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De biólogos a productores de carnes pastoriles: “Lo hacemos por amor y nos da propósito”

Damián Lencina y Paula Rabinovich dejaron la ciudad y desarrollaron un sistema de carnes pastoriles basado en la rotación de animales y la recuperación del suelo. “Queremos dejar el campo mejor de lo que lo recibimos”, contó a Elonce.

17 de Septiembre de 2026
Formaron una familia.
Formaron una familia. Foto: Creada con IA, con imágenes reales.

REDACCIÓN ELONCE

Damián Lencina y Paula Rabinovich dejaron la ciudad y desarrollaron un sistema de carnes pastoriles basado en la rotación de animales y la recuperación del suelo. “Queremos dejar el campo mejor de lo que lo recibimos”, contó a Elonce.

Damián Lencina y Paula Rabinovich son biólogos y responsables de la granja El Guajiro, un establecimiento ubicado en Lobos, provincia de Buenos Aires, donde producen carnes pastoriles mediante un sistema que prioriza el bienestar animal, la rotación planificada y la recuperación de los suelos.

 

La iniciativa comenzó hace alrededor de diez años, cuando ambos se instalaron en una chacra familiar para terminar sus estudios universitarios. Lo que inicialmente iba a ser una estadía transitoria terminó transformándose en un proyecto productivo y en una nueva forma de vida.

Empezamos con unas gallinas y una huerta. Después llegaron las ovejas, las vacas y así fuimos avanzando. No nos fuimos nunca más”, relató Lencina durante una entrevista con el programa Moviendo el Avispero, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7.

 

Qué significa producir carnes pastoriles

 

La producción de carnes pastoriles se desarrolla con animales criados al aire libre y trasladados periódicamente entre diferentes parcelas.

 

“El enfoque principal es el bienestar animal. Buscamos que los animales expresen su comportamiento porque eso significa que van a estar bien”, indicó.

Lencina sostuvo que el modelo también repercutió en las características de los alimentos obtenidos. “Son carnes de muy buena calidad nutricional, con más omega-3 y grasas poliinsaturadas”, afirmó.

 

Vacas, cerdos y pollos en rotación

 

El establecimiento tiene alrededor de 23 hectáreas y se encuentra en un sector conocido como “la zona de las chacras”. Allí conviven vacas, cerdos y pollos, que son trasladados de manera organizada por distintos espacios del campo.

“Vamos moviendo a todos los animales. A veces parece un circo que vamos montando, pero de esa manera dejamos descansar el suelo para que pueda recuperarse”, explicó el biólogo.

La rotación permitió que cada parcela tuviera períodos sin animales y recuperara su cobertura vegetal. “Año tras año vamos teniendo una mayor fertilidad. Por eso decimos que los suelos se regeneran”, agregó.

 

Pollos criados al aire libre

 

Los pollos permanecen a campo y cuentan con refugios que también son trasladados. A diferencia de un sistema intensivo, el proceso productivo necesita más tiempo porque las aves se desplazan y gastan más energía para mantener su temperatura.

 

“Empezamos quizás con 58 días y terminamos alrededor de los 70. Son pollos más grandes”, detalló Lencina. En los sistemas convencionales, el ciclo suele completarse entre los 45 y los 50 días.

 

El productor diferenció su propuesta del tradicional “pollo de campo”, asociado muchas veces con una carne más dura. “El pollo pastoril es tierno y tiene una carne jugosa que no se seca”, aseguró.

 

Menor densidad y uso reducido de antibióticos

 

Otra diferencia señalada fue la cantidad de animales alojados en cada espacio. Las densidades reducidas y el traslado permanente contribuirían, según explicó, a disminuir los problemas sanitarios y la necesidad de tratamientos.

“Al estar rotando los animales todo el tiempo y manejar densidades mucho menores, no necesitamos utilizar tantos antibióticos”, expresó.

 

Lencina también destacó que los animales permanecieran al aire libre, con acceso al sol y refugios disponibles.

 

Los costos que enfrenta la producción

 

El aumento de los costos también impactó en el funcionamiento del establecimiento.

“El alimento incide, pero los costos que más nos están afectando son la energía en el campo y los combustibles”, precisó. El encarecimiento de esos rubros también repercutió indirectamente en el valor de los insumos.

 

La granja abastece a consumidores particulares, restaurantes y carnicerías de Buenos Aires.

 

Consumidores que quieren conocer al productor

 

Para Lencina, quienes eligen sus productos buscan conocer cómo se generan los alimentos.

 

“Buscan conocer al productor, apoyar a alguien que está haciendo las cosas de una manera diferente y confiar en lo que compran”, señaló.

 

Las familias pueden recorrer el establecimiento y observar el manejo de los animales. “Vienen al campo, conocen cómo hacemos las cosas y después saben qué están consumiendo”, añadió.

 

Una decisión vinculada con la ética

 

Aunque el sistema pastoril permite agregar valor a las carnes, el productor aclaró que la decisión no surgió exclusivamente de un cálculo económico. “Lo hacemos por el amor de producir así, por una ética propia y porque queremos otro sistema de producción”, afirmó.

 

“Si solamente miráramos los números, quizás sería más rentable otra forma de producir, pero habría que preguntarse a qué costo ambiental”, planteó.

DE BIÓLOGOS A PRODUCTORES DE CARNES PASTORILES

En contraposición, aseguró que la actividad regenerativa procura mejorar las condiciones del establecimiento. “Estamos dejando el campo mejor de lo que lo recibimos. Esa es una parte fundamental de lo que hacemos”, remarcó.

 

El vínculo familiar con Entre Ríos

 

Paula Rabinovich tenía una relación previa con el ámbito rural debido a que parte de su familia es oriunda de Diamante, Entre Ríos. Lencina, en cambio, explicó que ambos se habían criado principalmente en la ciudad y llegaron a la chacra sin experiencia productiva.

 

Con el paso del tiempo, fueron aprendiendo e incorporando actividades. Además de trabajar en el establecimiento, construyeron una casa de barro y criaron allí a sus hijas.

 

Esto ya es nuestro estilo de vida. De alguna manera, militamos una forma de vivir que nos apasiona y nos da propósito: producir alimentos sanos, cuidar la tierra, a las personas, a los animales y a los suelos”, concluyó Lencina.

Temas:

carnes pastoriles granja El Guajiro producción regenerativa bienestar animal pastoreo rotacional
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