Los animales permanecieron durante tres décadas en jaulas de un metro por un metro, sin luz solar. Fueron trasladados desde un laboratorio de Buenos Aires a un refugio en Luján. Con su salida, Argentina quedó sin bioterios que utilizan monos para experimentación.
Seis monos que permanecieron durante 30 años encerrados en pequeñas jaulas de un laboratorio fueron trasladados este viernes a un refugio de animales en Luján, provincia de Buenos Aires. Los ejemplares vivían en el subsuelo del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic), ubicado en el barrio porteño de Saavedra, donde habían sido utilizados para investigaciones científicas.
Con el traslado de los animales, Argentina quedó sin bioterios que utilizan monos para experimentación, según la información difundida sobre el operativo. Los seis ejemplares de la especie Macaca fascicularis, originaria del sudeste asiático, fueron recibidos en la Colección y Fundación Campobianco, un establecimiento privado dedicado al cuidado de animales.
Los monos, identificados como Linda, Raquel, Carmencita, Felipe, Juancito y Maco, habían pasado gran parte de sus vidas en jaulas de aproximadamente un metro por un metro, bajo iluminación artificial y sin acceso a la luz solar. Las condiciones de encierro les impedían desarrollar comportamientos naturales de su especie.
Cómo fue el traslado de los seis monos
El operativo comenzó a las 8 de la mañana, cuando una camioneta partió desde las instalaciones del Cemic con los seis animales dentro de cajas de madera.
Durante el recorrido hacia Luján, los ejemplares comenzaron a despertar de la sedación utilizada para facilitar su traslado.
En el refugio, Juan Artigas y Jorge Bianco habían acondicionado un recinto especialmente diseñado para recibirlos. El espacio cuenta con árboles, sogas, plataformas de distintas alturas y sectores independientes para favorecer una adaptación progresiva.
La especialista en comportamiento animal Coki Dahdah, contratada por las fundaciones Campobianco y Zorba, explicó a La Nación cómo reaccionaron los monos durante sus primeros momentos fuera del laboratorio.
“Raquel fue la primera en ser bajada de la camioneta, la caja se dejó dentro del ambiente, ya que es ciega y no puede ver”, relató.
Por su parte, Linda salió rápidamente de su caja y buscó ubicarse en un sector elevado, un comportamiento habitual de estos animales para observar su entorno y sentirse protegidos.
Las primeras reacciones después de décadas de encierro
La adaptación presentó diferentes dificultades según las condiciones físicas y emocionales de cada ejemplar. Felipe, por ejemplo, comenzó a recorrer las plataformas, aunque también manifestó señales de ansiedad.
“Subió las tarimas, expresó comportamientos de ansiedad como morderse las patas, golpear el suelo, morder elementos, pero aceptó manzanas y naranjas”, detalló Dahdah.
Maco, que se encontraba medicado y presentaba convulsiones, logró interactuar con sus cuidadores y recibir alimentos. En tanto, Juancito mostró mayores dificultades para abandonar su caja de transporte.
“A Juancito le está costando salir, es el más miedoso”, explicó la especialista, quien destacó que el proceso requerirá paciencia y acompañamiento permanente.
La profesional señaló que los animales necesitarán tiempo para acostumbrarse a estímulos desconocidos después de tantos años en un ambiente limitado.
“Es un proceso lento porque después de tanto tiempo de vivir en un ambiente tan estéril, es abrumador poder elegir entre todo lo que les faltó”, sostuvo.
Una historia que comenzó con una denuncia en 2021
El rescate fue resultado de un proceso iniciado en 2021, cuando la Fundación Zorba, dedicada a la protección animal, denunció la situación de los ejemplares que permanecían en el laboratorio del Cemic.
El bioterio había dejado de funcionar ese mismo año, pero los seis macacos continuaron alojados en las instalaciones mientras se analizaban alternativas para su traslado.
El establecimiento había sido inaugurado en 1983 con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Allí se desarrollaron investigaciones científicas vinculadas con procesos biológicos y reproductivos.
En septiembre de 2022, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) elaboró un documento, a pedido del Cemic, en el que se evaluaron posibles destinos para los animales.
Durante ese proceso, otros ejemplares que también habían permanecido en el bioterio, conocidos como monos cai, fueron trasladados a Sudáfrica.
El trabajo conjunto que permitió concretar el rescate
El operativo requirió la intervención de organismos nacionales y provinciales para resolver los inconvenientes administrativos y logísticos que habían demorado la salida de los animales.
Entre los funcionarios que participaron de las gestiones estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli; el subsecretario Juan Trebino; y la directora provincial de Fiscalización Agropecuaria, Alimentaria y de los Recursos Naturales, Marina de Souza.
Juan Artigas, uno de los responsables del establecimiento que recibió a los animales, destacó la importancia de haber concretado el traslado después de varios años de gestiones.
“Muchas veces el camino es injusto, pero la verdad y la justicia siempre llegan. Los animales no tienen bandera política”, expresó.
La Fundación Campobianco alberga más de 100 animales, de los cuales aproximadamente el 95% fueron rescatados o entregados para su cuidado por organismos provinciales.
Con la llegada de los seis macacos, comenzó una nueva etapa centrada en su recuperación física y conductual. Los cuidadores buscarán que puedan explorar espacios más amplios, interactuar con su entorno y desarrollar progresivamente comportamientos propios de su especie.