“Está enojada y confundida por todo en este momento. Está muy consciente de lo que le hicieron hasta cierto punto”, explicó su abogado Randy Spivey durante una conferencia de prensa.
Christa Pike está “enojada y confundida” después de recuperar la conciencia casi seis días después del intento fallido de ejecutarla mediante una inyección letal en Tennessee, Estados Unidos, según reveló este miércoles uno de sus abogados.
Mientras la mujer continúa internada con un pronóstico incierto, una jueza ordenó al estado preservar las pruebas relacionadas con el procedimiento. “Está enojada y confundida por todo en este momento. Está muy consciente de lo que le hicieron hasta cierto punto”, explicó su abogado Randy Spivey durante una conferencia de prensa.
Pike, de 50 años, recibió dos dosis de pentobarbital el 30 de septiembre, pero sobrevivió. Durante los días posteriores permaneció inconsciente y su situación llegó a ser considerada extremadamente crítica.
“El lunes por la noche entendíamos que Christa estaba en muerte cerebral y que el soporte vital se retiraría al día siguiente”, relató Spivey. Sin embargo, el martes ocurrió algo que sorprendió a su equipo: Pike despertó y comenzó a hablar.
Según le informaron al abogado, sus primeras palabras fueron: “¿Dónde estoy?” y “¿Quién eres?”.
Todavía no puede mover los brazos ni tragar
Aunque recuperó la conciencia y puede comunicarse, los abogados advirtieron que su recuperación recién comienza y que todavía se desconoce cuáles serán las secuelas.
Pike no puede mover los brazos ni tragar y permanece esposada a la cama del hospital. Sus defensores aseguraron además que sus brazos quedaron quemados y con ampollas como consecuencia del procedimiento.
El médico Joel Zivot, profesor de anestesiología y cirugía que asesora al equipo legal, sostuvo que podrían pasar semanas o incluso meses antes de conocer con precisión el alcance de su recuperación.
Una de las hipótesis que analizan los especialistas es que las vías intravenosas no hayan funcionado correctamente y el pentobarbital se haya acumulado en los tejidos en lugar de ingresar al torrente sanguíneo.
Según una presentación realizada por los abogados, aparentemente ningún integrante del equipo de ejecución habría advertido que las vías podían estar mal colocadas o que las venas se habían reventado.
Una jueza ordenó preservar las pruebas de la ejecución
En paralelo, los abogados de Pike acudieron este miércoles a un tribunal de Nashville para solicitar que el Departamento de Correccionales de Tennessee conserve las evidencias del procedimiento y entregue más información sobre qué salió mal.
La jueza I’Ashea Myles ordenó preservar “cualquier cosa que estuviera en la sala” de ejecución.
La medida incluye grabaciones, testimonios, correos electrónicos, los fármacos utilizados, jeringas, vías intravenosas y otros elementos médicos. Los abogados también habían solicitado conservar los números de lote de las sustancias y los registros de la ejecución.
La Fiscalía General de Tennessee sostuvo que la orden no era necesaria y aseguró que las evidencias de la cámara de ejecución ya habían sido recolectadas y registradas.
El gobernador Bill Lee calificó lo ocurrido como “profundamente perturbador” y ordenó una revisión integral e independiente para determinar qué falló. Además, pospuso la única ejecución que quedaba programada en Tennessee para este año.
El responsable del sistema penitenciario estatal también presentó su renuncia después del procedimiento fallido.
Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, ocurrido en 1995. Según el Death Penalty Information Center, es la única persona conocida que sobrevivió después de haber recibido los fármacos de una inyección letal durante una ejecución.