La pequeña fue atacada por un pitbull de su familia y sufrió fracturas en los maxilares y compromiso en un ojo. Permanece en terapia intensiva, con asistencia respiratoria y pronóstico reservado.
Una nena de dos años fue atacada por un pitbull perteneciente a su familia y permanecía internada en grave estado en terapia intensiva del Hospital del Niño Jesús, en Tucumán. La pequeña sufrió severas lesiones en el rostro, fracturas en los maxilares y compromiso en uno de sus ojos, por lo que debió ser sometida a una intervención quirúrgica.
El episodio ocurrió durante la tarde del jueves en una vivienda de calle Bernabé Aráoz, en San Miguel de Tucumán. La niña estaba al cuidado de su abuela y, según el relato familiar, en un momento salió hacia el sector donde se encontraba Bruno, el perro de la familia.
En circunstancias que se intentaban establecer, la pequeña habría tocado al animal y este reaccionó mordiéndola en el rostro. La gravedad de las heridas generó una inmediata intervención de sus familiares, que intentaron separar al perro de la víctima y buscaron asistencia médica.
La dramática reacción de la tía para salvarla
Claudia, tía de la pequeña, contó que su hijo le advirtió que el perro había atrapado a la niña. Ante esa situación, corrió para intervenir y consiguió que el animal la soltara.
La mujer relató que se abalanzó sobre el perro, le metió “la mano en la boca” y le clavó las uñas “para que la suelte”. Una vez que logró separar al animal, la prioridad fue trasladar inmediatamente a la niña hacia un centro asistencial.
Un vecino que circulaba en automóvil colaboró con el traslado. Debido a la urgencia y a la cantidad de sangre que había perdido, la pequeña fue llevada inicialmente al Hospital Padilla y, posteriormente, derivada al hospital pediátrico para recibir atención especializada.
La nena permanece en terapia intensiva
La directora del Hospital del Niño Jesús, Inés Gramajo, explicó el procedimiento realizado desde el ingreso de la paciente. “Se la intubó, se le hicieron estudios y se la derivó a terapia intensiva, luego un cirujano general y el cirujano plástico hicieron una intervención maxilofacial”, detalló.
“Es un paciente grave”, afirmó la profesional. Asimismo, precisó que la pequeña “tiene fractura de maxilar superior e inferior, con compromiso del ojo izquierdo” y confirmó que permanecía en estado grave y con pronóstico reservado.
Por el momento, los profesionales tampoco pudieron determinar las posibles consecuencias sobre la visión. “No se puede evaluar el pronóstico del ojo”, explicó Gramajo, debido al proceso inflamatorio que todavía atravesaba la paciente.
Un equipo multidisciplinario sigue su evolución
La niña permanecía con asistencia respiratoria mecánica y bajo seguimiento permanente. Un equipo multidisciplinario integrado por profesionales de pediatría, cirugía maxilofacial y oftalmología analizaba su evolución y los próximos pasos del tratamiento.
Debido a la magnitud de las lesiones, los médicos evaluaban la posibilidad de que posteriormente fueran necesarias nuevas intervenciones quirúrgicas reconstructivas. La prioridad inmediata continuaba siendo estabilizar a la paciente y observar su respuesta a los procedimientos realizados, indicó Clarín.
La tía de la pequeña también relató que había perdido una importante cantidad de sangre después del ataque. Durante el traslado hacia el hospital, según contó, la niña “se desvanecía y recobraba el conocimiento”.
El pedido de los médicos tras el ataque
A raíz del grave episodio, la directora del hospital pidió extremar las precauciones cuando niños pequeños permanecen cerca de animales de gran porte. “El niño no entiende, no puede dimensionar el peligro porque él cree que es para jugar”, advirtió Gramajo.
La profesional pidió “concientización en el cuidado de los niños ante la presencia de animales de tal porte” y explicó que determinadas circunstancias pueden desencadenar una reacción del animal. Señaló que puede estar comiendo o atravesando una situación que provoque una respuesta inesperada.
Finalmente, Gramajo sostuvo que “hay que trabajar mucho en la prevención”, especialmente durante los meses de temperaturas más elevadas, cuando los niños pasan más tiempo jugando y aumentan diferentes tipos de accidentes domésticos. Mientras tanto, la pequeña continuaba internada en terapia intensiva, con pronóstico reservado y bajo estricta vigilancia médica.