El municipio comenzó a preparar un operativo ante una posible creciente prolongada. Ya dispone de espacios para unas 1.000 personas y busca ampliar la capacidad hasta 4.000 evacuados.
Ante la posibilidad de una creciente asociada al fenómeno de El Niño, en Concordia comenzaron a preparar lugares para alojar hasta 4.000 evacuados y la municipalidad trabaja en un sistema que permitirá anticipar qué sectores de la ciudad quedarían afectados según la altura que alcance el río Uruguay.
El secretario de Salud municipal, Diego Sauré, explicó que actualmente existen espacios identificados con capacidad para unas 1.000 personas, pero la planificación apunta a cuadruplicar esa cifra mediante la incorporación progresiva de dependencias municipales, provinciales, instalaciones del Ejército y, como último recurso, escuelas.
“Estoy buscando lugar para 4.000 evacuados”, afirmó el funcionario y aclaró que la capacidad disponible hasta el momento no contempla al Regimiento, el Gimnasio Municipal, espacios de Deportes ni establecimientos educativos.
Los lugares previstos para recibir evacuados
Entre los espacios contemplados se encuentran los galpones de la Estación Norte, actualmente utilizados por Estudiantes Concordienses Unidos para la construcción de las carrozas estudiantiles. Esas instalaciones podrían quedar disponibles después del 21 de septiembre, una vez terminada esa actividad.
También fueron incluidos en el relevamiento el ex galpón Bagley, el Gimnasio Municipal, Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y otras dependencias municipales que podrían ser acondicionadas. Con los sitios ya analizados, la capacidad estimada alcanza actualmente a unas 1.000 personas.
A esa estructura podrían sumarse instalaciones del Ejército Argentino, edificios provinciales e incluso el hospital Ramón Carrillo. Sauré señaló que el establecimiento actualmente no cuenta con internación, pero dispone de camas que podrían utilizarse ante una situación de emergencia.
Las escuelas serían el último recurso
El municipio también inició conversaciones con autoridades educativas para contemplar eventualmente la utilización de escuelas como centros de evacuación. Sin embargo, la intención es recurrir a ellas solamente si la magnitud de la emergencia lo vuelve imprescindible.
“Uno trata de que sea el último recurso”, explicó Sauré, debido a que la utilización de establecimientos educativos para alojar familias afectaría el normal desarrollo de las clases.
La planificación responde a los escenarios que las autoridades municipales analizan ante la posible evolución de El Niño. Según el funcionario, todavía no existe una estimación precisa sobre el pico que podría alcanzar una eventual inundación, aunque señaló que se trabaja preventivamente ante la posibilidad de un fenómeno importante y prolongado.
Un mapa permitirá saber qué zonas quedarían bajo agua
Una de las principales herramientas incorporadas al operativo fue desarrollada por personal del Regimiento de Concordia junto con la Brigada ubicada en Paraná. Se trata de un sistema informático que permite simular diferentes alturas del río y visualizar su impacto sobre la ciudad.
El programa incorporó información de censos, niveles y caudales del río, datos vinculados con la represa de Salto Grande y mapas de Concordia. Al introducir una determinada altura del Uruguay, permite observar cuáles serían las zonas alcanzadas y estimar cuántas personas deberían ser evacuadas.
“En vivo y en directo, vos estás viendo en un mapa dónde está el agua dentro de la ciudad, qué lugares están inundados, y te está mostrando a la vez, en base a los censos, qué población deberías evacuar”, explicó Sauré. La herramienta ya fue probada durante una reciente creciente ordinaria en la que seis familias debieron abandonar preventivamente sus viviendas.
Realizarán un censo casa por casa
Paralelamente, el municipio prepara una aplicación para relevar las viviendas ubicadas en áreas inundables. La intención es comenzar el trabajo territorial y disponer de información detallada sobre las familias antes de que se produzca una eventual emergencia.
“Queremos salir ya a partir de la semana que viene a censar o mapear esas áreas inundables, casa por casa”, señaló el secretario de Salud. El relevamiento incluirá información sobre personas que requieran cuidados especiales y sobre las posibilidades de autoevacuación de cada grupo familiar.
Entre los datos previstos estarán la presencia de personas insulinodependientes, pacientes que necesiten oxígeno, enfermedades crónicas y edades de los integrantes de cada hogar. También se determinará si las familias pueden trasladarse por sus propios medios o requerirán asistencia municipal.
Preparan un protocolo para una eventual emergencia
Otra parte del operativo será la elaboración de un Comando Único de Incidentes, un protocolo proveniente del ámbito militar y adaptado a la gestión civil que permitirá organizar responsabilidades según la magnitud de la emergencia.
Sauré indicó que la intención es contar en aproximadamente 15 días con un documento preliminar que asigne funciones y responsabilidades específicas. El protocolo abarcará desde el alojamiento hasta la alimentación, el transporte y la logística necesaria para asistir a las personas evacuadas.
“Hay que cocinar, bueno, ¿dónde se cocina? ¿Quién provee el alimento? ¿Quién es el cocinero? ¿Quién provee el gas? ¿Cómo lo transportás?”, ejemplificó el funcionario al explicar que la planificación buscará contemplar cada aspecto de la respuesta.
Cuándo podría sentirse con mayor intensidad
Según explicó Sauré, el período sobre el que se concentra actualmente la atención es entre fines de septiembre y octubre. La evolución del río es seguida mediante los informes elaborados por el área de Hidrología de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM).
El funcionario recordó que anteriores inundaciones asociadas a El Niño registraron varios picos de creciente. Esa característica podría extender el fenómeno durante un período prolongado, especialmente ante suelos con elevados niveles de humedad y nuevas precipitaciones.
La estrategia municipal apunta a anticipar los traslados. “Sacar gente bajo el agua debe ser el último recurso, solo si es necesario”, sostuvo Sauré, quien recordó que durante la última creciente las seis familias asistidas fueron evacuadas antes de que el agua ingresara a sus viviendas.