Aunque el calendario señala el 21 de marzo, el cambio de estación se produjo el viernes 20. El fenómeno astronómico genera un equilibrio entre el día y la noche y da inicio a una etapa con temperaturas más moderadas.
El otoño ya comenzó en Argentina, aunque muchas veces se asocia el cambio de estación al 21 de marzo. En realidad, el fenómeno que marca el inicio se produjo el viernes 20, con el equinoccio que dio paso a una nueva etapa en el hemisferio sur.
Este evento astronómico se registró a las 11:46 de la Hora Oficial Argentina, según datos del Servicio de Hidrografía Naval. A partir de ese momento, quedó establecido formalmente el inicio del otoño, que se extenderá hasta el 21 de junio.
El equinoccio marca el final del verano y se caracteriza por generar un equilibrio casi exacto entre la duración del día y la noche en todo el planeta.
Qué es el equinoccio de otoño
El fenómeno ocurre cuando los rayos del Sol inciden de manera perpendicular sobre la línea del ecuador terrestre. Esto provoca que la luz solar se distribuya de forma equilibrada entre ambos hemisferios.
Como consecuencia, durante esta jornada se registran cerca de 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad, algo que solo sucede dos veces al año: en el inicio del otoño y en el de la primavera.
Mientras en el hemisferio sur comienza esta nueva estación, en el hemisferio norte se da el proceso inverso, con la llegada de la primavera.
Qué cambios se esperan
Con la llegada del otoño, comienzan a producirse modificaciones tanto en el clima como en el entorno natural. Una de las primeras señales es la reducción progresiva de las horas de luz.
A partir de ahora, los días serán cada vez más cortos y las noches más largas, en un proceso que se intensificará hacia el invierno.
En cuanto a las temperaturas, se espera un descenso gradual, con mañanas y noches más frescas, aunque sin cambios bruscos en las primeras semanas.
Cambios en la naturaleza
El otoño también se hace visible en el paisaje. En muchas regiones, los árboles comienzan a modificar el color de sus hojas, que pasan del verde a tonos amarillos, anaranjados y rojizos.
Este proceso es previo a la caída de las hojas, una característica típica de esta estación en distintas zonas del país.
Además, es una etapa de transición en la que se reducen los extremos climáticos del verano y se avanza hacia condiciones más estables.