REDACCIÓN ELONCE
El cirujano Lucas Faure explicó cómo se realizó la intervención a una adolescente de 15 años que presentaba una malformación torácica con compresión cardíaca. Destacó la importancia del diagnóstico temprano, el uso de implantes personalizados y el trabajo interdisciplinario del equipo médico.
La cirugía por una malformación torácica en el Hospital San Roque de Paraná permitió tratar a una adolescente de 15 años que presentaba una compresión cardíaca y dificultades para realizar actividad física. Tras la intervención, el cirujano Lucas Faure explicó a Elonce cómo se desarrolló el procedimiento y destacó la importancia del diagnóstico temprano.
El profesional señaló que la paciente tenía una combinación de dos alteraciones: pectus excavatum, caracterizado por el hundimiento del esternón, y pectus carinatum, que provoca su desplazamiento hacia afuera. Esta condición afectaba el funcionamiento del corazón y disminuía su calidad de vida.
"Era un caso muy complejo porque presentaba compresión del corazón, lo que llevaba a un cuadro de insuficiencia cardíaca, de intolerancia al ejercicio y de disminución en la calidad de vida", explicó Faure.
Una técnica que requirió capacitación especializada
El cirujano indicó que estas malformaciones ya eran tratadas en el hospital, pero que en esta oportunidad se utilizó una técnica mínimamente invasiva. El procedimiento permitió colocar implantes detrás y delante del esternón para corregir ambas deformaciones.
La preparación comenzó en 2024 e incluyó capacitaciones en la clínica Mi Pectus y el Hospital Elizalde de Buenos Aires. La intervención contó con la colaboración de un especialista invitado que participó del proceso de formación.
Los implantes utilizados fueron fabricados en titanio y diseñados específicamente para la paciente. Para su elaboración se realizó una tomografía tridimensional, seguida de una planificación digital que permitió comprobar su adaptación antes de la fabricación definitiva.
La importancia del diagnóstico y la rehabilitación
Faure remarcó que estas alteraciones pueden detectarse desde edades tempranas y recomendó realizar evaluaciones entre los 10 y 12 años. Explicó que, con el crecimiento, los huesos adquieren mayor rigidez y las intervenciones pueden volverse más complejas.
También destacó el abordaje interdisciplinario, que incluye psicología, kinesiología, ejercicios físicos y controles pediátricos antes de la operación. El acompañamiento continúa durante la recuperación, especialmente mediante rehabilitación postural y respiratoria.
Según detalló, los implantes permanecen colocados aproximadamente entre dos años y medio y tres años, hasta que el tórax alcanza la remodelación prevista. Posteriormente, se realiza otra intervención para retirarlos.
Un avance para la atención médica en Entre Ríos
El especialista destacó que el mismo día se realizaron dos intervenciones de estas características en Paraná: una en el Hospital San Roque y otra en la Clínica Modelo.
Además, valoró el trabajo conjunto de profesionales y áreas administrativas para conseguir los implantes personalizados y garantizar las condiciones necesarias para las operaciones.
"Tenemos un equipo interdisciplinario, el personal humano está, tenemos las tecnologías para hacerlo", afirmó Faure, quien consideró que esta experiencia demuestra la capacidad del sistema de salud provincial para desarrollar procedimientos especializados.