El presidente de Stellantis en Sudamérica, advirtió sobre la posibilidad de cerrar una o ambas plantas argentinas. Cuestionó los elevados costos de producción y aseguró que la apertura de las importaciones afectó la competitividad.
El presidente del grupo automotor Stellantis en Sudamérica, Herlander Zola, expresó que no descartan cerrar una o incluso sus dos fábricas en la Argentina. Cuestionó los costos de producción en el país y advirtió que la apertura de las importaciones deterioró la competitividad de la industria local.
“Tenemos dos plantas en la Argentina. Dependiendo del mercado, de las reglas y de la competitividad de los productos, podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas. El costo de la mano de obra en la Argentina es el doble que en Brasil. Todo puede pasar”, afirmó Zola en declaraciones al medio brasileño Exame.
El ejecutivo realizó estas afirmaciones días atrás durante un almuerzo con periodistas en São Paulo. Stellantis opera dos complejos en el país: El Palomar, en Buenos Aires, donde fabrica los Peugeot 208 y 2008, y Ferreyra, Córdoba, donde produce los Fiat Cronos y Titano y la Ram Dakota.
El ejecutivo vinculó las dificultades industriales con la mayor competencia de los vehículos importados y la estructura de costos de la Argentina. “Con el mercado cerrado, funcionaba y nos daba un buen nivel de competitividad. Pero con el mercado abierto, definitivamente nos deja fuera de juego”, sostuvo. Y cuestionó especialmente las diferencias con Brasil. Además de asegurar que el costo laboral argentino duplica al brasileño, señaló que “el costo de producir en la Argentina, si consideramos que el parque de proveedores es limitado, no es competitivo”, afirmó.
Según indicó, la pérdida de participación de Peugeot en el mercado argentino sería la responsable de los cambios en la producción de la planta.“Era el mayor mercado de la región para la marca. Solo esa caída ya explica los ajustes que necesitamos hacer en la planta, de donde provenía la mayor parte de nuestro volumen”.
El presidente regional también apuntó contra la presión de los vehículos provenientes del exterior. “El avance chino se produjo a una velocidad muy grande y todas las marcas que producían en la Argentina sufrieron en el mercado interno. No fueron solamente los chinos: los autos fabricados en Brasil también comenzaron a ingresar con mucha más competitividad que los producidos en la Argentina”, explicó.
El factor brasileño y las versiones sobre El Palomar
Aunque las advertencias estuvieron dirigidas a la Argentina, Zola aclaró que las decisiones industriales dependerán también de lo que ocurra en Brasil, principal mercado automotor de la región.
“No depende solamente de la Argentina, porque el polo industrial abastece a América del Sur y Brasil representa el 65% del volumen de la región. Mientras no tengamos previsibilidad sobre lo que va a ocurrir en el mercado brasileño, es difícil tomar con seguridad cualquier decisión industrial en América del Sur”, afirmó.
En ese contexto, las declaraciones se producen a menos de tres semanas del balotaje presidencial brasileño del 25 de octubre, que enfrentará al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, con el actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores.
Según indica La Nación, desde fuentes del sector sospechan que la dureza de las declaraciones podría estar influenciada por el clima electoral brasileño. Los dichos buscarían poner en primer plano la importancia de preservar su producción y advertir los eventuales riesgos de un cambio de gobierno con mayor apertura comercial.
Sin embargo, en el país circulan rumores hace tiempo relativos a las dificultades que tienen las fábricas locales en términos de competitividad. Uno de los más fuertes, el traslado de la producción de Peugeot a Ferreyra.
Las inversiones recientes de Stellantis
Las declaraciones contrastan con las inversiones que el grupo realizó durante los últimos años para modernizar sus dos fábricas argentinas y ampliar su perfil exportador.
En septiembre de 2024, Stellantis anunció US$385 millones para transformar su complejo de Ferreyra en un centro de producción de pickups. El proyecto permitió incorporar la Fiat Titano y posteriormente la Ram Dakota, además de avanzar con la fabricación local del motor turbodiésel Multijet 2.2 que comenzará a producir en enero del año que viene. El plan contempló la creación de 1800 puestos de trabajo y una orientación exportadora, con el objetivo de destinar aproximadamente el 70% de las pickups a mercados externos, principalmente Brasil.
Por su parte, en El Palomar, la compañía desembolsó US$270 millones para incorporar la producción del Peugeot 2008 en 2024, una inversión que se sumó a los US$320 millones destinados anteriormente a modernizar las instalaciones y fabricar el 208 sobre la plataforma CMP. Más recientemente, en septiembre del año pasado, la planta bonaerense comenzó a producir versiones con tecnología híbrida ligera del 208 y 2008 exclusivamente para exportarlas a Brasil.
En sus declaraciones a la prensa brasileña, Zola también reconoció que los fabricantes tradicionales no supieron anticipar la velocidad de expansión de las automotrices chinas y las nuevas tecnologías. “La industria occidental se equivocó al interpretar el mercado y la velocidad de avance de algunas tecnologías. El camino iba a ser la electrificación, todos lo sabían”, afirmó.
Y profundizó sobre una de las diferencias estructurales entre ambos modelos industriales: “La industria automotriz, durante muchos años, descentralizó y tercerizó. Los chinos vinieron a demostrar que ese camino estaba equivocado en términos de competitividad”.