Trabajadores de histórica recapadora cordobesa mantienen una protesta permanente frente a la planta cerrada desde febrero. Tras un acuerdo judicial, esperan volver a trabajar y cobrar los salarios impagos de abril y mayo.
Los trabajadores de Neumáticos Ruiz llevan más de 100 días de acampe para reclamar la reapertura de la fábrica y el pago de salarios adeudados. Desde marzo mantienen una protesta permanente frente a la planta, que cerró sus puertas el 8 de febrero en medio de una profunda crisis económica que dejó a decenas de familias sin ingresos.
La empresa, dedicada al recapado de neumáticos para camiones, tractores y maquinaria vial, llegó a emplear a 85 personas. Sin embargo, tras meses de conflicto, actualmente son 31 los trabajadores que continúan reclamando la continuidad laboral y el pago de haberes pendientes, publicó BAENegocios.
Luego de semanas de negociaciones y medidas de fuerza, las partes alcanzaron un acuerdo ante la Justicia. El empresario Hugo Alberto Ruiz se comprometió a reabrir la planta el martes y permitir el ingreso escalonado de los empleados. Además, aseguró que abonará los salarios adeudados correspondientes a abril y mayo.
Más de tres meses de protesta
La situación se agravó tras el cierre de la firma y el ingreso de la empresa en concurso de acreedores. Según explicó Gabriel Ponce, secretario ejecutivo del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA) Córdoba y trabajador de la planta desde 1996, la empresa argumentó que no contaba con recursos para continuar operando.
Ponce sostuvo que la actividad se vio fuertemente afectada por el incremento de las importaciones de neumáticos provenientes de China. Según indicó, la producción vinculada al recapado de neumáticos para camiones registró una caída cercana al 30 por ciento.
Inicialmente, los trabajadores habían aceptado esperar una reapertura prometida por la empresa. Sin embargo, al no concretarse ese compromiso, decidieron profundizar las medidas y permanecer frente a la fábrica para exigir respuestas.
Denuncias por despidos y precarización
Desde el sindicato denunciaron que más de 50 empleados fueron desvinculados durante el proceso sin recibir telegramas de despido ni las indemnizaciones que les correspondían.
Además, acusaron a la empresa de impulsar acuerdos de desvinculación por montos considerablemente inferiores a los establecidos por ley. Según Ponce, trabajadores con décadas de antigüedad aceptaron pagos que representaban apenas una parte de las indemnizaciones que debían percibir.
Mientras aguardaban una solución, muchos de los empleados debieron recurrir a trabajos informales para sostener a sus familias. Algunos comenzaron a desempeñarse como repartidores o conductores de aplicaciones, mientras otros realizaron changas para generar ingresos.
La solidaridad para sostener el reclamo
Durante los más de 100 días de acampe, los trabajadores organizaron ollas populares, festivales y bingos solidarios para garantizar alimentos a quienes participan de la protesta.
Según relataron, la situación económica golpeó con fuerza a numerosas familias. Algunos trabajadores fueron desalojados por no poder afrontar alquileres y otros enfrentaron dificultades para acceder a tratamientos médicos debido a la pérdida de la cobertura de salud.
La ayuda de vecinos, organizaciones sindicales y distintos sectores de la comunidad permitió sostener el reclamo durante estos meses. Ahora, los trabajadores esperan que el acuerdo alcanzado se concrete y marque el inicio de una recuperación laboral para quienes permanecen vinculados a la empresa.