REDACCIÓN ELONCE
Con apenas 18 años, Iara Ramírez vivió una experiencia inédita al participar de un desfile de Roberto Piazza en Buenos Aires. La joven, que fue Paisana Nacional del Festival de Diamante, combina su pasión por el campo con el modelaje y sueña con estudiar una carrera vinculada al sector agropecuario.
Iara Ramírez, una joven de 18 años oriunda de Valle María, comenzó a transitar un camino inesperado. Tras ser coronada como Paisana Nacional en la 53º edición del Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante, dio sus primeros pasos en el mundo del modelaje y recientemente participó de un importante desfile encabezado por el reconocido diseñador Roberto Piazza en Buenos Aires.
La experiencia se produjo luego de su paso por distintos eventos de moda, entre ellos la Fashion Week de Buenos Aires y una presentación en Paraná. “Fue mi primer desfile y la verdad que fue una locura”, relató a Elonce la joven al recordar sus primeras experiencias sobre la pasarela.
Durante el evento organizado por Piazza realizó cinco cambios de vestuario y compartió la jornada con destacadas personalidades. “Estuvo toda la tarde ahí con nosotros. Es una persona muy humilde, respetuosa y siempre atenta”, destacó sobre el diseñador durante una entrevista en Nunca Es Tarde, el programa que se emite por Elonce.
Una experiencia diferente
Iara explicó que el desfile tuvo una dinámica distinta a las pasarelas tradicionales. “Nos dijeron que podíamos ser nosotras mismas, podíamos hacer lo que queríamos con los vestidos, caminar como queríamos”, contó al dar cuenta del estilo "libre" de la puesta en escena.
La joven aseguró que esa libertad le permitió disfrutar plenamente de la experiencia. “No era la pasarela europea que se le llama, que tenés que ir derecho. Podíamos jugar por la pasarela, hacer lo que queríamos y eso era hermoso”, expresó.
Su incursión en el modelaje comenzó hace apenas cinco meses, cuando inició clases con la reconocida formadora Susana Scalvinoni. En poco tiempo logró participar de eventos de alcance nacional, algo que ni siquiera imaginaba tiempo atrás.
El campo, una pasión que no abandona
Pese a los nuevos desafíos vinculados al modelaje, Iara dejó en claro que su identidad continúa ligada al ámbito rural. De hecho, durante la entrevista, vestía bombachas de gaucho y alpargatas. Actualmente se prepara para estudiar Administración de Empresas Agropecuarias y asegura que su futuro seguirá relacionado con el campo.
“Siempre digo que lo mío lo voy a seguir llevando”, afirmó la joven, quien además ayuda a su familia en una gomería y dedica gran parte de su tiempo al cuidado de sus caballos.
Entre sus actividades cotidianas figura una práctica muy particular: el azote, una destreza que implica cruzar arroyos montada en su yegua “Secretaria”, una postal que refleja el fuerte vínculo que mantiene con la vida rural. “Siempre nos inculcaron que hay que seguir con la tradición y yo sigo firme”, sostuvo.
Un mensaje para quienes sueñan en grande
Al ser consultada sobre qué le diría a otras jóvenes de pequeñas localidades que sueñan con llegar a las pasarelas, Iara no dudó en destacar la importancia de animarse.
“Hay veces que hay que animarse, hay que probar. Total, no perdemos nada”, expresó. Y agregó: “Una vez que decís ‘me gusta verdaderamente y lo quiero hacer’, hay que animarse porque terminás llegando a cosas que nunca se te pasan por la cabeza”.
Mientras continúa explorando el mundo de la moda, la joven entrerriana mantiene los pies sobre la tierra y la mirada puesta en sus raíces. Entre desfiles, caballos, estudios y trabajo familiar, construye una historia singular que combina tradición y nuevas oportunidades.