La bodega Norton atraviesa un concurso de acreedores con un pasivo superior a 41 millones de dólares y 367 acreedores que reclaman pagos. La crisis se profundizó por la caída del consumo, las dificultades financieras y una disputa entre los herederos de la empresa.
La bodega Norton atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia. La emblemática empresa mendocina enfrenta un concurso de acreedores con un pasivo superior a 41 millones de dólares, mientras la Justicia analiza la posibilidad de avanzar en una reestructuración de deudas con 367 acreedores que se presentaron para reclamar el cobro de sus créditos.
El proceso judicial se desarrolla en un contexto de fuerte retracción del consumo interno de vino, exportaciones con desempeño irregular y un conflicto societario entre los herederos de Gernot Langes Swarovski, fundador de la compañía, fallecido hace cinco años.
La jueza Lucía Sosa, a cargo del expediente, deberá resolver los próximos pasos del concurso luego de que la sindicatura verificara las acreencias y estableciera un plazo para revisar la totalidad de las presentaciones.
Deudas millonarias y cientos de acreedores
Según la información presentada ante la Justicia, entre los acreedores figuran organismos públicos, entidades financieras, proveedores, exdirectivos, trabajadores y exempleados.
Entre las instituciones que reclaman pagos aparecen la Sociedad de Garantía Recíproca Acindar Pymes, organismos tributarios provinciales, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y distintas administraciones fiscales.
También integran la nómina bancos como Nación, BBVA, Supervielle, Galicia, Comafi, San Juan, Macro y Santander, además de empresas proveedoras de envases, maquinaria e insumos para la industria vitivinícola.
El cronograma judicial prevé que el 4 de agosto finalice el plazo para presentar impugnaciones, mientras que el 13 de octubre la sindicatura deberá informar los avances en las negociaciones con los acreedores. La resolución definitiva fue fijada para el 19 de febrero de 2027.
Una delicada situación financiera
Además del pasivo reconocido por la Justicia, la compañía mantiene una deuda superior a 40.000 millones de pesos con entidades financieras, según registros del Banco Central, de acuerdo a lo que publicó Iprofesional.
La empresa también acumula 355 cheques rechazados sin fondos, por un monto superior a 4.530 millones de pesos, lo que refleja la profundidad de las dificultades económicas que enfrenta.
La caída del consumo de vino en el mercado interno y la menor rentabilidad del sector agravaron un escenario que afecta a buena parte de la industria vitivinícola argentina.
La disputa familiar detrás de la crisis
El deterioro financiero coincidió con un conflicto entre los herederos de Gernot Langes Swarovski, quien adquirió la bodega y la convirtió en una de las marcas más reconocidas del país.
Tras su fallecimiento, el control de Norton quedó en manos de una fundación privada cuyos principales beneficiarios son Diana Langes Swarovski y Michael Halstrick, histórico director ejecutivo de la empresa durante más de tres décadas.
Las diferencias sobre la conducción de la compañía derivaron en la salida de Halstrick a fines de 2023, quien posteriormente inició una demanda laboral y pasó a integrar la lista de acreedores del concurso.
Desde entonces, la empresa atravesó sucesivos cambios en el directorio, renuncias de ejecutivos y modificaciones en su estructura de conducción, mientras intenta alcanzar un acuerdo que le permita reordenar su situación financiera y garantizar la continuidad de sus operaciones.