Horacio Enríquez se refirió a la gestión de residuos en la capital entrerriana y puntualizó en la importancia de separar en origen y sostener políticas públicas. Señaló que trasladar el volcadero sería "un crimen ambiental" y destacó que los ciudadanos deben "tomar conciencia individual".
En diálogo con Elonce, el ambientalista Horacio Enríquez aseguró que la ciudad de Paraná mantiene una deuda histórica en materia de gestión de residuos y remarcó que la solución pasa por avanzar hacia un relleno sanitario, fortalecer la separación en origen y sostener políticas públicas a largo plazo. Durante una jornada de debate sobre el Plan Urbano Ambiental, también cuestionó la falta de continuidad de los programas ambientales y llamó a un acuerdo entre el Estado, las empresas y la comunidad.
Enríquez afirmó que la problemática del volcadero municipal "es un tema clave" para los vecinos de Paraná, ya que impacta tanto en el ambiente como en la salud pública.
"Si tenemos que pensar la salud, no solamente del ambiente, sino de la comunidad, es un tema de larga data. Lamentablemente es una deuda de las políticas públicas".
El referente ambiental explicó que el debate volvió a instalarse con fuerza por dos motivos: el proyecto de un parque ambiental impulsado por la Provincia junto a un consorcio de municipios y la causa judicial que, desde 2007, exige una solución definitiva para el volcadero municipal.
"Paraná necesita un relleno sanitario"
En ese contexto, Enríquez aclaró que no es posible trasladar el actual volcadero y diferenció esa situación de la construcción de un relleno sanitario. "Hay que decirlo bien porque es imposible trasladar un volcadero como el de Paraná y sería un crimen ambiental. Lo que sí es que hay que cumplir con la ley.
Paraná necesita un relleno sanitario".
El ambientalista explicó que un relleno sanitario constituye la etapa final de una gestión integral de residuos. "Todos somos generadores iniciales de residuos y, si el municipio plantea un programa de separación y valorización, todos estamos obligados a separar en origen".
El volcadero, una "bomba biológica"
Enríquez fue especialmente crítico con la situación actual del basural a cielo abierto. "Es una especie de bomba biológica porque contamina el suelo, el agua y también el aire".
Además recordó que el predio afecta directamente a los humedales del oeste de Paraná y señaló que la quema de residuos continúa generando impactos sobre la calidad del aire. "Estamos respirando el problema del volcadero cuando nos llega a nuestras narices el olor a basura quemada".
Por eso insistió: "Paraná necesita una transición y que pueda tener un destino final serio y seguro, un relleno sanitario, que no es lo mismo que tenemos hace 100 años".
Educación ambiental y continuidad de las políticas
Consultado sobre las alternativas para resolver el problema, Enríquez sostuvo que el principal desafío es dejar de perder tiempo y consolidar políticas de Estado.
"El tiempo es un recurso no renovable. Lo que no tenemos que hacer es seguir perdiendo tiempo". Recordó que Paraná desarrolló distintos programas ambientales desde comienzos de los años 2000 y destacó inversiones realizadas en plantas de tratamiento y la organización de recuperadores urbanos en cooperativas.
Sin embargo, cuestionó que cada gestión modifique o abandone las iniciativas anteriores. "No es un problema de un gobierno. El problema es que los gobiernos no continúan los programas y políticas ambientales. Todos les cambian el logo, les cambian el nombre".
Separación de residuos y cambio cultural
El ambientalista remarcó que la separación domiciliaria sigue siendo una herramienta indispensable, aunque consideró que el mayor desafío es cultural. "La educación ambiental tiene que ser una política de Estado porque el gran desafío es cultural, tiene que ver con nuestros valores y con nuestros hábitos". También señaló que la responsabilidad no recae únicamente sobre el Estado.
"Tenemos que tener un compromiso desde la conciencia individual, por fuera de la responsabilidad indelegable que tiene el municipio". En ese sentido, defendió un modelo de gestión integral e inclusiva que incorpore a las cooperativas de recuperadores urbanos.
"Hay que valorizarlos para no tirar. Cuanto más papel, cartón, vidrio, metal y materiales recuperamos, menos tiene que ir al destino final".
Por último, valoró la apertura del debate impulsado por el gobierno local. "Celebramos que el municipio haya abierto este espacio del Plan Urbano Ambiental. Es un tema complejo, pero es un tema de época".