó una fuerte caída de su actividad y una crisis económica y financiera. Este viernes habrá una audiencia para abordar el conflicto.
Los despidos en Granja Tres Arroyos alcanzaron a unos 1.000 trabajadores entre este miércoles y jueves en tres establecimientos de la provincia de Buenos Aires, en medio de la profunda crisis financiera y productiva que atraviesa la histórica empresa avícola. Las desvinculaciones afectaron a las plantas de Capitán Sarmiento, El Jagüel y Pilar y fueron confirmadas por directivos de la compañía, según confirmó Clarín.
El Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Buenos Aires (STIA) realizó un relevamiento de los telegramas, que todavía continuaba, y presentó la situación ante el Ministerio de Trabajo bonaerense. Según los datos gremiales, hubo 500 despidos en Capitán Sarmiento, poco menos de 450 en WADE 2 —ex Cresta Roja— de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, y otros 50 en Pinazo, Pilar.
El impacto más fuerte en términos proporcionales se registró en El Jagüel. De acuerdo con el sindicato, el establecimiento contaba con alrededor de 500 empleados, por lo que las desvinculaciones alcanzaron aproximadamente al 90% de su personal. En Capitán Sarmiento fue despedida la mitad de la plantilla, mientras que en Pilar la dotación pasó de 300 a 250 trabajadores.
Una audiencia para intentar destrabar el conflicto
Ante la magnitud de las desvinculaciones, este viernes se realizará una audiencia en La Plata entre representantes de Granja Tres Arroyos, dirigentes sindicales y autoridades del Ministerio de Trabajo bonaerense. El encuentro buscará abordar la situación laboral y encontrar una salida al conflicto que afecta a centenares de familias.
Los argumentos expresados por la empresa fueron similares a los utilizados durante los despidos concretados a principios de agosto en su planta de Concepción del Uruguay. “La presente decisión obedece a una grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora, originada en circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad que afectaron de manera directa y sustancial el normal desenvolvimiento de su actividad”, indicó uno de los telegramas enviados a trabajadores de Pilar.
Entre esas circunstancias, Granja Tres Arroyos mencionó la gripe aviar y el consecuente cierre de exportaciones, la sobreoferta en el mercado interno, la caída de los precios de comercialización y el incremento de los costos. Según la firma, esos factores derivaron “en un profundo deterioro de la situación económica, financiera y productiva de la empresa”.
La explicación de Granja Tres Arroyos
La compañía agregó que atravesó “sucesivas contingencias operativas y conflictos colectivos que afectaron el normal desarrollo de la actividad, profundizando la disminución de la producción y de los niveles de faena, con el consecuente agravamiento del desequilibrio económico existente”.
La empresa aseguró además que previamente había implementado medidas destinadas a “preservar la continuidad de la explotación y la mayor cantidad de fuentes de trabajo”, aunque afirmó que esas acciones “resultaron insuficientes, tornando indispensable la reestructuración parcial de su organización y la adecuación de su dotación de personal”.
La nueva ola de despidos profundizó una crisis que ya había impactado sobre diferentes establecimientos de la avícola. Actualmente, distintas plantas de la compañía permanecen cerradas, paralizadas o funcionando por debajo de su capacidad habitual, mientras parte de sus trabajadores fueron alcanzados por despidos, suspensiones o vacaciones forzadas.
De liderar el mercado a una deuda millonaria
Granja Tres Arroyos fue fundada formalmente en 1965, aunque sus orígenes se remontan a 1930, cuando el inmigrante italiano Gaspar de Grazia y su hermano comercializaban pollos vivos en el barrio porteño de Caballito. Con el paso de las décadas, la compañía se convirtió en uno de los principales actores de la industria avícola argentina.
En su etapa de mayor expansión llegó a procesar alrededor de 760.000 pollos diarios en Argentina y otros 40.000 en Uruguay. También llegó a contar con unos 6.500 empleados distribuidos en ocho plantas y ocupó una posición de liderazgo dentro del mercado nacional.
