REDACCIÓN ELONCE
El joven productor Tomás Bonfiglio transformó el tambo familiar en Florencio Ameghino mediante tecnología, eficiencia y redes sociales, convirtiéndose en una de las nuevas voces del campo argentino.
El joven productor Tomás Bonfiglio se convirtió en uno de los nuevos referentes del agro digital tras impulsar la modernización del tambo familiar en la localidad bonaerense de Florencio Ameghino. Con apenas 23 años, decidió apostar por la tecnología, la eficiencia productiva y la comunicación en redes sociales, donde muestra el detrás de escena de la producción lechera y los costos reales de la actividad.
La marca que impulsa el proyecto productivo es La Holanda, una fábrica de productos lácteos ubicada en la localidad sobre la Ruta Nacional 188.
Bonfiglio contó que su vínculo con el campo comenzó desde muy chico, aunque se consolidó durante su paso por un internado en Realicó. “Me arranqué a meter de a poquito en el campo, terminé la escuela y decidí quedarme en Ameghino”, explicó a Moviendo el Avispero por ELONCE Radio & Stream FM 98.7.
Ya instalado en la producción familiar, detectó rápidamente oportunidades de mejora. “Me di cuenta de que muchas cosas no se hacían bien, que había mucho para mejorar”, señaló al recordar sus primeros años de trabajo en el establecimiento.
El salto tecnológico en el tambo familiar
El cambio más fuerte llegó cuando comenzó a impulsar la incorporación de tecnología en el sistema productivo. Bonfiglio describió un esquema completamente renovado: “Hicimos un galpón de 120 metros de largo por 23 de ancho con tres robots de ordeñe, camas individuales para las vacas, ventilación, cepillos antiestrés y sistema de lavado automático”.
También remarcó que el objetivo fue mejorar la eficiencia y el bienestar animal. “Hoy cada vaca tiene su cama y buscamos que todo el sistema funcione con mayor comodidad y productividad”, explicó el joven productor.
Sin embargo, reconoció que el proceso no fue sencillo desde lo económico. “Sacamos créditos personales con empresas del sector y todavía seguimos trabajando para pagar la inversión”, afirmó.
Discusiones, cambios y una nueva forma de producir
Uno de los mayores desafíos fue convencer a su entorno familiar, especialmente a su padre, de apostar por la transformación. “Fue muy complicado, sobre todo porque la gente grande es difícil de cambiarle la cabeza”, expresó Bonfiglio.
El productor recordó que en el establecimiento había prácticas poco eficientes: “Tirábamos la comida en el piso, no teníamos banco de calostro y había mucha mortandad en la guachera”.
Frente a ese escenario, impulsó cambios concretos. “Propuse dejar de dar la leche en balde y pasamos a sistemas automatizados para mejorar la calidad del trabajo y la producción”, detalló.
Con el tiempo, aseguró que los resultados fueron clave para la aceptación de las mejoras. “Fue por cansancio con los hechos, viendo los resultados, que terminaron entendiendo que eran inversiones y no gastos”, explicó.
De productor a agroinfluencer
Además de su rol productivo, Bonfiglio sumó una faceta inesperada: la comunicación en redes sociales. “Mi viejo me decía que me grabara porque la gente me iba a escuchar, pero al principio me daba vergüenza”, contó.
El proceso comenzó de forma casual, registrando actividades del campo. “Me grabé picando alfalfa y después haciendo un video explicando el silo de maíz. Ahí tomé coraje y no paré más”, relató.
Hoy se identifica dentro del mundo de los llamados agroinfluencers, aunque con una mirada crítica sobre el contenido. “Trato de no grabar boludeces, siempre dejo un mensaje, algo que explique cómo se produce y que sirva para aprender”, sostuvo.
También destacó el intercambio con otros jóvenes del sector. “Conozco a varios agroinfluencers y es lindo compartir experiencias sobre lo que hacemos”, agregó.
El futuro del campo y los desafíos
Bonfiglio considera que la clave del futuro está en la eficiencia y la diversificación. Además del tambo, participa en una fábrica de productos lácteos que complementa la producción primaria.
“La idea es ser cada vez más eficientes. No hay un tambo estrella perfecto, siempre hay cosas para mejorar. Tener poco pero bien hecho. No sirve tener mucho si está mal hecho”, afirmó.
Sobre su visión del sector, fue claro: “El que se quiere meter en el campo que le meta, no es fácil, pero es muy lindo”.
Finalmente, dejó un mensaje para las nuevas generaciones: “Si lo que hacés sirve para los demás, no estás perdiendo nada. Al principio da vergüenza, pero después vale la pena”.
La historia de Tomás Bonfiglio refleja una nueva generación de productores que combina tradición, innovación y comunicación digital, marcando un cambio de época en el campo argentino.