Rockhopper mantiene el objetivo de iniciar la extracción de petróleo en Malvinas durante el primer trimestre de 2028. La empresa asegura que cuenta con financiamiento y respaldo del Reino Unido, mientras Argentina impulsa sanciones y obtuvo una cautelar para frenar las obras.
La empresa británica Rockhopper ratificó que mantiene como objetivo comenzar a extraer petróleo en Malvinas durante el primer trimestre de 2028, pese a las medidas impulsadas por Argentina contra el proyecto Sea Lion. Su director ejecutivo, Sam Moody, aseguró que la compañía cuenta con respaldo del Reino Unido y de las autoridades isleñas.
El emprendimiento está ubicado a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago. Rockhopper posee una participación del 35%, mientras que el 65% restante pertenece a la petrolera israelí Navitas Petroleum.
La ratificación figura en el informe semestral que Rockhopper presentó este miércoles 30 de septiembre ante la Bolsa de Londres. El documento mantiene el cronograma de producción como una meta del proyecto, con el comienzo de las perforaciones de desarrollo previsto para 2027.
La empresa sostiene que cuenta con respaldo y financiamiento
Moody afirmó que las medidas argentinas generaron una mayor atención política y mediática sobre las actividades petroleras en Malvinas. Según su exposición, Londres y las autoridades isleñas respondieron rechazando los fundamentos de esas acciones.
“El primer petróleo sigue teniendo como objetivo el primer trimestre de 2028”, expresó el ejecutivo. También sostuvo que la adquisición del buque OSX-1 por parte de Navitas permitiría acelerar el desarrollo de etapas posteriores del emprendimiento.
Rockhopper informó que durante el primer semestre obtuvo 180 millones de dólares mediante una colocación de nuevas acciones y otros 20 millones a través de una oferta abierta. Según Moody, esa capitalización deja a la compañía financiada hasta el inicio previsto de la producción.
Las medidas argentinas contra la explotación
El anuncio se conoce mientras Argentina impulsa procedimientos sancionatorios contra empresas y personas vinculadas con la exploración de hidrocarburos alrededor de Malvinas. También presentó denuncias penales contra Navitas y sus ejecutivos.
En el ámbito judicial, el Juzgado Federal de Río Grande, a cargo de Mariel Borruto, dictó una medida cautelar que ordena a Rockhopper y Navitas abstenerse de iniciar, continuar o ejecutar el proyecto Sea Lion. La resolución comprende las actividades necesarias para avanzar con el emprendimiento petrolero.
La ejecución efectiva de esa orden depende de la cooperación internacional. Por otra parte, el Gobierno argentino comunicó un plazo de dos semanas para que el Reino Unido detenga los trabajos y advirtió que podría recurrir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar. Esa instancia fue planteada como una acción futura.
El cronograma y los resultados financieros
La primera fase de Sea Lion contempla 11 pozos y, según la presentación empresarial, fue aprobada y financiada a fines de 2025. La producción de esa etapa sería recibida por la unidad flotante Aoka Mizu, con capacidad de hasta 55.000 barriles diarios.
Para las fases posteriores, que incluyen 38 pozos en el Área de Desarrollo Central, Navitas apunta a tomar una decisión final de inversión durante el primer semestre de 2028. El inicio de la extracción en esa zona está proyectado para fines de 2030, mediante el buque OSX-1, adquirido por unos 125 millones de dólares.
En sus resultados semestrales, Rockhopper declaró una pérdida antes de impuestos de 3 millones de dólares, frente a los 51,4 millones del mismo período de 2025. La empresa atribuyó la diferencia a la ausencia de movimientos contables excepcionales relacionados con un arbitraje contra Italia, y no a ingresos petroleros: el proyecto en Malvinas todavía se encuentra en una etapa previa a la producción.