El intérprete explicó que esto representó un quiebre personal importante. Además, afirmó que uno de los pasos más difíciles fue aceptar plenamente el tratamiento.
El actor Luciano Castro habló sobre uno de los momentos más difíciles que atravesó en su vida personal y reveló cuándo decidió iniciar un tratamiento en un centro terapéutico. En sus declaraciones explicó que hubo un instante en el que comprendió que debía detenerse y aceptar ayuda para comenzar un proceso de recuperación.
Según relató, la decisión llegó después de un período complejo en el que sintió que estaba perdiendo demasiado. En ese contexto, destacó que el acompañamiento de personas cercanas fue clave para poder dar el paso y buscar asistencia profesional.
“Hubo un día donde vi que era el fin, que era mucho lo que perdía y ya no quería más. Tuve gente al lado mío que se ocupó de darme una mano y que me buscó el mejor lugar del mundo, donde estoy hoy”, expresó el actor durante una entrevista con Moria Casán.
El intérprete explicó que ese momento representó un quiebre personal importante, ya que debió aceptar que necesitaba iniciar un cambio profundo para poder recuperar el control de su vida.
El momento en el que decidió aceptar ayuda
Durante la conversación, Luciano Castro reconoció que uno de los pasos más difíciles fue aceptar plenamente el tratamiento. Según explicó, ese proceso implicó dejar de negar lo que estaba atravesando y asumir la necesidad de trabajar en su recuperación.
“Me puse de rodillas y acepté el tratamiento y las condiciones para empezar a sanar de verdad, no para el afuera. Ya no hay tiempo de victimizarse”, afirmó.
El actor también recordó cómo fueron sus primeros días dentro del centro terapéutico. Contó que atravesó momentos de mucha emoción y vulnerabilidad al comenzar el proceso. “Cuando entré no podía parar de llorar y temblar”, señaló.
Cómo es su rutina en el centro terapéutico
En otro tramo de la entrevista, Luciano Castro describió cómo es su día a día dentro del espacio terapéutico donde se encuentra realizando el tratamiento. Explicó que las jornadas comienzan temprano y que las actividades están orientadas a distintas instancias de reflexión y trabajo personal.
Según indicó, comparte la rutina con otras personas que atraviesan procesos similares y con quienes ha generado nuevos vínculos durante el tratamiento.
“Nos levantamos temprano, desayunamos juntos, hacemos lectura, compartimos un rato y a veces meditamos antes de arrancar el día”, relató.