Confirmaron que el fenómeno ya está presente en el Pacífico ecuatorial y estimaron una probabilidad del 63% de que alcance una intensidad muy elevada. En Argentina, los especialistas prevén que los efectos más marcados comiencen a sentirse durante la primavera.
El Niño dejó de ser una proyección y pasó a formar parte del escenario climático actual. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó la presencia del fenómeno en el Pacífico ecuatorial y anticipó que continuará fortaleciéndose durante los próximos meses.
El dato más relevante del informe es la probabilidad de que El Niño alcance un período de intensidad “muy fuerte” entre noviembre de 2026 y enero de 2027. La estimación oficial es del 63% y, de concretarse, el evento podría ubicarse entre los más importantes de la serie histórica iniciada en 1950.
La NOAA explicó que el fenómeno se consolidó a partir de temperaturas por encima de los valores normales en el Pacífico ecuatorial central y oriental, junto con señales atmosféricas compatibles con esta fase climática. El último índice Niño 3.4 relevado alcanzó una anomalía positiva de 0,7 grados.
Cuándo podría sentirse con más fuerza en Argentina
De acuerdo con el análisis del meteorólogo Leonardo De Benedictis, el impacto de El Niño no sería inmediato ni uniforme en todo el país. Durante el invierno, el fenómeno podría manifestarse con temperaturas menos rigurosas y una menor frecuencia de heladas, aunque sin un aumento anormal de las lluvias.
El cambio más evidente comenzaría a observarse desde la primavera. En el NEA, con provincias como Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa, las precipitaciones podrían incrementarse desde septiembre, según la proyección difundida por el especialista.
Para el sur del Litoral y sectores de Buenos Aires, La Pampa y Córdoba, el efecto más marcado se esperaría entre octubre y noviembre. En cambio, hacia el oeste y el sur argentino, la influencia de El Niño tendería a ser menor.
Un fenómeno que no impacta igual en todas las regiones
La NOAA remarcó que, aun cuando se trate de un evento muy fuerte, sus consecuencias no se repiten de la misma manera en todos los territorios. Los fenómenos de gran escala pueden inclinar las probabilidades hacia determinados patrones de temperatura o precipitaciones, pero no definen por sí solos el comportamiento climático de una ciudad o provincia.
El organismo estadounidense prevé que El Niño persista durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte, un período que coincide con el verano en Argentina. Además, sus proyecciones oficiales asignan una probabilidad prácticamente total a la continuidad del fenómeno entre julio y enero, aunque la intensidad prevista es la variable que concentra la mayor atención.
La evolución del fenómeno continuará bajo monitoreo durante las próximas semanas. La próxima actualización diagnóstica de NOAA está prevista para el 9 de julio y permitirá revisar si se mantienen las condiciones que hoy sostienen la proyección de un El Niño de elevada intensidad.