Sin embargo, la empresa acumuló dificultades financieras y productivas y atravesó un proceso preventivo de crisis, pedidos de quiebra y embargos. Su deuda alcanzaría actualmente los 360 millones de dólares. La situación ocurrió pese al buen desempeño general del sector avícola, impulsado por niveles récord de consumo de carne de pollo y huevos y por el crecimiento de la producción.
El impacto de la gripe aviar y las exportaciones
Fuentes vinculadas al sector señalaron que los sucesivos brotes de influenza aviar registrados desde 2023 fueron determinantes para profundizar los problemas de la compañía, principalmente por las restricciones que afectaron las exportaciones. “El cierre de exportaciones a China los golpeó mucho. Ellos habían apostado a eso”, comentó una fuente del mercado.
Otro especialista vinculó la situación actual con la incorporación previa de empresas que ya atravesaban dificultades financieras. “Cuando sucede eso, hay que acordarse que Granja Tres Arroyos tenía un par de empresas recuperadas, como AVEX en Río Cuarto y la ex Cresta Roja, que tenían muchísimas deudas y no pudieron afrontarlas. Acumularon atrasos con los proveedores, perdieron la red de abastecimiento, cayó mucho la capacidad instalada, le subieron los costos... Se hicieron pomada”, resumió.
El deterioro se reflejó en varias unidades productivas. La planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay, permanecía cerrada; el establecimiento de Capitán Sarmiento estaba paralizado y la planta de Ezeiza funcionaba a media máquina, mientras la crisis laboral se extendió hacia otros establecimientos.
Reclamo de la intendenta de Capitán Sarmiento
En medio del conflicto, la intendenta de Capitán Sarmiento, Fernanda Astorino, envió una carta pública al CEO de Granja Tres Arroyos, Joaquín de Grazia. Allí reclamó explicaciones por “los telegramas que comenzaron a recibir trabajadores y la situación de profunda incertidumbre que esto genera en numerosas familias de nuestra ciudad”.
“Como Intendente, no puedo permanecer indiferente frente a una decisión que afecta de manera directa a tantos vecinos de Capitán Sarmiento. Ante la gravedad de esta situación, exijo la participación activa de Granja Tres Arroyos, junto con el Ministerio de Trabajo, en una mesa de diálogo y concertación, con el propósito de conocer de primera mano el estado real de la situación y coordinar acciones inmediatas que protejan las fuentes de empleo de nuestros vecinos”, indicó Astorino.
La jefa comunal afirmó que la compañía “conoce perfectamente la importancia que tiene su actividad para Capitán Sarmiento y la cantidad de familias que dependen de estos puestos de trabajo. Por eso resulta difícil comprender que se haya avanzado de esta manera, sin contemplar adecuadamente las consecuencias para quienes durante años formaron parte de la empresa”.
Esperan respuestas ante el futuro de los trabajadores
Astorino reclamó además precisiones sobre el futuro inmediato de los empleados y las obligaciones pendientes de la compañía. “Por todo ello, solicito que brinde explicaciones claras respecto de la decisión adoptada, las circunstancias que llevaron al envío de estos telegramas y, fundamentalmente, cuáles serán las respuestas concretas de la empresa frente a las obligaciones que aún mantiene con sus trabajadores. Espero una respuesta clara y urgente”, concluyó.
La situación de Granja Tres Arroyos tendrá así una instancia clave con la audiencia entre la empresa, el sindicato y las autoridades laborales. El encuentro se producirá después de dos jornadas en las que los despidos alcanzaron a aproximadamente un millar de empleados y profundizaron la incertidumbre sobre la continuidad de diferentes establecimientos.
El conflicto también volvió a poner el foco sobre la situación de la planta de Concepción del Uruguay, afectada previamente por el proceso de ajuste de la compañía. Mientras tanto, trabajadores y gremios aguardan definiciones sobre una de las crisis empresariales más importantes que atraviesa actualmente la industria avícola.