La iniciativa alcanza a las plataformas de apuestas digitales y también establece restricciones para la publicidad de las empresas del sector. El Gobierno brasileño presentó la decisión como una respuesta al impacto del endeudamiento de los hogares asociado a las apuestas.
Brasil prohibió este viernes las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo el país mediante un decreto anunciado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en San Pablo. La medida entra en vigencia con su publicación oficial, aunque deberá ser convalidada por el Congreso en un plazo máximo de 120 días para mantener su validez.
El decreto alcanza a las plataformas de apuestas digitales y también establece restricciones para la publicidad de las empresas del sector. El Gobierno brasileño presentó la decisión como una respuesta al impacto del endeudamiento de los hogares asociado a las apuestas.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó que se trata de un problema de salud pública. “Nos enfrentamos a un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea. Es un problema grave”, señaló durante el anuncio.
Qué establece la prohibición en Brasil
Según lo informado por el Gobierno, la medida comenzó a regir de manera inmediata tras su publicación. El Congreso dispone de hasta 120 días para analizarla y convalidarla; de lo contrario, perderá vigencia.
Además, el Ejecutivo anunció que enviará al Parlamento un proyecto de ley, bajo un régimen de urgencia, para incorporar la actividad al Código Penal.
Durigan sostuvo que las apuestas tuvieron un fuerte impacto económico sobre las familias brasileñas. Según los datos difundidos por el Gobierno, más de 60.000 millones de reales fueron destinados desde los hogares hacia empresas de apuestas legales.
El impacto sobre el fútbol brasileño
La decisión también afecta al deporte, especialmente al fútbol profesional, debido al peso que tienen las casas de apuestas como patrocinadores de los clubes.
Trece de los 20 equipos de la primera división masculina tenían a una empresa de apuestas como principal patrocinador de sus camisetas. Las compañías también mantienen acuerdos publicitarios con futbolistas y otras figuras del deporte.
Clubes como Flamengo y Palmeiras ya habían manifestado su preocupación cuando trascendió que el Gobierno analizaba prohibir las apuestas. Flamengo sostuvo, tras conocerse la decisión, que el cambio tendrá consecuencias sobre distintas disciplinas deportivas.
“Este cambio asesta un golpe fuerte al deporte brasileño”, expresó el club, que advirtió que el impacto alcanzaría al fútbol profesional, las divisiones juveniles, el fútbol femenino y los deportes olímpicos.
Brasil había regulado las apuestas
La decisión representa un cambio respecto del esquema que Brasil había establecido en los últimos años. Las apuestas deportivas fueron legalizadas en 2018 y, posteriormente, el Gobierno de Lula avanzó con un sistema de regulación, autorizaciones e impuestos.
La legislación vigente había establecido las apuestas de cuota fija como una modalidad lotérica de servicio público exclusivo de la Unión.
Hasta las últimas semanas, el Gobierno brasileño continuaba reforzando los mecanismos de control sobre el sector. En septiembre, el Ministerio de Hacienda publicó nuevas medidas para prevenir y bloquear transacciones vinculadas con operadores ilegales.
La rápida expansión del mercado había llevado además a implementar restricciones para determinados grupos. Desde agosto, beneficiarios de programas sociales como Bolsa Família, BPC y Fies no pueden abrir ni mantener cuentas en casas de apuestas autorizadas.
El decreto fue anunciado a nueve días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas. La decisión generó cuestionamientos de sectores vinculados con las apuestas y el deporte, que plantearon posibles efectos económicos y advirtieron sobre un eventual crecimiento del mercado ilegal.