REDACCIÓN ELONCE
Desde las 23:00 horas, comenzó el paso de las comparsas en la edición 2026 de la Fiesta Nacional del Carnaval del País. Papelito fue la primera en pasar y luego siguieron Ara Yeví, Marí Marí y O'Bahía. Elonce transmitió en vivo.
Este sábado 3 de enero, el Carnaval del País 2026 abrió sus puertas en Gualeguaychú, marcando el inicio del mayor espectáculo a cielo abierto de la Argentina. Miles de espectadores se acercaron al Corsódromo para disfrutar del colorido, la música y la danza, mientras las cuatro comparsas competirán por consagrarse campeonas en una temporada que promete once noches de puro carnaval.

Con un destacado despliegue técnico y audiovisual, Pietroboni TV realizó la transmisión integral del evento, con múltiples cámaras, realización en vivo y cobertura de alta calidad. La emisión se pudo ver por Elonce en el marco del ciclo Nuestras Fiestas, dedicado a difundir los principales acontecimientos tradicionalistas, culturales, deportivos y artísticos de la región.

Papelitos inauguró esta noche el desfile de comparsas en la edición 2026 de la Fiesta Nacional del Carnaval del País. Desde las 23:00 horas, la campeona de la última edición comenzó su paso por el Corsódromo de Gualeguaychú y dio inicio formal a una nueva temporada del mayor espectáculo a cielo abierto de la Argentina.

La comparsa del Club Juventud Unida fue la primera en salir a la pasarela, cumpliendo con el orden establecido para la noche inaugural. Con el respaldo de su título vigente, Papelitos asumió la responsabilidad de abrir el desfile ante miles de espectadores que colmaron las tribunas y siguieron con atención cada detalle de la puesta en escena.

Bajo la dirección de Juane Villagra, Papelitos presenta en esta edición la propuesta titulada “Vivos”, una temática que se aleja de los relatos tradicionales para poner el foco en quienes históricamente sostienen el carnaval desde el trabajo silencioso y cotidiano.
El momento de Ará Yevi
Ará Yeví volvió a decir presente en el Carnaval del País 2026 con una propuesta que trascendió lo estético para convertirse en un mensaje cultural y social. La comparsa del Club Tiro Federal, dirigida por Guillermo Carabajal, presentó “La resistencia”, una historia cargada de simbolismo que tomó como eje la figura del Martín Fierro y su vigencia en la Argentina actual.
Desde el inicio, Ará Yeví planteó un relato que dialogó con el presente. La puesta en escena propuso un cruce entre el mundo contemporáneo, atravesado por la tecnología y la lógica digital, y la tradición gauchesca que forma parte de la identidad nacional. Ese encuentro funcionó como disparador para resignificar valores, luchas y memorias que continuaron latentes.
En la pasarela del Corsódromo, Ará Yeví utilizó el lenguaje del carnaval para interpelar al público, invitándolo a reflexionar sobre la exclusión, la injusticia y la pérdida de valores, problemáticas que atravesaron a la sociedad argentina y que encontraron eco en la obra de José Hernández.
El tiempo de Marí Marí
Marí Marí del Club Central Entrerriano, bajo la dirección de Gregorio Farina, presentó la temática “Genios”, una propuesta inspirada en una leyenda del Medio Oriente que puso en valor el talento de quienes hacen posible el Carnaval del País.
La historia tomó como punto de partida la búsqueda de Aladín de los tesoros ocultos en la Cueva de las Maravillas y su encuentro con el mítico Genio de la Lámpara. Desde ese relato clásico, la comparsa construyó una puesta en escena cargada de fantasía, color y simbolismo, que conectó la magia del cuento con la esencia del carnaval.
En la narrativa presentada por Marí Marí, Aladín no anheló riquezas, poder ni gloria personal. Lejos de pedir beneficios individuales, su mayor deseo fue ver a su pueblo unido, celebrando y brillando como nunca antes. Por esa razón, le expresó al Genio tres pedidos muy claros: el vestuario más lujoso y colorido, las carrozas más imponentes y elegantes, y la música más festiva y emocionante.
Conmovido por la nobleza de Aladín y por su amor desinteresado hacia la comunidad, el Genio le reveló una verdad inesperada. Para cumplir esos deseos, no hacía falta recurrir a la magia. Los verdaderos genios no habitaban en una lámpara, sino en el propio pueblo. Eran personas comunes, con talento, creatividad y pasión, capaces de transformar sueños colectivos en realidad.
De esta manera, Marí Marí rindió un sentido homenaje a los hacedores del carnaval: costureros, músicos, diseñadores, bailarines y artesanos que, con su trabajo silencioso, sostienen año tras año el brillo de la fiesta. La comparsa destacó la fuerza de una comunidad organizada y comprometida, capaz de crear belleza a partir del esfuerzo compartido.
Con “Genios”, Marí Marí dejó un mensaje claro en la pasarela del Corsódromo: cuando un pueblo se une, trabaja en conjunto y se anima a soñar, no existen deseos imposibles. La propuesta combinó espectáculo y emoción, reafirmando el valor del talento colectivo como la verdadera magia del Carnaval del País.
El cierre de O'Bahía
Por último, O’Bahía, del Club de Pescadores y dirigida por Adrián Butteri, llevó a la pasarela del Corsódromo la temática “El pescador, el genio y las mil y una noches”, una puesta inspirada en los relatos clásicos de Oriente que combinó aventura, fantasía y un profundo mensaje sobre el poder transformador de la palabra.
La historia comenzó con la figura de un humilde pescador que, de manera inesperada, liberó a un genio atrapado en una antigua vasija. Ese gesto dio inicio a un universo narrativo que se enlazó con el mundo de Las mil y una noches, dando paso a una sucesión de escenas cargadas de simbolismo, magia y dramatismo.
A partir de allí, la comparsa desarrolló el relato del sultán Shahriar, un gobernante marcado por la traición, el rencor y la violencia, y el de Scherezade, quien se enfrentó a la muerte utilizando la palabra como su única arma. Noche tras noche, sus historias lograron postergar la sentencia final y, poco a poco, transformar al sultán, debilitando la maldición que pesaba sobre el reino.
El desfile de O’Bahía se apoyó en una cuidada combinación de música, danza y un impactante despliegue visual, que acompañó un mensaje central: la inteligencia, la creatividad y la narración pueden ser más poderosas que la fuerza bruta. Cada cuadro reforzó la idea de que la palabra tiene la capacidad de vencer al miedo, sanar heridas y abrir un camino de esperanza.
En ese sentido, la voz de Scherezade no solo desafió al sultán, sino que logró transformarlo. Su relato se convirtió en estrategia, poesía y resistencia, resignificando el valor de la cultura y la imaginación como herramientas capaces de cambiar destinos.