REDACCIÓN ELONCE
La crisis del sector arrocero mantiene en alerta a los productores, que advierten sobre una nueva reducción de la superficie sembrada por el aumento de los costos, la falta de financiamiento y los bajos precios. Aseguraron que la actividad atraviesa uno de sus momentos más complejos.
La crisis del sector arrocero volvió a encender las alarmas en Entre Ríos. Productores nucleados en la Filial San Salvador de Federación Agraria Argentina advirtieron que la combinación de precios estancados, costos en fuerte aumento y la falta de créditos accesibles amenaza la continuidad de la actividad. En ese contexto, anticiparon que la próxima campaña podría registrar una nueva reducción de la superficie sembrada.
El productor arrocero y titular de la Filial San Salvador de Federación Agraria Argentina, Luciano Challio, describió un escenario marcado por la incertidumbre en un momento clave para el inicio de los trabajos de preparación de los campos. "Reina mucha incertidumbre en una época en la que comienza la preparación de la tierra", sostuvo.
Las proyecciones del sector indican que el área implantada con arroz podría disminuir entre 15.000 y 20.000 hectáreas, una caída que se sumaría a las pérdidas registradas durante las dos campañas anteriores. Los productores atribuyen esa situación principalmente a la falta de rentabilidad y a las dificultades para acceder al financiamiento.
San Salvador, la Capital Nacional del Arroz, pierde productores
San Salvador es reconocida como la Capital Nacional del Arroz, aunque esa condición convive con una realidad cada vez más preocupante para quienes continúan apostando por el cultivo. Según Challio, el número de productores cayó de manera drástica durante los últimos años.
"Llegamos a ser más de 700 productores en la zona, trabajando tanto en chacras como en superficies más extensas. Hoy no llegamos a 140 los que seguimos produciendo", afirmó el dirigente rural, reflejando el fuerte retroceso que sufrió la actividad.
Pese a ese panorama, Challio consideró que existen expectativas favorables a largo plazo para el mercado, aunque remarcó que el presente requiere respuestas urgentes. "Pueden soplar buenos vientos para el sector, pero hoy atravesamos una coyuntura muy difícil. Para salir de ella necesitamos créditos acordes al contexto, fundamentalmente del Banco Nación, algo que por el momento no estamos consiguiendo. Ese apoyo es vital para seguir produciendo y dándole valor a toda la cadena arrocera", expresó.
El fuerte impacto del combustible y el costo del riego
Entre los factores que más deterioraron la rentabilidad, los productores ubicaron el incremento de los costos operativos, especialmente el combustible y el riego. Challio explicó que el cultivo requiere un proceso de irrigación que se extiende durante aproximadamente 100 días, dependiendo de la variedad sembrada.
Ese riego se realiza mediante pozos, lo que implica un elevado consumo energético, aunque destacó que la región cuenta con agua de excelente calidad para el desarrollo del arroz. Sin embargo, señaló que ese beneficio natural no alcanza para compensar el fuerte incremento de los costos de producción.
Respecto del gasoil, precisó que cada hectárea demanda entre 400 y 600 litros de combustible. "El combustible representaba un 32 % del costo operativo y, en poco tiempo, pasó al 54 %. Desde que comenzamos las labores, el litro de gasoil pasó de 1.600 pesos a 2.400 pesos al momento de la zafra", indicó.
Además, agregó: "La suba, si bien en buena parte respondió a factores externos, nos sorprendió, nos golpeó muy fuerte y nos sacó completamente de la ecuación. Aun así, somos resilientes y queremos seguir apostando al arroz, porque no deja de ser una forma de vida".
Los rindes fueron buenos, pero no alcanzaron para cubrir los costos
Por su parte, el productor arrocero e integrante de la Filial San Salvador, Víctor Odiard, explicó que la última campaña dejó resultados satisfactorios desde el punto de vista productivo, aunque insuficientes desde el aspecto económico. "Cerramos una buena campaña en materia de rindes, pero pésima en materia de precios. Obtuvimos entre 8.000 y 8.500 kilos por hectárea, que son buenos números para la zona, pero para cubrir los costos necesitábamos, como mínimo, 12.500 kilos", sostuvo.
En ese sentido, afirmó que el pequeño y mediano productor fue el más perjudicado. "El pequeño y mediano productor tuvo que vender rápidamente su producción, lo que complicó aún más la ecuación económica. Con esos valores no se alcanzó a cubrir ni siquiera los costos del año pasado. Hoy el precio está mostrando una recuperación, por lo que quien pudo retener la producción está en una situación algo mejor, aunque claramente ese no fue el caso del pequeño y mediano productor", explicó.
Precios en baja y escasas herramientas para el productor
Odiard recordó que la campaña 2023/24 había mostrado valores excepcionales para el arroz, situación que contrasta con la actualidad del mercado. "Fue una campaña muy buena, con picos de entre 400 y 420 dólares por tonelada, valores que no se habían registrado anteriormente. Hoy estamos hablando de alrededor de 220 dólares por tonelada", comparó.
Finalmente, advirtió que el productor cuenta con muy pocas herramientas para defender su rentabilidad frente al comportamiento del mercado. "El productor tiene pocas herramientas para defenderse. Vende al precio que le ofrecen. La industria fija los valores, que en líneas generales responden a los precios internacionales. Además, hasta el mes de junio se exportó muy poco arroz, lo que también influyó en el mercado", concluyó.