REDACCIÓN ELONCE
Talleres campeón del Nacional de Clubes de sóftbol logró un título histórico tras imponerse 3 a 1 en la final. Jugadores y cuerpo técnico destacaron el esfuerzo colectivo, la identidad del club y el valor de superar condiciones adversas.
Talleres campeón del Nacional de Clubes de sóftbol se convirtió en la gran noticia del deporte en Paraná tras imponerse por 3 a 1 ante CEF en la final del certamen más importante del país. El equipo alcanzó así su primer título nacional, luego de años de búsqueda y consolidación de un proyecto deportivo sostenido.
La final se disputó en un contexto inusual, ya que las lluvias obligaron a reprogramaciones constantes y derivaron en un partido decisivo que terminó en la madrugada. “El partido habrá terminado alrededor de las 4 de la mañana y nos fuimos a dormir como a las 6”, relató Pablo Migliavacca, reflejando el desgaste físico tras la consagración.
El entrenador César Anselmi describió la experiencia como extrema: “Fue toda una locura, de tener siempre el bolsito listo para salir corriendo a la cancha. Fueron cuatro días de competencia continua y el equipo respondió muy bien”.
Un torneo marcado por la adversidad climática
El camino al título estuvo atravesado por las condiciones climáticas que alteraron el desarrollo del torneo. “Se fueron cambiando los horarios todo el tiempo. Era jugar una hora, después parar, volver otro día. Fue difícil sostener el ritmo”, explicó Anselmi.
A pesar de esas dificultades, Talleres mantuvo un rendimiento sólido y perdió apenas un partido en todo el campeonato. “Llegamos a la final con el campeón defensor y sabíamos que iba a ser durísimo”, agregó el entrenador.
El equipo logró sostener la concentración en todo momento. “En ningún momento nos dejamos influenciar por nada, ni el clima ni el horario. Teníamos la final entre ceja y ceja”, afirmó Migliavacca.
La madurez del grupo, clave del título
Uno de los factores determinantes fue la evolución del equipo. “La clave fue la madurez del grupo. En estos torneos cortos, el que mejor se acomoda es el que se lo lleva”, sostuvo Migliavacca.
El referente también destacó la fortaleza mental: “Estuvimos muy enfocados en la tarea. Eso hizo que no perdiéramos el rumbo en ningún momento, pese a todas las adversidades”.
Además, remarcó el rendimiento colectivo: “No hubo nadie picado en punta, todos aportaron. Eso es clave para ganar un torneo así. Todo el plantel estuvo bateando mucho y en defensa estuvimos muy sólidos”.
Identidad y sentido de pertenencia
El título tuvo un valor especial por la identidad del equipo. “El 95% del plantel nació en el club y creció en el club”, destacó Migliavacca, quien agregó: “Yo arranqué a jugar a los 8 años y hoy tengo 32. Ganarlo con este grupo es algo muy especial”.
Ese sentido de pertenencia fue un diferencial. “Somos hermanos de la vida. Nos vimos crecer y eso se nota dentro de la cancha”, expresó el jugador.
Anselmi coincidió en ese aspecto: “Hay un grupo humano muy fuerte, con mucha historia en común. Eso ayuda mucho en los momentos difíciles”.
El rol determinante del "pitcheo"
El rendimiento del pitcheo fue fundamental, especialmente en la final. “Matías tuvo una actuación estelar. Era una espinita que tenía y la pudo sacar en el momento justo”, destacó Migliavacca.
Con emoción, agregó: “Es un jugador muy humilde, con mucho huevo y mucha garra. Lo vimos crecer desde chico y que haya podido rendir así nos pone muy contentos”.
Anselmi también valoró ese aspecto: “Hoy tenemos tres lanzadores en Primera A y eso nos da una base muy importante. En el sóftbol, el equipo que tiene mejores lanzadores es el que llega más alto”.
Jóvenes que se integran al proceso
El plantel también sumó jóvenes talentos que aportaron al grupo. Lautaro Ahumada, de 18 años, vivió su primera consagración con el club. “Es una locura. Desde el minuto uno me hicieron sentir parte del equipo”, expresó.
El joven destacó el clima interno: “Se disfruta mucho. Me tocó verlo desde el banco, pero siempre apoyando, porque lo importante es que el equipo gane”. Además, remarcó la experiencia vivida: “Se vivió con muchos nervios, pero fue hermoso. Es algo que no me voy a olvidar”.
Una final de alto nivel competitivo
La definición ante CEF reflejó el nivel del torneo. “Fuimos los dos equipos más parejos del año. Ellos venían con ventaja, pero nosotros estábamos ahí”, explicó Migliavacca.
El jugador valoró el desarrollo del partido: “Fue una final de buen sóftbol, con respeto entre los equipos y un nivel muy alto”. También destacó el contexto del torneo: “Todos ajustan para este campeonato. Nadie perdona nada, por eso es tan difícil ganarlo”.
Un proyecto con proyección a futuro
El título se enmarca en un proceso institucional que busca continuidad. “La idea es que Talleres siempre esté peleando arriba, no solo un año”, señaló Anselmi.
El entrenador resaltó la importancia del recambio: “Tenemos muchos chicos que vienen empujando desde abajo. Eso garantiza que el club siga siendo competitivo”.
En ese sentido, agregó: “Hoy tenemos lanzadores también en Talleres B con buena proyección. Es un proceso que viene creciendo”.
El apoyo de la comunidad, fundamental
El acompañamiento del entorno fue clave en la consagración. “Agradecer a toda la gente que estuvo hasta las 4 de la mañana, a las familias y a los que siguieron por redes”, expresó Migliavacca.
Anselmi, por su parte, compartió una historia personal: “Le prometí a un padre del club (Julio Correa) que si ganábamos el Nacional, lo iba a ir a abrazar antes que nada. Y eso hice. Fue un momento muy especial”, recordó.
Migliavacca, también destacó el trabajo dirigencial: “Hay gente que está siempre, viendo qué se puede mejorar en infraestructura y materiales. Eso también suma”.
Un logro que marca un antes y un después
La consagración de Talleres marcó un hito histórico para el club. “Lo veníamos buscando hace mucho. Nos faltaban esas últimas piezas y se nos dio”, resumió Migliavacca.
El título representa mucho más que un logro deportivo. “Además del sóftbol, tenemos un gran sentido de pertenencia al club. Eso se vivió y quedó plasmado”, afirmó a Elonce.
“Talleres campeón del Nacional de Clubes de sóftbol” quedará como una marca en la historia del deporte local, consolidando un modelo basado en el trabajo, la formación y la identidad.