REDACCIÓN ELONCE
Familias y turistas aprovecharon el camping municipal durante el viernes no laborable, registró Elonce. El espacio, ubicado sobre la costa del río Paraná, ofreció naturaleza, parrillas y sectores de recreación para disfrutar de las vacaciones de invierno.
El camping de La Toma Vieja recibió este viernes no laborable a familias y visitantes que aprovecharon el fin de semana largo para disfrutar de uno de los espacios recreativos más tradicionales de Paraná. Con vista al río Paraná, sectores de parrillas y amplios espacios verdes, el predio se presentó como una de las alternativas elegidas durante las vacaciones de invierno.
El camping permanece abierto al público y ofrece un entorno natural para realizar actividades al aire libre, compartir un asado o simplemente descansar junto al río. El derecho de ingreso a partir de los 12 años es de 1.500 pesos; mientras que el paso de autos y motoveículos tiene un costo de 850 pesos.
Una opción para compartir en familia
Entre los visitantes estuvo Paola, quien regresó al camping después de varios años y aprovechó la ocasión para mostrárselo a sus hijos. "Aprovechamos y vinimos con los chicos a recorrer La Toma, hacía muchos años que no veníamos", comentó.
La mujer explicó que actualmente reside en Buenos Aires y que sus hijos conocían el lugar por primera vez. "Yo soy de Paraná, mis hijos son porteños. Los traje para que conozcan porque ellos no habían venido nunca", relató.
Además, destacó las mejoras en las instalaciones y el contacto con la naturaleza. "Ellos están investigando, mirando las flores y los pajaritos. Lo están disfrutando", señaló.
Asado, río y descanso
Otra de las postales del día fue la de quienes eligieron instalarse en las parrillas del camping para compartir un almuerzo.
Una pareja contó que decidió aprovechar el feriado no laborable con un asado frente al río. "Vinimos a pasar el día y a comer algo", expresaron mientras preparaban vacío, chorizos y achuras.
Uno de ellos, oriundo de Lucas González, mostró además un pequeño chulengo construido por él mismo. "Lo fabriqué con una garrafa descartable de aire acondicionado. Me gusta soldar y quería tener un chulengo para llevar en el auto", explicó.
La estructura artesanal despertó la curiosidad de los visitantes y se convirtió en una de las anécdotas de la jornada.
Con el paisaje del río Paraná como escenario, La Toma Vieja volvió a consolidarse como uno de los principales paseos para quienes eligieron permanecer en la ciudad durante el receso invernal.