La Justicia avanzó con el concurso de acreedores de Lácteos Verónica y designó a los estudios encargados de verificar las deudas. La empresa reconoció 829 acreedores y el proceso judicial podría extenderse hasta febrero de 2028.
El concurso de acreedores de Lácteos Verónica registró un nuevo avance este viernes, cuando el Juzgado en lo Comercial N° 17, Secretaría 34, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, realizó el sorteo de los síndicos que intervendrán en el proceso judicial. La empresa, que atravesaba una prolongada crisis financiera y productiva, reconoció la existencia de 829 acreedores, entre trabajadores, proveedores y otros sectores afectados.
Según informó Bichos de Campo, el procedimiento permitió designar al Estudio Ernesto Lerner como sindicatura general y a Fernández Torrado Contadores Públicos como sindicatura verificante. Ambos tendrán a su cargo tareas de control, revisión y seguimiento de las obligaciones económicas de la compañía.
La resolución judicial estableció que los profesionales deberán aceptar formalmente sus cargos dentro de las 48 horas posteriores a su notificación. De cumplirse ese plazo, el próximo lunes podrían quedar confirmadas las designaciones para avanzar con la verificación de las deudas.
Lácteos Verónica reconoció más de 800 acreedores
El expediente fue considerado un Gran Concurso debido a la cantidad de personas y entidades involucradas. En su presentación judicial, Verónica SACIAFEI reconoció 829 acreedores, aunque esa cifra deberá ser corroborada por los síndicos y podría aumentar con nuevas presentaciones.
Entre los afectados se encuentran trabajadores que reclaman salarios, productores tamberos, proveedores, entidades financieras y organismos públicos. La crisis de la compañía llevaba aproximadamente nueve años y se había profundizado desde abril de 2025.
La nueva etapa judicial permitirá determinar el monto de las obligaciones pendientes, establecer qué créditos corresponden y definir las prioridades de pago conforme a la legislación concursal.
Las fechas clave del concurso de acreedores
El cronograma judicial estableció distintos plazos para la presentación, revisión y resolución de los créditos reclamados.
3 de febrero de 2027: fecha límite prevista para verificar créditos.
26 de febrero de 2027: cierre del período de observaciones e impugnaciones.
27 de abril de 2027: presentación del informe individual de la sindicatura.
24 de junio de 2027: resolución judicial sobre los créditos.
14 de julio de 2027: presentación del informe general.
9 de diciembre de 2027: plazo previsto para presentar las propuestas de acuerdo.
7 de febrero de 2028: finalización del período de exclusividad.
Este último plazo será determinante para conocer si la empresa consigue alcanzar un acuerdo con sus acreedores que permita reorganizar sus compromisos financieros y evitar una eventual quiebra.
Intentos de reactivar las plantas industriales
Mientras avanzaba el concurso, Lácteos Verónica mantenía gestiones para recuperar parcialmente su actividad industrial, afectada por las dificultades económicas y la falta de recursos para adquirir materia prima.
En la planta de Suardi ya se registraba cierta actividad parcial. Además, existía la posibilidad de que durante noviembre comenzara la producción de leche en polvo en las instalaciones de Lehmann, destinada a la firma cordobesa Santa Clara.
Sin embargo, todavía no se habían precisado los plazos de producción, los volúmenes de leche que podrían procesarse, la cantidad de trabajadores involucrados ni las condiciones salariales.
La situación laboral constituía uno de los principales puntos de preocupación, debido a que los salarios adeudados deberán ser examinados dentro del proceso concursal, con el tratamiento y las prioridades que correspondan según la normativa vigente.
La posibilidad de quiebra y la incertidumbre de los trabajadores
El concurso se desarrollaba en un escenario complejo para Lácteos Verónica, cuyos bienes se encontraban inhibidos y cuya capacidad de recuperar la producción continuaba limitada.
La compañía tampoco contaba con las condiciones financieras necesarias para retomar normalmente la compra de leche a los productores tamberos, una actividad fundamental para sostener sus operaciones industriales, informó Bichos de Campo.
En ese contexto, surgían interrogantes sobre la posibilidad de cancelar las obligaciones acumuladas sin recurrir a la venta de activos. La quiebra aparecía como uno de los escenarios posibles si la empresa no lograba reorganizar sus deudas y alcanzar un acuerdo con los acreedores.