Un veterinario fue agredido después de que una perra muriera durante una cirugía de castración realizada en el Centro de Zoonosis municipal de La Calera, Córdoba. El profesional sufrió un corte y sangrado en el cuero cabelludo, mientras que posteriormente realizó una denuncia penal por el ataque.
El hecho ocurrió el miércoles y la víctima fue identificada como Daniel Gómez Rojas, de 35 años. El veterinario se encontraba castrando a una perra de mediana edad cuando el animal comenzó a presentar complicaciones. Pese a las maniobras de reanimación realizadas, finalmente murió.
El incidente se desencadenó cuando Gómez Rojas comunicó el fallecimiento a la propietaria. “Ella se puso muy mal, empezó a llorar y le gritó varias veces que era un asesino”, relató a La Voz Natalia Elstner, presidenta del Colegio Médico Veterinario de Córdoba.
El hombre ingresó y golpeó al veterinario
La pareja de la mujer se encontraba en el exterior del establecimiento y, al escuchar los gritos, ingresó al lugar. Según la reconstrucción brindada por Elstner, el hombre atacó “sin mediar palabra” al profesional y le propinó una trompada en la cabeza que le provocó un corte y sangrado.
La agresión no terminó con ese primer golpe. “Después este hombre siguió pegándole. Daniel puso el brazo para cubrirse hasta que intervinieron asistentes y otros veterinarios que estaban en otros consultorios. Ahí lograron separarlos y llamaron a la policía”, explicó la titular de la entidad profesional.
Elstner precisó que la perra era de mediana edad y que se desconocía si presentaba alguna patología previa que pudiera haber influido en las complicaciones durante el procedimiento.
Qué explicó el Colegio sobre la cirugía
La presidenta del Colegio Médico Veterinario señaló que en los centros donde se realizan castraciones gratuitas no siempre es posible contar previamente con determinados estudios. “En los centros de castraciones pasa que al ser cirugías gratuitas los tutores muchas veces no pueden hacerles los análisis pre-quirúrgicos”, aclaró.
Sin embargo, remarcó que cualquier intervención sobre un animal implica riesgos, incluso cuando previamente se realizaron los controles correspondientes. “Pero por más que tengan los estudios hechos siempre hay un riesgo. Uno no puede saber el desenlace porque son seres vivos y no una máquina que uno repara. El doctor actuó con todos los procedimientos necesarios”, sostuvo.
Tras el ataque, Gómez Rojas realizó la correspondiente denuncia y el expediente quedó en actuación sumarial. Además, el Colegio Médico Veterinario de Córdoba se presentó como querellante particular en la causa.
Reclamo de apoyo al Municipio
Desde la entidad profesional también solicitaron la intervención de las autoridades municipales. “Nos comunicamos con el Municipio y les solicitamos las cámaras de monitoreo pero lamentablemente no se ve el momento de la agresión. Verbalmente nos dijeron que nos iban a apoyar pero todavía esto no se hizo efectivo”, afirmó Elstner.
El Colegio reclamó acompañamiento oficial para el profesional, quien además de estar matriculado en la institución se desempeña como trabajador municipal.
“Además de ser un matriculado nuestro es un empleado del municipio así que pedimos compromiso. No podemos permitir que la gente siga violentando a trabajadores que lo único que hacen es cumplir su tarea”, sostuvieron.
Más allá de las lesiones físicas, el ataque provocó consecuencias emocionales en Gómez Rojas. Según explicó Elstner, el veterinario atravesó ataques de ansiedad y manifestó temor ante la posibilidad de regresar a su lugar de trabajo.
“Está muy asustado y tiene miedo de volver a trabajar”
“Si no los hubieran separado no sabemos cómo estaría hoy nuestro colega. Está muy asustado y tiene miedo de volver a trabajar. En el Colegio tenemos un espacio de primera escucha a través del cual ya accedió a un tratamiento psicológico”, contó la presidenta de la institución.
Desde el Colegio señalaron que no se trató de un episodio aislado. En noviembre del año pasado, una veterinaria de Córdoba capital había sido atacada en la cabeza con una tenaza. También recordaron un caso ocurrido años atrás en Alta Gracia, cuando otro profesional fue golpeado por el propietario de un perro que pretendía retirarlo de una internación.
Ante esos antecedentes, la entidad volvió a reclamar respuestas judiciales frente a las agresiones contra profesionales. “Nosotros hemos denunciado todos estos casos pero la Justicia es muy lenta para avanzar. Lo que más nos preocupa es que estos violentos siguen en la calle. ¿Tenemos que esperar que pase a mayores para que la Justicia actúe?”, concluyó Elstner.