La Fundación Cauce solicitó a la Justicia federal que suspenda el proceso hasta que se realicen evaluaciones ambientales acumulativas y se garantice la participación ciudadana. Advierten posibles consecuencias sobre el río Paraná, humedales y comunidades costeras.
El proceso de licitación de la hidrovía volvió a quedar en el centro del debate público tras la presentación de una medida cautelar ante la Justicia federal para intentar frenar su avance. La iniciativa fue impulsada por la Fundación Cauce, que cuestiona la falta de estudios ambientales integrales y reclama instancias de participación ciudadana antes de adjudicar la concesión.
La acción judicial se da en la recta final del cronograma oficial, ya que el cierre del llamado está previsto para el 27 de febrero. Desde la organización sostienen que avanzar sin esas evaluaciones podría generar impactos acumulativos sobre el Río Paraná, sus humedales y las poblaciones ribereñas.
Tras la presentación, Elonce dialogó con la abogada Valeria Enderle, representante de la fundación, quien explicó los fundamentos del planteo.
“Primero deben hacerse los estudios”
Enderle señaló que la entidad ya se había sumado el año pasado a un amparo colectivo presentado por organizaciones de Santa Fe con el objetivo de exigir evaluaciones de impacto ambiental estratégicas y acumulativas antes de cualquier adjudicación.
“Nosotros pedimos que antes de la licitación se elaboren evaluaciones de impacto ambiental acumulativas y estratégicas y que se haga una correcta participación ciudadana”, afirmó. Según indicó, como ese amparo aún no fue resuelto, decidieron avanzar ahora con una cautelar para suspender el proceso hasta que el juez se expida.
La letrada remarcó que no se trata solo de una obra de transporte, sino de un proyecto que interviene directamente sobre el curso del Paraná. “Estamos hablando del río, de sus humedales, de sus ecosistemas y de la gente que vive de él”, subrayó.
Impactos que podrían profundizarse
Desde la fundación advierten que la ampliación de dragados, el ingreso de buques de mayor porte y la construcción de nuevas terminales portuarias podrían acentuar problemas ya existentes. Entre ellos, mencionan la erosión de costas, cambios en el oleaje, afectación a la fauna y complicaciones en el acceso al agua en algunas ciudades.
“Son impactos que se van a profundizar y otros nuevos que van a aparecer. Eso lo vamos a ver en nuestras comunidades ribereñas, en la pesca y en la calidad del agua”, sostuvo Enderle.
Además, cuestionó la audiencia pública realizada por el Estado nacional. Según explicó, gran parte de los participantes rechazó el procedimiento por considerar que la información fue insuficiente y que los estudios presentados eran antiguos o parciales.