El presidente municipal de Salto, ciudad fronteriza con Concordia, respaldó el proyecto de hidrógeno verde que pretende radicarse en Paysandú, frente a Colón, y rechazó críticas del gobernador Rogelio Frigerio. En Argentina avanzan acciones judiciales por posible impacto ambiental.
El intendente de Salto, Carlos Albisu, defendió el proyecto de hidrógeno verde que la empresa HIF Global planea desarrollar en Paysandú, frente a Colón, y aseguró que la iniciativa traerá desarrollo económico al norte uruguayo, pese a las objeciones planteadas desde Argentina.
Según Albisu, el emprendimiento representa una oportunidad estratégica para el litoral y podría marcar “un antes y un después” en la región. Destacó además que la cercanía con Salto —a unos 70 kilómetros— permitiría que los beneficios en empleo e inversión se extiendan a distintos departamentos del norte del país vecino.
El jefe comunal sostuvo que las críticas ambientales realizadas por el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, “no se ajustan a la realidad”. En ese sentido, afirmó que la empresa ya brindó explicaciones técnicas sobre el consumo de agua y el impacto del proyecto, y remarcó que no se trataría de una actividad contaminante.
Incluso, desde ámbitos vinculados a la Comisión Administradora del Río Uruguay se habría señalado que los posibles efectos serían principalmente visuales y no ambientales. Además, se indicó que el uso de agua sería menor al estimado por sectores críticos.
Presión política y judicial en Argentina
Del lado argentino, sin embargo, crece la preocupación. Legisladores peronistas de Entre Ríos presentaron una demanda contra el Estado uruguayo y contra HIF Uruguay para prevenir posibles daños ambientales, en especial por la cercanía del proyecto con la ciudad de Colón.
La Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay avaló que el caso sea tratado en esa jurisdicción, lo que abre la puerta a medidas preventivas como inspecciones en la costa del río Uruguay y estudios sobre la calidad del agua.
Una inversión millonaria
El proyecto prevé una inversión de unos 5.385 millones de dólares e incluye la instalación de parques solares y eólicos, junto a una planta capaz de producir hasta 876.000 toneladas anuales de metanol sintético a partir de hidrógeno verde.
La iniciativa se perfila como uno de los desarrollos energéticos más ambiciosos de la región, pero también como un nuevo foco de tensión ambiental y política entre Argentina y Uruguay.